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Canal de Beagle: navegando en el “Fin del mundo”

Esta navegación es una de las excursiones preferidas por los turistas que llegan de todo el mundo.

Navegar por el canal de Beagle es una de las actividades imperdibles que todo viajero tiene que hacer al visitar Ushuaia, la ciudad más austral del mundo. Esta navegación es una de las excursiones preferidas por los turistas que llegan de todos lados para apreciar la belleza patagónica en todo su esplendor. Es una de las actividades más importantes no solamente por la belleza paisajística del lugar, sino que también lo es por la historia del mítico Canal de Beagle.

Un poco de historia

El Canal Beagle es un estrecho paso marítimo, entre Argentina y Chile. Su extensión es de unos 280 kilómetros este-oeste y comunica los Océanos Atlántico y Pacífico. El nombre original es Onashaga, que en lengua yagán significa “canal de los cazadores o el canal de los onas” La lengua yagán es la que hablaban los pueblos originarios de este rincón del mundo, que eran los Yámanas. El nombre Beagle es heredado del nombre del famoso barco británico HMS Beagle, el cual realizó una expedición a principios de 1800 a cargo del Capitán Robert Fitz Roy, junto a él se encontraba el célebre naturalista Charles Darwin, quién viajó durante dos años por nuestro país y quedó particularmente fascinado con la gran diversidad natural y la belleza de la Patagonia.

Recorrido y opciones para realizar

La navegación del Canal Beagle comienza en el puerto de Ushuaia. Los tickets se pueden adquirir en el muelle turístico, donde existe una gran variedad de empresas que ofrecen esta salida. Desde aquí, uno puede ir viendo la ciudad haciéndose cada vez más pequeña coronada de fondo por las grandes montañas. Hay diferentes opciones para realizar. Una de ellas la navegación que dura aproximadamente 3 horas. El recorrido incluye la visita a las Islas Bridges, así como también el paso por la Isla de los Pájaros, donde se pasa por el legendario faro Les Eclaireurs, el cual representa una de las postales más típicas de Ushuaia. El faro, cuyo nombre en francés significa “los exploradores”, fue construido en 1920 y tiene una altura de 11 metros. Se lo ha llamado erróneamente “el faro del fin del mundo”, por la novela homónima de Julio Verne, sin embargo, la inspiración del escritor proviene del faro de San Juan de Salvamento, ubicado en Isla de los Estados.

Durante los meses de verano existen dos opciones que se suman al recorrido, una que dura 6 horas e incluye una visita a la Isla Martillo, donde habita una colonia de pingüinos magallánicos. Otra opción es visitar la Estancia Harberton, la primera estancia fundada en Tierra del Fuego en 1886. La navegación dura unas 8 horas. Al desembarcar se permanece en el lugar 2 horas y es posible realizar un tour por el casco de la estancia donde visita la primera reserva natural de Tierra del Fuego, el galpón de esquila, la carpintería, la casa del bote y, por último, el jardín de la casa principal.

Una visita a Ushuaia no está completa sin realizar esta hermosa navegación. Navegar por las aguas del Canal de Beagle es sin dudas una experiencia inolvidable.

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