clima-header

Buenos Aires - - Viernes 01 De Julio

Home Argentina Historia Enrique Mosconi. Entregar nuestro petróleo es entregar nuestra bandera

Enrique Mosconi. Entregar nuestro petróleo es entregar nuestra bandera

Tuvo una misión que cumplió en creces: la soberanía económica nacional. Conocido impulsor de Yacimientos Petrolíferos Fiscales, menos de ser pionero de la aviación, los contemporáneos de la Década Infame llamaban al general Mosconi, el último patriota.

Historia
Enrique Mosconi

La mañana fría de agosto de 1922 iba a marcar el destino del general Enrique Mosconi. Y del país. Cuando este hijo de la primera generación de inmigrantes, sangre italiana y criolla corría por sus venas, recibe el parte de novedades del mayor Jorge Crespo, en la sede de la incipiente aviación argentina en El Palomar, no puede salir de su enojo. Se le sube la tanada. La empresa norteamericana West India Oil Co., la única que vendía nafta de aviación, se negaba a suministrarla sin pago adelantado, tal cual su gran amigo Jorge Newbery había vaticinado en ¡1908!. Mosconi un año antes alertó sobre la extrema dependencia de la economía argentina del petróleo que se extraía en México, mientras dos décadas atrás ya se sabía de la cuenca petrolera patagónica con sede en Comodoro Rivadavia. Este general, uno de los precursores de la aviación nacional, carnet 120, se aprontó al gerente de la multinacional filial de la Standard Oil de Rockefeller. El hombre fumaba un puro, desesperaba ante la prestancia de un soldado argentino, y escuchó con firmeza del militar que será perseguido luego por no adherir a los golpistas con hedor a crudo de 1930, “Advierta que el servicio Aeronáutico del Ejército no debe un centavo a su compañía; que se trata de una repartición militar solvente y dependiente del Ministerio de Guerra y que, por lo tanto, no sólo me sorprenden sus manifestaciones y su exigencia, sino que las considero impertinentes y no las acepto”. Más tarde comentará Mosconi, “Allí, en ese mismo escritorio me propuse juramentándome conmigo mismo, cooperar con todos los medios legales para romper con los trusts”. Entre las cenizas que caían del boquiabierto empleado, el General Mosconi comenzó la batalla por el Petróleo Argentino. Que aún no ha terminado.

Museo-Petroleo

Hablábamos de sangre en Mosconi. La carrera militar parecía un destino ineludible. En los sueños de papá Enrico, un ingeniero italiano venido en 1870 a construir ferrocarriles en la Santa Fe del gobernador Iriondo, su primogénito Enrique, nacido el 21 de febrero de 1877 en Buenos Aires, sería médico. Pero estaba casado con Juana Canavery, que tenía dos hermanos de carrera militar, Ángel, quien acompañó al general Roca en la autodenominada Conquista del Desierto, y Tomás, “la capa blanca” de Eduardo Gutiérrez que protegió cientos en el desastre del general Mitre de Curapaytí (1866.Guerra contra el Paraguay), ascendido este capellán en el mismo campo de batalla a teniente coronel por su valor. De niño Enrique escucha historias fantásticas de guerra y, a la vez, conoce de mi primera mano la Nación profunda. Amiga la familia del general Nicolás Levalle, uno de los militares destacados de la Generación del 80, un niño Mosconi en persona le solicita el ingreso al Colegio Militar, con el argumento que San Martín con once años peleaba en España y que Francisco Muñiz defendió con diez años Buenos Aires de los británicos. “Bueno, no te preocupes, muchacho”, dijo el veterano que combatió en Cepeda y Pavón, “Ya veo que serás militar. Yo hablaré con tu padre” Como diría Mosconi luego, ese día sería militar con la capa blanca de Tomás y el poncho pampa de Catriel, regalo de su tío Ángel.

Como su padre tenderá rieles. Egresado teniente coronel en 1894, se lo destina a Mendoza y Salta en comisiones topográficas con el fin de expandir el tendido –en Orán conocería a otro de los grandes ejecutores de la soberanía nacional, y ladero fiel desde ese instante, el general Alonso Baldrich. También realiza valiosos aportes en la ingeniería civil en Mendoza y Neuquén. Terminado los estudios de ingeniería en la Universidad de Buenos Aires, efectúa extensos viajes por Europa entre 1907 y 1911, perfeccionándose en los adelantos de la ingeniería y, en particular, de la nueva maravilla, la aviación, a la que conoce tempranamente en Francia en 1908.        

