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Un imperdible del Norte Argentino: el Carnaval de Jujuy

Te contamos porqué el Carnaval de Jujuy es una festividad cultural que tenés que experimentar al menos una vez en la vida.

La celebración del carnaval, en los pueblos del Norte Argentino, es una expresión cultural de origen prehispánico y festeja la abundancia en la época de las cosechas. 
En Jujuy, la fiesta se inicia con el desentierro del diablo y culmina – 8 días después – cuando se lo vuelve a sepultar. Durante esa semana las calles de los pueblos de toda la provincia se llenan de música, papel picado, alegría, talco, espuma, albahaca, tempera de colores en los rostros, sombreros de felpa con forma de hongos, y comparsas que hacen bailar a vecinos y turistas de invitación en invitación. Todo es algarabía en las calles de Jujuy en época de carnaval. 

El diablo – que ha sido desenterrado - simboliza al Sol y es el encargado de fecundar a la tierra (Pachamama); pero también es quién va a guiar las acciones de los creyentes al ritmo de las comparsas que recorren las calles bebiendo Saratoga. La Saratoga es una bebida ceremonial que se prepara con frutas de estación y diferentes variedades de alcohol; y si bien cada uno tiene su receta, las más populares incluyen: vino blanco, ron, ginebra, y vodka. El cóctel se prepara en un contenedor de 200 litros, y se comparte entre los integrantes de la comparsa y quienes la siguen bailando de invitación en invitación. 

Cada pueblo tiene su comparsa; y en algunos, como en Tilcara por ejemplo, hay más de una. Los diablitos que componen estas agrupaciones “desentierran” y “entierran” a su manera y en su Mojón – un montículo de piedras apiladas para invocar al diablo –; pero todos coinciden en los disfraces con espejos y colores, caras ocultas, música alegre, y varios paseos por su pueblo visitando hogares de vecinos que se anotaron para recibirlos. 

Tras el entierro del diablo, Jujuy recobra a su armonía y los cerros de colores vuelven a ser los protagonistas del lugar.