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Almacén Verona, un lugar distinto

El circuito turístico de Santa Fe incorporó al Almacén Verona. Un modesto bodegón que respeta una tradición centenaria, enterate cual

El Almacén Verona, está ubicado apenas a dos cuadras por fuera del ejido urbano de la capital de la provincia de Santa Fe. Es un paraje llamado “Chaco chico” (antigua aldea aborigen), donde apenas comienza la localidad de Monte Vera. El Verona empezó a funcionar en 1938 como almacén de “ramos generales”. Lo fundó un tal Angelo Valetti quien, recién desembarcado de Verona, se dice que perdió todas sus pertenencias a causa de un robo. Desanimado por esta circunstancia y por temor a sufrir más hurtos, dejó el almacén en manos de un primo. Su hijo, Paulino Valetti, se hizo cargo diez años más tarde y, a partir de allí, él, su esposa y sus hijos tomaron las riendas del lugar.

Don Angelo ha dejado su impronta en la elaboración de la caña con ruda, poción con propiedades varias, como la cura de problemas digestivos, los males de invierno y además, es conjuro contra la mala suerte. El rito de beber la pócima tiene su origen en la tradición guaraní de Corrientes y Chaco, y es celebrado todos los 1º de agosto para combatir los males que podrían llegar con este mes. Según las informaciones que surgieron en la época de la conquista, en agosto se producían grandes lluvias, las que, agregando el frío estacional, provocaban enfermedades. Así, todos los años, “El Verona” brinda a los clientes el primer vaso de caña, que será ofrecido al suelo en señal de gratitud por todo lo recibido.

Sigue siendo el almacén del pueblo

De esta especialidad, el almacén ha pasado, con el tiempo, a preparar conservas de pepinos, hongos, ají picante, porotos y encurtidos. Todos se exhiben al público desde los añejos estantes y forman parte de las riquísimas picadas, en las que el cliente elige los fiambres y quesos. Son excelentes, con ingredientes variados, que serán pesados a la vista y acompañados por panes caseros. Lo mismo sucede con el fiambre para los sándwiches. Mención especial merecen las empanadas fritas, orgullo de la casa. Los platos tienen que ver con nuestras tradiciones, tales como cazuelas de cordero, pastas con estofado, asado (con todas sus variantes) y carbonadas. La música folklórica argentina, acompaña a los comensales con canto y danza.

Toda esta oferta gastronómica, no deja de lado el propósito fundacional del negocio, ya que sigue ofreciendo a su amplia clientela, productos de almacén, frutas, verduras, golosinas y bebidas.

Aunque su estructura edilicia y el mobiliario mantienen su originalidad, testimonio de los cambios operados en el local, así como en el entorno, están plasmadas en imágenes de los lugareños y en la exhibición de antiguos elementos de trabajo.

Sin lugar a duda, es un lugar distinto. Los turistas que han visitado El Verona dejan testimonio del placer de una buena mesa. Cuando está complementada con servicio excelente, brindado por los propios dueños y envuelta en un cálido ambiente de tradición, ofrece no solo satisfacción sino ganas de repetir la grata experiencia.

 

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