Ser Argentino. Todo sobre Argentina

Wellness con acento norteño

Cuando pase el temblor buscaremos que nuestros viajes incluyan actividades al aire libre, meditación y ejercicio físico. Te contamos lo que ofrece el Norte Argentino.

Ya sea en entornos de valles, sierras, frondosa vegetación e incluso ciudades, las ofertas termales del Norte Argentino conforman un vigoroso abanico. Santiago del Estero, Jujuy, Salta, Catamarca, La Rioja y Tucumán son sitios ideales para combinar el terapéutico relax de las aguas con paisajes abrumadores.

La Ciudad Termal

En la provincia de Santiago del Estero, a 68 kilómetros de su capital, se erige una verdadera ciudad termal: Termas de Río Hondo. Este territorio se beneficia de 14 napas de aguas meso termales, cuyas surgentes alivian y restauran la salud de los cuerpos gracias a sus propiedades energéticas. Conocidas antiguamente con el nombre de Yacu-Rupaj (“Aguas Calientes”), las termas fueron utilizadas desde la época prehispánica por los Incas. La actividad turística en el destino comenzó a fines del siglo XIX, con la construcción del primer establecimiento de alojamiento en 1884, pero recién en diciembre de 1956 se reconoció a Termas de Río Hondo como ciudad. Con el tiempo, el enclave se ha desarrollado para convertirse en un reconocido centro termal a nivel mundial. Actualmente los viajeros pueden descubrir el placer del baño termal en los diferentes centros e incluso, y esto es una particularidad, en las mismas habitaciones de los hoteles.

Las aguas surgen a temperaturas de 30°C a 65°C y sus usos terapéuticos incluyen la mejora del sistema muscular y articular. Con la agradable sensación de calma y relax que regalan los tratamientos termales, los turistas podrán disfrutar de los numerosos atractivos locales.

La más al Norte

A solo 19 km. de San Salvador de Jujuy, el Hotel Termas de Reyes constituye un acogedor refugio para disfrutar de las principales termas jujeñas. Emplazado sobre la ladera de la quebrada de Reyes, cuya accidentada geografía dota al sitio de una particular belleza, el establecimiento se puede vivenciar durante todo el año; sólo que el paisaje mutará entre el verde intenso del verano –los cerros circundantes están cubiertos de abundante vegetación– al blanco de la nieve que durante el invierno suele cubrir este territorio.

Aquí el uso de las termas también se remonta a los tiempos incaicos: según la leyenda, los reyes de ese imperio se trasladaban hacia este lugar para encontrar en sus aguas sagradas bienestar y salud para su cuerpo. Al arribar, los conquistadores españoles tomarían este hecho como referencia y bautizarían al lugar como Termas de los Reyes.

Los primeros intentos de aprovechamiento comercial de las aguas hipertermales de la zona datan de finales del siglo XIX, con instalaciones muy precarias. Ya en la década de 1930 el entonces gobernador de la provincia de Jujuy gestaría el actual hotel, abriendo en noviembre de 1938 bajo el nombre de Gran Hotel Casino Termas de Reyes.

Durante el primer gobierno peronista la propiedad funcionó como hogar-escuela y clínica de recuperación para niños de escasos recursos, pero en 1958 volvió a inaugurarse como hotel. Luego de pasar por manos nacionales, provinciales y concesiones privadas a lo largo de muchos años, en 1999 una licitación pública adjudicó la explotación a la empresa Las Almonas, que se encargó del reacondicionamiento y reestructuración integral del avejentado edificio, lo cual devolvió el antiguo esplendor.

Actualmente, el Termas de Reyes, de 4 estrellas, dispone de 54 habitaciones estándar, cuatro suites y una suite presidencial. Ofrece piscina con agua termal e hidromasaje, solario, 14 baños de aguas termales, dos saunas, dos baños finlandeses, gimnasio y un restaurante con comidas internacionales y regionales. A ello se suma un salón para conferencias, club de niños y una sala de estar, lectura y juegos.

Las aguas termales surgen a temperaturas que oscilan de 52°C a 58°C, que se aplican junto con distintos tipos de masajes y también se invita a ingerir el agua.

Por otro lado, en la localidad de Vinalito, al sudoeste de la provincia, se encuentran las termas de Caimancito. Allí se levantó un pequeño complejo que incluye una hostería, tres piscinas termales (una cubierta), confitería y comedor. También se puede acampar por el día.

Salta, la linda.

Las surgentes de Rosario de la Frontera –a 176 km. de la ciudad de Salta– hallan en su emblemático Hotel Termas el sitio ideal donde aprovecharlas. El complejo, habilitado desde abril de 1880, está situado a los pies de las sierras, a 935 msnm. Su fundador fue Antonio Palau, quien en un principio abrió caminos y desmontó la vegetación, y luego levantó una precaria edificación de casillas de madera cerca de las fuentes, naciendo así el primer pabellón de baños termales de Sudamérica.

Luego siguieron las primeras piletas y el primitivo hotel que se llamó “Martín García”. Por el establecimiento han pasado personalidades ilustres como los presidentes Domingo Sarmiento, Bartolomé Mitre, Nicolás Avellaneda e Hipólito Irigoyen; la escultora Lola Mora y Tomás Anchorena, entre otros.

Hoy, desde distintas profundidades surgen nueve manantiales con aguas de variadas características y temperaturas. Los servicios pueden disfrutarse todo el año e incluyen tratamientos en gabinetes individuales en base a agua salada, sulfurosa, ferruginosa y silicosa, al igual que con barro radioactivo, bajo estricta supervisión de enfermeros profesionales. En Salta, el Hotel Termas goza de elegancia y una larga historia.  El elegante hotel cuenta con varias categorías de habitaciones, así como piscina externa y restaurante.

Un diamante en bruto