Ferrocarril-YPF

Desde el nuevo puesto de director del Servicio Aeronáutico del Ejército, nombrado en 1920 en su querida 5ta. Arma con el grado de coronel, propugna el fomento de aviación civil, pergeniando un plan de seis líneas aéreas partiendo del El Palomar, pero sobre todo se esfuerza en profesionalizar el arma de las aires, en las cuales aún campeaba el espíritu deportivo del Aero Club Buenos Aires “Alcanzar el honor insigne de una muerte en servicio”, repite Mosconi, una real realidad con aviones que eran prácticamente barriletes con motor, y se gana una de las primeras injurias, “el general alimenta su fama de la sangre de los aviadores” –otra, más vieja, sería la supuesta germanofilia por un entrenamiento en Prusia, como casi todo el ejército argentino de aquellos tiempos. Mosconi fue un severo crítico de los regímenes fascistas en los treinta, empezando con nuestro Von Pepe, el golpista Uriburu “No esperaba encontrar un Instituto tan perfectamente montado y donde se trabajase con patriótico empeño”, dice el héroe de la aviación gala el 5 de octubre de 1922 a los diarios, René Fonck, admirado cómo en medio de la pampa, Mosconi tenía talleres y laboratorios que pronto permitirían construir motores propios. Sudamérica copiaría rápidamente el ejemplo.

Pero el llamado de atención del oscuro empleado de la empresa yanqui petrolera no había sido olvidado por Mosconi. Y a la propuesta del presidente Alvear acepta orgulloso la dirección de la flamante Yacimiento Petrolíferos Fiscales, el 19 de octubre de 1922, creado por el saliente presidente Yrigoyen. Su Cruce de los Andes, arranca. A propósito, a los cinco meses de asumir Mosconi los aviones que patrullaban la Patagonia contaban con los primeros 400 litros de nafta argentina producida en Comodoro Rivadavia.

“Entregar nuestro petróleo es entregar nuestra bandera”

“Resulta inexplicable la existencia de ciudadanos que quieren enajenar nuestros depósitos de petróleo acordando concesiones de exploración y explotación al capital extranjero, para favorecer a éste con las crecidas ganancias que de tal actividad se obtiene, en lugar de reservar en absoluto tales beneficios para acrecentar el bienestar moral y material del pueblo argentino. Porque entregar nuestro petróleo es como entregar nuestra bandera”  sostenía a fin de la gestión en 1930, Mosconi, que recibió una gigantesca misión con apenas 8 millones de pesos de presupuesto anuales, insuficientes para sus planes de exploración en todo el país y que entregaba un empresa líder el Latinoamérica, con superávit económico y firmes líneas para al autoabastecimiento –que debería esperar treinta años más porque recién se conquistó en la presidencia de Frondizi. Aún discutiéndose si su designación en la escuálida YPF no fue una maniobra de Justo, que no quería competencias en las disipados días ministeriales del cabaret alvaerista, no se puede estar más de acuerdo con lo que dijo Mario Bravo apenas se conoció su destino,   “hoy le escribo para felicitarlo, aunque la felicitación debería ir dirigida a la Nación, que es la que ha de ganar con su designación” Y no erraba el diputado socialista porque pocos sabían del Oro Negro como Mosconi, que se había formado en Mendoza y en Jujuy con los pioneros de exploración petrolera en Argentina, que se remonta a 1872. Pasaron cuarenta años, mientras el combustible fósil era el nuevo diamante finito del planeta, para que una perforación buscando agua en Comodoro Rivadavia, el 13 de diciembre de 1907 –Día del Petróleo-, diera a 503 metros con la cuna de YPF en Chubut. Que si no hubiese sido por la pronta acción del ingeniero Huergo, que hizo trasladar de inmediato la primera colada para analizarla en Buenos Aires, no habría motivado que el presidente Figueroa Alcorta declarara esa clave zona patagónica libre de trust.       

