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El histórico bar de Cipolletti que reabrió sus puertas

En 2019 la crisis obligó a cerrar el bar y pool Cipolletti, pero un grupo de jóvenes emprendedores lo reabrió, con otro nombre, pero manteniendo las tradiciones.

En Cipolletti, ciudad límite entre Rio Negro y la provincia vecina de Neuquén, reabrió un icónico restaurant y bar. La crisis económica, la salud del dueño, Juan José Rolando, y el declive del negocio hicieron que en octubre de 2019 cerrara. Pero las ganas de jóvenes lo abrieron y renombraron como Nuevo Bar 1946, en homenaje a su inauguración el siglo pasado.

Este histórico bar en el centro de la ciudad rionegrina, de más de 80 mil habitantes, reabrió con un equipo de 12 personas. Nuevos dueños, nuevos trabajadores como maestro pizzero y un bartender para combinar lo moderno con la gran historia y cotidianidad de este renovado establecimiento.

Uno de los nuevos dueños ya ha declarado que no lo siente como propio, sino de todos. Es que la costumbre de tomar un café a la mañana, de almorzar algo liviano y/o descansar de una jornada laboral por la tarde y noche se ha vuelto a arraigar en cada cliente que regresó a visitar el Nuevo Bar 1946. Tan es así que los clientes más fieles han pedido que la marca de café siga siendo la misma: para que Juan y sus antiguos usuarios del bar disfruten del auténtico e histórico sabor.

Los nuevos dueños del local habían charlado con Juan José para ver una alternativa al negocio gastronómico. No hubo certezas hasta que un rumor, como fue que grandes cadenas de electrodomésticos estaban interesadas en el salón, hizo tomar la decisión definitiva: alquiler el espacio para volver a dar una oportunidad a la economía y disfrute local.

La reversión tiene grandes artistas detrás. No solo dueños, sino con mujeres y varones profesionales que han querido que los antiguos clientes se reencuentren con las cosas que antes conocían pero reversionadas, o en otros lugares. La mayoría de los involucrados en esta transformación son jóvenes nacidos y criados en Cipolletti, por lo que conocen la historia de ese espacio desde su infancia.

El local es de 240 metros cuadrados, un gran espacio con un piso de granito, una barra y luminarias de bolas de opalina que han sido “rescatadas” en la restauración: “La gente lo felicita, está todo el mundo contento, como que se necesitaba esta noticia”, relataba una de las diseñadoras que han trabajado para que vuelva a abrir este negocio con el típico mural del ilustrador colombiano Andrés Polan que recrea la historia de Cipolletti, el bar, el Alto Valle y la fruticultura.

La historia comienza antes de Juan Jose Rolando. Es que el bar Cipolletti se inauguró en 1946 con los hermanos Giacinti como dueños. Después lo adquirió la familia Casali y éste lo vendió a Emilio Parra. En 1974 lo compró el padre de este anteúltimo dueño, que lo cerró con un torneo de billar al que asistió gente de todas partes. Ahora, la juventud cipoleña tiene las riendas de este emprendimiento que cada vez tiene más convocatoria.

Los recuerdos del antiguo local siguen de cerca el presente de 1946. Fotos en redes sociales mostrando cómo trabajaba Juan Jose y disfrutaba de atender a sus fieles clientes. Un pedazo de historia local finalizó con el cierre del bar y pool Cipolletti en las calles Roca casi Villegas; sin embargo, los jóvenes le darán una nueva oportunidad y nuevas historias que contar de los fieles pero también de nuevos usuarios de este renovado local gastronómico: los de antes y los nuevos en todo sentido: público, comida, espacio. Seguramente habrá que alistarse y reservar mesas porque el público seguirá asistiendo a 1946. 

Créditos de las Fotos LMCipolletti

 

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