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Dejate encantar por los misterios de la Meseta de Somuncurá

La Meseta de Somuncurá y sus misterios, una atractiva oferta para hacer turismo rural en la Patagonia.

 

Somuncurá es una meseta misteriosa, donde a lo largo y a lo ancho se ve la inmensidad de la naturaleza pintada con colores ocres, grises, anaranjados o cierto azul/celeste de alguna laguna. También algún rosa o blanco gracias a los flamencos y las ovejas. La cercanía con Ramos Mexía y otros parajes, la ubican como un punto de encuentro para seguir disfrutando de un turismo rural, más solitario o, en su defecto, más inmerso en el acompañamiento de su riqueza geológica, en fósiles marinos, pinturas rupestres, rastros tehuelches y cráteres antiguos.

La meseta de Somuncura tiene la particularidad de contar con menos de medio habitante por kilómetro cuadrado. Se encuentra en la zona central-sur de la provincia de Río Negro. Podría decirse que adelanta cómo es la cotidianidad geográfica y social de la región que articula las distancias largas, los habitantes no agrupados en grandes urbes como Buenos Aires, Córdoba o Rosario. Somuncurá significa, en idioma mapuche, “piedra que suena (o que habla)”: como el viento o el galope de los caballos.

La meseta forma parte de un Área Natural Protegida, que lleva su nombre, creada en 1986. Territorio de unos 25 mil kilómetros cuadrados, compartidos por los departamentos Nueve de Julio y Valcheta en Río Negro y Telsen en Chubut, con ecorregiones de estepa patagónica y monte de llanuras y mesetas.

Los relieves están más conformados por cañadones -o rincones, si es que habla un habitante local- por donde bajan los arroyos que los provocaron. Las lagunas temporarias y arcillosas, también característica natural, se suman al paisaje. Despertando el interés de quienes busquen existencias de especies y subespecies de flora y fauna típica. Como por ejemplo la rana de Somuncurá o el pilquín (Chinchillón patagónico).

La meseta en tiempos pasados estaba cubierta por el mar. Los indicios se dan en restos y rastros de fauna marina que se encuentran en ella y, también, las formas en que las aguas tallaron en sus taludes formando golfos, cabos, puntas y bahías, hoy secas entre propiedades rurales y fósiles.

Otra de las localidades cercanas al ANP y meseta de Somuncurá es Los Menucos, que alberga cada año la Fiesta Nacional de la Piedra Laja. El poblado se ubica en el cruce de las RN 23 y la RP 8, allí se encuentra la estación homónima del Tren Patagónico. El pueblo se muestra acorde a su carácter ganadero y su vinculación histórica de la minería de la piedra laja. A pocos kilómetros y en proximidades de una laguna salada, se ve un gran mallín profundo "en él todo lo que cae desaparece", según la creencia popular.

Meseta Infinita” es una agrupación de pobladores rurales con más de 10 años de existencia, que tiene como objetivo principal enfatizar turísticamente e identitariamente a Somuncura en todo su esplendor histórico cultural y natural. Como ellos mismos cuentan “proponen ir en busca del desafío y ascender a la mítica meseta junto a quienes la han recorrido durante toda una vida. Profundos cañadones, soberbios paredones, lagunas en atardeceres que cortan el aliento, noches bajo un universo de incontables estrellas y días sólo perturbados por el murmullo del viento. Lugares que habrán de visitar en este recorrido, donde sus habitantes parecen vivir más allá del tiempo”.

En tiempos donde las personas ven la necesidad de respirar hondo, puro, el viento patagónico puede ser un compañero para disfrutar de la naturaleza en toda su extensión. Un lugar para disfrutar de caminatas, cabalgatas, fogatas, flora, fauna y formaciones de miles y millones de años. Los pobladores de Somuncurá afirman que la meseta es parte del pasado, pero también de la historia contemporánea de la provincia y de la Argentina.

 

 

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