Al mes Mosconi de asumir eleva un informe donde detalla una situación deficiente administrativa y de recursos de YPF, y hace hincapié en la falta de una ley orgánica que determinara los caracteres y las modalidades de la explotación fiscal. Se abría el camino a la nacionalización de los pozos petroleros,  que sería uno de los debates más candentes de la década –y las sucesivas.  También realiza una serie de proposiciones, desde una oficina pública en la calle Balcarce que no contó con presupuesto en 1922, y que disponía el aumento de la capacidad de extracción y exploración -que rápidamente impactó en el mercado naftero, obligando a los trusts a bajar los precios. No le perdonarían que de un solo surtidor de YPF hayan aparecido miles de La Quiaca a Río Gallegos cuando lo denigraron en 1930-, adquisición de buques y nuevos centros de almacenamiento –futuro de la destilería en La Plata, inaugurada el 23 de diciembre de 1925, una de las más importante de América, construía en tiempo récord-  y mejores en la infraestructura económica y social de la Patagonia, que incluía electrificación, caminos, pueblos y todo tipo de incentivos y bonificaciones a las familias. De cierta forma, el Estado de Bienestar argentino nació en los lejanos puertos petroleros del Sur, no deficitario, apoyado con la producción y la administración eficiente guiada por Mosconi, con riqueza y trabajo propio. “Dos organizaciones, la fiscal (estatal) y la privada, no pueden coexistir, pues representan intereses antagónicos, destinados a vivir en una lucha de la cual sólo por excepción saldrá triunfante la organización estatista”, señala en 1923 una visión que adelanta la imperante luego de 1945.   

Ver esta publicación en Instagram

Una publicación compartida por Museo Nacional del Petróleo (@museonacionaldelpetroleo)

Dura fue la lucha de Mosconi con la oligarquía salteña de los Corvalán y los Patrón Costa debido a que negociaron con la Standard Oil la entrega de los suelos, salteando la intervención  de YPF y del gobierno nacional, e invocando la vieja autonomía provincial –que se desempolva cada vez que se malentiende el federalismo “Salta se ha vendido al oro de los yanquis” titulaba Juan José Soiza Reilly, el maestro de Roberto Arlt, en una nota de 1932 cuando efectivamente…se había vendido a las empresas norteamericanas,  y pululaban las excavadores del gigante del Norte, en la selva de los gauchos de Güemes “No pasarán” fue la pelea sostenida por Mosconi con el ex gobernador salteño Adolfo Güemes y en 1928 se anularon las concesiones, enfrentando el argumento de que “para qué queremos industrias o petróleo cuando con el trigo y las vacas nos va tan bien?” (sic) Para ese entonces la Argentina producía 1.400.000 de metros cúbicos, exportando el crudo a Uruguay y Brasil. El campo es la única sacrosanta riqueza nacional, pensaba Mosconi, como pensaría Savio, padre del acero nacional, y discípulo de Baldrich.  Ese año encara con la UBA, apoyado por otro gran amigo, Ricardo Rojas, la fundación del Instituto del Petróleo, ente pensado en formar los necesarios cuadros técnicos de una actividad que aún no avizoraba límites. Además realiza viajes a México, Brasil, Uruguay y Bolivia, que terminarían replicando el modelo estatal de YPF de Mosconi, amparado por la Alianza Continental, una organización de fuerte prédica antiimperialista. Cosas del estilo,  dichas en tierras azteca, “los grandes trust son organizaciones insaciables, difíciles de dominar una vez que han tomado de las tierras y se les ha acordado facultades y derechos”, ganan para Mosconi el tilde de comunista.

“¡No, niños! Es, ¡Viva la Patria!”     

Durante 1930 el presidente Yrigoyen agita el debate parlamentario de la nacionalización de los pozos. Los intereses de la Standard Oil y Royal Dutch comienzan a inquietarse, tanto como los abogados de estas compañías, varios terminarían de ministros del golpista Uriburu. El 7 de septiembre se realizarían comicios en los cuales los radicales podrían obtener la ansiada mayoría en senadores y sancionar la Ley de Petróleo. No pasó. El 6 de septiembre es derrocado el presidente constitucional por una caterva de conservadores y socialistas, a punta de lanza militar. Ese fatídico día para la República, el general Mosconi estaba a cargo del Arsenal Esteban de Luca y se negó entregarlo al golpista teniente José María Sarobe. Quien le mintió asegurando que asumiría la Corte Suprema. Tres días después presentó su renuncia, desilusionado con los militares, y pasó a ser un perseguido más del régimen oligárquico y protofascista. Varias veces es detenido y acusado de mala administración de YPF ¡A Mosconi que de 17 mil toneladas embarcadas en 1922 había pasado a 58 mil en cinco años! Como era probo y honesto a modo extremo, y las tropas admiraban su gesta, se le inventó una misión profesional en Europa. Con la “honestidad del soldado constitucional” remitía cartas a un también perseguido Alvear en París.

