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Cuando un cementerio puede ser turístico

Al igual que el mundialmente conocido cementerio de la Recoleta, el de Rosario guarda mucha historia y valor patrimonial.

La entrada principal del Cementerio El Salvador queda en Ovidio Lagos 1840 de la ciudad de Rosario. Inaugurado el 7 de julio de 1856, se encuentra muy cerca del Parque de la Independencia y de la cancha de Newell’s. El predio ocupa unas cinco hectáreas comprendidas por las calles Ovidio Lagos, Av. Pellegrini, Av. Godoy y Av. Francia.

Este cementerio se erige como un espacio monumental, por influencia de tradiciones arquitectónicas y urbanísticas europeas. Comparte, con el famoso cementerio porteño de Recoleta, el hecho de constituir una verdadera atracción turística. Esto se debe a que, desde finales del siglo XIX, se popularizó la construcción de panteones familiares de gran valor arquitectónico. De esta forma, la necrópolis cuenta con un patrimonio artístico, histórico y cultural que lo convierten en un espacio propicio para el desarrollo de actividades que ofrezcan al público local y foráneo un recuerdo de personajes y vivencias pasadas valoradas por la comunidad.

A raíz de lo dicho, se puede afirmar que el cementerio El Salvador es digno de rescatar, valorizar y difundir entre los rosarinos y los visitantes a la ciudad. En este sentido, además de los servicios propios que presta un cementerio, se suman aquellos de tinte cultural que ofrecen al visitante recorridos que rescatan parte de nuestra historia. Es una ciudad del silencio y la memoria, donde se fusionan la historia, el arte y la arquitectura. En sus once hectáreas se levantan panteones fastuosos y sobrios nichos que encierran la historia de Rosario

Renovado para el turismo

Luego de una intervención que incluyó desde el pulido de los mosaicos hasta la instalación de iluminación ornamental, la fachada del cementerio El Salvador recuperó recientemente el esplendor que el paso del tiempo había deteriorado.

La remodelación incluyó una serie de trabajos integrales, que fueron desde la limpieza e hidro lavado de superficies hasta el pulido de los mosaicos graníticos del ingreso. También se incorporó iluminación ornamental del mismo estilo de la que cuentan otros edificios históricos, como el Palacio Municipal o el Club Español.

La obra benefició también a la capilla y las oficinas administrativas que funcionan sobre la mencionada arteria, ya que las mejoras estructurales repercuten sobre ambos espacios. Proyectada en 1888 por el arquitecto alemán Oswall Menzel, la fachada de El Salvador es la única obra pública antigua de la ciudad que se mantiene sin modificaciones. De allí el valor de devolverle su belleza original.  Si ya era todo un punto de atracción, este lavado de cara lo embelleció. Amantes de la historia y de la arquitectura disfrutan de un singular paseo en este lugar.

Las visitas se realizan el segundo sábado de cada mes a las 10:00. Son gratuitas y se suspenden por lluvia. La propuesta se encuentra abierta a instituciones educativas, grupos de turismo, u otras instituciones interesadas. Las visitas guiadas se complementan con el Paseo de los Ilustres y Memorabilia, tres espacios que permiten recomponer parte de la historia de los rosarinos.

Visitas guiadas nocturnas

La propuesta pretende resaltar los monumentos que se encuentran emplazados en estos espacios, además de rescatar expresiones arquitectónicas, históricas y artísticas de épocas pasadas. Como atractivo extra, están también las visitas guiadas nocturnas. Esta actividad es programada desde la Secretaría de Cultura y Educación de la municipalidad de Rosario. ¿Te animás a entrar a un cementerio de noche? Te aseguro que, a este, vale la pena.

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