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Ir a la secciónBuenos Aires - - Jueves 20 De Agosto
Sin dudas aquella expresión sobre “de tal palo tal astilla”, le siente cómoda y llevadera, en una vida donde siempre eligió expresarse a través de sus canciones, recorriendo como excelente embajador muy diversos lugares del mundo. Hablar de Diego Torres es aludir al artista apasionado por lo que hace, sin traicionar su orientación, buscando siempre nuevos caminos para no convertirse en un clon de sí mismo. Hay que saber bancarse los golpes y porrazos para poder crecer y hacerse un lugar, vivido por el músico al iniciar su gran vida musical. Lejos está aquél accidentado debut con La Marca, cuando era el vocalista de una ascendente banda pop abriéndole a Fito Páez en el desaparecido predio de Interama en Villa Lugano. Sin mucho más por aquel tiempo que buenas intenciones y una voz que se haría icónica, el escenario repleto de naranjas no fue sin dudas la mejor bienvenida, para la persona que terminaría cantando años más tarde para el Papa Juan Pablo Segundo ante una deslumbrada multitud.
“Siempre supe que hay que levantarse y seguir el camino que uno tiene prefijado desde el comienzo, no podía quedarme ahí a lamentarme de ese tropiezo”, le comentó a este medio durante el lanzamiento oficial de “Mejor que ayer”, decimoquinta placa entre sus trabajos de estudio, dos recopilatorios y otras dos producciones en vivo. En la época en que todos se volcaban a las tiendas comerciales que vendían el famoso “compact disc” como aquél objeto cultural de moda que sigue sonando bien, Diego Antonio Caccia, para entonces rebautizado artísticamente con el apellido de su madre, comenzó un camino ascendente a lo largo del cruce de milenios que lo llevaría a vender 20 millones de discos y convertirse en la estrella latina más importante de ese momento.
“Para muchos era el “hijo de Lolita” y eso siempre fue un honor, mi vieja me enseñó muchísimas cosas que pude aplicar en el camino que estoy recorriendo, pero supe armar mi camino e instalar una manera de hacer música que a la gente le gustó”
sostuvo el músico, durante el encuentro con medios que propició su sello, artista de la firma DF Entertainment desde el final de la pandemia.
Varios hechos marcaron su crecimiento y una canción lo catapultó al estrellato, más allá de tener excelentes discos que lo obligaban a realizar cinco o seis funciones en el teatro Gran Rex para presentarlos. “Tal cual es” fue su disco clave, ese que lo llevó a cantar en el Divino Buenos Aires para 6000 personas al aire libre. Llegó “Un mundo diferente” y dentro de ese disco el infinito topacio de “Color Esperanza”. Consultado sobre el éxito de aquella canción compuesta por Coti Sorokin, el cantante indicó que
“hay temas que antes de salir te mueven y golpean el corazón de una manera especial, cuando lo terminamos, supe que algo muy fuerte iba a explotar y no me equivoqué, la canción se abriò camino entre la gente en una época muy dura, era el 2001, se habían caído las Torres Gemelas y Argentina vivió en diciembre un momento muy jodido que se prolongó bastante, todos lo tomaron como un bálsamo entre tanta preocupación y tristeza”.
Llegó su concierto para la cadena de cable MTV, una histórica noche en vivo con Vicentico de Los Cadillacs y la mexicana Julieta Venegas. Ya era sin dudas un argentino exitoso en el mundo.
Los éxitos de aquel momento se mezclaron con las pérdidas. Lolita Torres murió el 14 de septiembre de 2002 y su padre Julio Caccia el 24 de agosto de 2010. En el medio formó una familia con Débora Bello y tuvo a su hija Nina en Miami, separándose después de la pandemia para recomenzar su profesión desde su Buenos Aires querida. Entre las grandes alegrías, se dio el gusto de compartir escenario con Carlos Santana y cantar para el Papa Juan Pablo II (Karol Wojtyla) en Europa, destacada maduración artística que ahora asoma en otra dimensión en “Mejor que ayer”, donde canta con sus sobrinos Angela y Benjamín Torres la emotiva composición “Leyes de la vida”.
Entusiasmado con este momento de disfrutar lo alcanzado junto a colegas como Carlos Vives, que participa cantando “Kapún” en su nuevo trabajo, Diego Torres no olvida lo que significó construir una enorme carrera en el país.
“Siempre disfruté de las giras, los micros, llegar a provincias con mucha ilusión y gente que jamás escatimó los abrazos para recibirnos. Ser argentino es una cosa genial y una manera muy especial de afrontar la vida, peleando para no aflojar, por eso cuando vamos al interior me aparece esa misma sensación que cuando arranqué, de saber que nadie te regala nada y las cosas tenés que hacerlas mejor que ayer. De ahí surgió el título y el espíritu de estas diez canciones que largué más entusiasmado que nunca, es un buen resumen de lo que me pasa”
expresó el artista, convencido de sus ideales y la pasión que supo guiarlo siempre hacia el mejor camino.
Imagen: Prensa Sony Music Argentina
Fecha de Publicación: 13/04/2024
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