Volvería al país en 1932 y el presidente fraudulento Justo le niega una y otra vez una entrevista, a Mosconi que lo había tenido de confidente alguna vez. Como premio consuelo al héroe de los aires y el petróleo argentino se lo atornilla en la Dirección de Gimnasia y Tiro, ascendiéndolo tardíamente a general. Al año siguiente sufrió un ataque de hemiplejía que soportó a lo largo de siete años, en los cuales sin embargo participaba activamente en los debates sobre la defensa nacional, o realizaba viajes a Mar del Plata u otros puntos del país –en uno pudo observar a bordo de una excursión, a los canales fueguinos, a su querida Comodoro Rivadavia. Cadáver político por una década, el general Enrique Mosconi fallece el 4 de junio de 1940. En su cuenta del Banco de la Provincia de Buenos Aires tenía un saldo de $ 9,90 y la casa, que compartía con sus dos hermanas en la calle Aráoz al 2500, adquirida con un préstamo del Banco Hipotecario Nacional, se encontraba hipotecada por falta de pago de cuotas. Mosconi, quien manejó la empresa de mayor capital de América del Sur.

Cuenta la leyenda que el general Mosconi solía acercarse al comedor de los niños en Comodoro Rivadavia, los hijos de los abnegados trabajadores de YPF, sin llamar la atención. Pero una vez los chicos, que iban a estudiar y eran atendidos en los hospitales creados por el general, únicos en la Patagonia, al igual que se alimentaban con el pan de la panificadora industrial que desarticuló el monopolio de uno pocos, Pan para Todos;  apenas divisaron su morruda figura, los ojos claros, comenzaron con el “Viva el General Mosconi” En la estela celeste y blanca de otros patriotas, en el ejemplo de San Martín, de Belgrano, de Savio, de Pujato, puso fin con una voz nacida en los estratos profundos del ser nacional, a veces tapados y anegados, siempre listos a reventar hasta el cielo, “¡No, niños! Es, ¡Viva la Patria!”      

 

 

Fuentes: Mosconi, E. El Petróleo Argentino – 1922-1930 y la ruptura de los trust petrolíferos inglés y norteamericano el 1 de agosto de 1929. Buenos Aires: Talleres Gráficos Ferrari Hermanos. 1936; Alonso, J. V. Speroni, J. L. Mosconi, petróleo para los argentinos. Buenos Aires: Taeda. 2006; Enrique Mosconi 1877-1943 (sic) Propulsor de la Aeronáutica. Instituto Argentino de Historia Aeronáutica Jorge Newbery. Buenos Aires. 1977.

Imágenes: Museo Nacional de Petróleo / FB Correo Argentino.

Fecha de Publicación: 21/02/2022

Compartir
Califica este artículo
5.00/5

Te sugerimos continuar leyendo las siguientes notas:

El-Gorosito El Gorosito: el monumento al obrero petrolero
72. "Pasate a nafta"- El-hincha - Frases y Populares Argentina Pasate a nafta

Temas

cat1-artículos

¡Escribí! Notas de Lector

Ir a la sección

Comentarios


No hay comentarios

Dejar comentarios


Comentarios

Editorial
Adepa2022 Premios Adepa el Periodismo 2022. Lauros a un servicio público esencial

Hasta el 31 de julio tenés tiempo de participar en la convocatoria a colegas y estudiantes universit...

Editorial
Adolfo Prieto Adolfo Prieto. Sobre la indiferencia argentina

Continuando el rescate de pensadores argentinos esenciales, el crítico literario Adolfo Prieto en un...

Música
Tango Gardel Buenos Aires es Gardel

El Mudo fue, antes que nada, un porteño de ley. Un amor que empezó en pantalones cortos con su Bueno...

Historia
Eduardo Wilde Los descamisados, versión 1874

El descamisado no es un invento del siglo XX, ni exclusividad de un partido. Antes de mis descamisad...

fm-barcelona

Artículos


Quiero estar al día

Suscribite a nuestro newsletter y recibí las últimas novedades