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San Isidro, el mejor secreto de Iruya

Te invitamos a descubrir el pueblo de San Isidro escondido entre montañas, un espacio ideal para los amantes del trekking y la buena comida.

San Isidro constituye uno de los destinos predilectos de la provincia de Salta. Para quienes disfruten del turismo aventura adentrarse en este encantador pueblito se convierte en una experiencia fascinante. Aunque es de difícil acceso, el pequeño poblado se haya escondido entre cerros y montañas salteñas. Cuenta con apenas 350 habitantes y se encuentra a unos 8 kilómetros de la ciudad de Iruya. Ingresar a este lugar propone un recorrido lleno de belleza natural y paisajes imponentes sólo apto para amantes de la naturaleza.

El trayecto puede hacerse con guías e incluso hay quienes ofrecen el traslado en camioneta o caballo, pero también se puede realizar a pie. Partiendo desde Iruya hay que bajar del pueblo al lecho del río y luego se camina hacia el cruce del otro. Mientras se realiza esta parte del recorrido se podrán contemplar las increíbles montañas tan características del norte del país. Aunque suene arriesgado el camino es realizado de forma diaria por varias personas así que se considera seguro.

Es importante tener en cuenta que el paso por el río implica mojarse, ensuciarse, por lo que quienes deseen hacerlo deben saber que se trata de una aventura en pleno contacto con la naturaleza. La travesía es de unos 8 kilómetros por lo que se recomienda no ir muy cargado ya que se trata de un paso lleno de piedras. Además, se debe tener en cuenta que son muchas horas de caminata. Por la mañana y tarde el calor puede ser agobiante y por las noches las temperaturas descienden de forma considerable. Por esto es indispensable abastecerse con agua, protección solar y un abrigo para cuando baje el sol.

Este bello sitio cuenta con seis destinos interesantes para recorrer; La Laguna, La Palmera, La Cueva, Pumayoc, Trihuasi. Aquí los visitantes suelen quedar maravillados por los hermosos contrastes que surgen entre los colores secos de las montañas y un camino florecido. El pueblo se puede apreciar sobre el cerro y sólo se llega hasta el subiendo una escalera de roca. Cuando finalmente se llega se percibe una sensación de paz y tranquilidad inigualable, el tiempo se detiene por un instante entre el cansancio de la caminata y la armonía de ese aire mágico que trasmite el noroeste argentino.