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Una casa para visitar en Río Gallegos

La Casa de la Abuela Paredes, un sitio para conocer en la capital de Santa Cruz.

En Río Gallegos, hay una casa muy particular que tiene más de cien años y ha cumplido una importante tarea para la comunidad, hoy sigue siendo un punto de atracción de la capital de la provincia de Santa Cruz.

Se trata de la única casa frente al desembarcadero que tenía teléfono, el primero de la ciudad y años atrás "la casa de la Abuela Paredes", fue un lugar que le dio cobijo a los marineros y brindando los galpones de la casa como depósito.

En 1909, llegó procedente de Valencia, España don Domingo Paredes, en busca de trabajo y un nuevo hogar para su familia. En aquel terruño de la Patagonia argentina, un estanciero le ofreció quedarse en una pequeña vivienda a cambio de que cuide su ganado.

Un año más tarde, don Domingo consiguió trabajo en la Sociedad Anónima, firma que hoy conocemos con un nombre similar en distintos puntos del sur argentino. A partir de ello llegaron al país su esposa, Isabel Cerda de Paredes -la famosa abuela- y Fernando, su hijo mayor.

La "Abuela Paredes" tenía modales suaves, ojos vivaces, era inteligente y bondadosa. Quienes la conocieron destacan con nostalgia su sinceridad a la hora de dar consejos y siempre estaba dispuesta a dar una mano a quien la necesitara y con los años se ganó el apodo con el que se la conoce hasta nuestros días.

La famosa casa frente al desembarcadero era pequeña, tenía solo dos habitaciones y al nacer los hijos se fue ampliando. Los nuevos cuartos se hicieron con los mismos materiales originales: madera, machimbre y chapa. 

En los primeros años del siglo XX, la casa de la Abuela Paredes era la única frente al desembarcadero de la ría. En sus galpones se depositaban las mercaderías de La Anónima y La Mercantil, también pasaban por allí los pasajeros que llegaban a la orilla en bote, porque todavía la ciudad no contaba con muelle.

Doña Isabel Cerda de Paredes era además quien informaba a los hoteles por teléfono, para que puedan buscar a los pasajeros. Ella miraba con binoculares la boca de la ría para ver cuándo llegaban los barcos y avisaba a Prefectura sobre la llegada de nuevos buques a Río Gallegos.

De hecho, en la casa de la familia Paredes, también se alojaban los marineros ante las inclemencias del crudo clima patagónico. Un hogar que no dudó en darle cobijo a quien lo necesitara.

Por eso hoy se sigue recordando a la Abuela Paredes: por ayudar al prójimo sin esperar nada a cambio.

En un momento, tuvo una deuda con la empresa telefónica que los vecinos quisieron saldar. Sin embargo, doña Isabel se opuso y le cortaron la línea. Sin embargo, ante la importancia que resultaba para la comunidad que la Abuela Paredes tuviera activo su teléfono, se la restablecieron.

La Abuela Paredes falleció el 20 de julio de 1972. Ese mismo año, se le concedió por decreto por 99 años el nicho municipal 423, donde descansan sus restos, por su trabajo y sus fuertes vínculos con la localidad de Río Gallegos.

24 años más tarde, el municipio bautizó "Abuela Paredes” un pasaje, y declaró Monumento Histórico Provincial a la casa. Se le realizó una remodelación que buscó recrear el ambiente de la época, manteniendo el sistema de calefacción con salamandras. Además, se restauraron los pisos que son de madera de lenga

Actualmente, aquella casa que años atrás le fue de gran utilidad a la comunidad, que le dio cobijo a cualquier persona que lo necesitara, es uno de los puntos que no puede dejar de visitar cualquier turista que llegue hasta aquella localidad de la Patagonia argentina.

 

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