Ser Argentino. Todo sobre Argentina

Messi en algodones

El problema de salud que ocurrió tras un golpe jugando contra Ecuador, con el paso de las semanas tiende a agravarse provocando una complicación física en el deportista. Preocupación en toda América.

A sus 36 años, el deportista rosarino dejó expuesto que los golpes a esta edad dejan secuelas más fuertes en el cuerpo y el alma, entendiendo que tendrá que regular su resistencia física si quiere que las cosas no se compliquen a ambos lados del continente americano. En la famosa ciudad de los Estados Unidos, el malestar físico que expresó el jugador argentino en el arranque de las eliminatorias contra Ecuador cuando salió faltando escasos segundos para el final, detonó las alarmas. La incomodidad de los hinchas de las “garzas” hoy ocupa un espacio muy destacado en las redes y medios de comunicación: desde que Messi volvió de sus últimos partidos con la selección argentina, apenas jugó 37 minutos.

Desde el preciso instante en que el jugador argentino regresó a los Estados Unidos, todas las miradas quedaron obligatoriamente dirigidas a la respuesta física del delantero, quien en su vuelta al Inter Miami sólo pudo concretar apenas 37 minutos en la cancha, pidiendo el cambio en el choque contra Toronto FC por la fecha 33 de la Major League Soccer. La imagen del atacante rosarino dejando la cancha abrió la puerta a toda clase de vaticinios y especulaciones, algo que fue aclarado por el cuerpo médico que lo atendió. El delantero rosarino tiene una cicatriz de una vieja lesión en el posterior de la pierna derecha, zona de su pared muscular que le produce un perceptible dolor. En Argentina antes de volver a los campos estadounidenses ya se había realizado varios estudios, pero en los chequeos para tranquilidad no apareció ni siquiera una distención. El malestar que apareció provocando zozobra en el isquiotibial derecho, deviene en una fatiga muscular en el posterior de este lado afectado, pero los estudios indican que está descartada una ruptura fibrilar. 

Las garzas a los picotazos

En Miami, más allá de la admiración que despertó con su llegada y la bella circunstancia de haber conseguido el primer título para ese club con apenas un mes de partidos, aparece un fastidio justificado porque los hinchas entienden que la prioridad la tiene el club de los Estados Unidos, que pagó más de 200 millones de dólares para contar con los servicios de la estrella que militó en el Barcelona y el PSG francés. Si Lionel Messi entra a la cancha a jugar, los seguidores del equipo con la vestimenta rosa no tienen problemas en abonar una entrada a precios elevadísimos, pero si el jugador argentino no es de la partida, la mayoría prefiere verlo por el servicio de Apple Tv y ni siquiera dirigirse al estadio donde juega el equipo de las “garzas” en la actualidad. Los norteamericanos y la gran comunidad latina que celebró la presencia del argentino eligiendo un club de Norteamérica para seguir esta etapa de su carrera profesional, ven con malos ojos que cada vez que el argentino viaje a jugar las eliminatorias por su país, regrese lesionado y con graves problemas físicos que a esta altura de su carrera, le pasan obstensible factura a su respuesta deportiva.

Las estadísticas pueden ser antipáticas, pero esos números o resultados comenzaron a generar una reacción en los hinchas del Inter Miami que se corporizó de numerosas y perceptibles maneras en los últimos 45 días. Desde que Lionel Messi dejó de jugar en la formación de la famosa localidad estadounidense, el equipo de Miami volvió a perder en sus choques de la liga local, amén de perder el partido que más le importaba a todos estos seguidores del club con la ropa rosa, es decir la esperada final de la US Open Cup frente al Houston Dynamo. La picardía de no anunciar hasta faltando pocos minutos que Messi no jugaría ese partido, flaco favor le hizo a los hinchas, quienes masticando bronca poco les importó que el exitoso delantero argentino se ubicara junto a su familia en una tribuna para alentar a sus compañeros en esta nueva institución. La derrota por 2 a 1, que pudo al final ser por un tanto más, detonó un sinfín de comentarios en la prensa norteamericana, que ve con malos ojos que cada presencia del argentino con su selección depare este tipo de problemas deportivos.

El Tata cuida las espaldas a Leo

El cierre de la temporada para Messi en este trimestre de competencia es más exigente de lo previsto, porque entre los compromisos con el Inter Miami y los siguientes partidos de las eliminatorias para el Mundial 2026, el delantero argentino deberá afrontar un total de nueve encuentros en apenas un mes y monedas de competencia. El torbellino de choques futbolísticos arrancó el sábado 30 de septiembre frente al New York City, donde Gerardo  Martino lo excluyó del plantel por su problema de salud y ese maratón contempla luego el duelo frente a los Chicago Fire el 4 de octubre y tres días después enfrentando como local al FC Cincinnati. Ahí aparece una pausa donde figuran los próximos compromisos de las eliminatorias, es decir el choque contra Paraguay el jueves 12 en el Monumental y tras cartón el martes 17 como visitantes frente a Perú. Al día siguiente el Inter Miami se medirá como local contra el Charlotte FC, un duelo donde Messi quedó confirmado que no estará y este mes cerrará enfrentando a este mismo equipo el sábado 21 pero jugando como visitante. Esta demencial secuencia de encuentros terminará en la segunda semana de noviembre, cuando Argentina juegue como local contra Uruguay y cuatro días después deba cerrar el calendario de eliminatorias en este 2023 visitando a Brasil.

 

 

Obviamente hay una pregunta que supera todo el análisis que pueda plantearse sobre la cuestión: ¿cuánto tiempo le demandará a Messi una total recuperación que le permita jugar los partidos de esta temporada? Por el momento, el único que tomó cartas en el asunto es el director técnico del Inter Miami. Entendiendo sin muchos titubeos que forzar un regreso puede derivar en una catástrofe, Gerardo Martino ya le hizo saber a los dirigentes que no acelerará la recuperación del delantero, situación a todas luces lógica, pero que satisfizo a medias a todos los dirigentes del club de Estados Unidos.   

 

Imágenes: Télam / Messi

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