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Un mundo sumergido

El bosque sumergido de Lago Traful es un pedacito de eso que solo podemos imaginar en sueños.

Como en un cuento fantástico, la vida acuática y la vida terrestre se mezclan y se fusionan en lugares escondidos por la naturaleza. El bosque sumergido del Lago Traful es un pedacito de eso que solo podemos imaginar en sueños. Villa Traful es un pequeño tesoro que se encuentra en el extremo sur de la provincia de Neuquén, dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi, donde residen unos 500 habitantes. Se encuentra aproximadamente a 100 kilómetros de la ciudad de San Carlos de Bariloche, donde muchos turistas hacen base para, desde allí, partir a visitar las maravillas del Parque Nacional. 

A más de 30 metros de profundidad, el paisaje sumergido es un bosque intacto con más de 60 ejemplares de ciprés que permanecen allí, como detenidos en el tiempo.Su mayor atracción es, por supuesto, el bosque sumergido: se cree que tuvo origen durante el terremoto de Valdivia ocurrido en el año 1960, en el que se produjo el desmoronamiento de una ladera boscosa del Cerro Bayo, o Alto Mahuida, que terminó sumergida en el fondo del lago. Los cipreses tienen la particularidad de extender sus raíces entre las grietas de las rocas, debido a esto, cuando los árboles se hundieron quedaron firmemente sujetos a la piedra en donde hoy se levantan erguidos dando un espectáculo casi imposible de creer.

Aunque predominan los cipreses, también se pueden encontrar ñires, lengas, coihues y robles blancos. Se cree que lo que los mantiene en pie y en buen estado de conservación son las bajas temperaturas del agua y el clima frío de la zona. 

Se puede disfrutar de este paraíso de dos maneras. La primera es recorrer el lago en lancha y contemplar los troncos y ramas sumergidas en el agua. El lago es tan cristalino que se aprecian sin esfuerzo las largas ramas de los árboles levantándose desde las rocas donde están sujetas en el fondo del lago. En el paseo, además, se rodean los acantilados (fuertemente erosionados por el viento) y se visita la Gruta de la Virgen: un pequeño santuario dedicado a la Virgen Stella Maris, patrona de los pescadores, que le hizo un marinero a modo de agradecimiento después de dar con esa gruta durante una fuerte tormenta. 

La segunda manera de recorrer esta maravilla acuática es hacerlo a nado. Disfrutar desde las profundidades un bosque donde las truchas habitan entre las copas de los árboles hundidos. Quienes conocen el lugar recomiendan visitarlo por la mañana cuando las aguas están más calmadas y la luz solar da de lleno en el lago. Por otra parte, sugieren no tocar la superficie de los árboles,ya que, tienen una fina película de cenizas volcánicas adheridas que pueden causar pequeñas nubes al esparcirse en el agua y dificultar la visibilidad. Más allá de eso, estas cenizas (originadas por las erupciones de los volcanes chilenos en los últimos años) que formaron una fina capa en el fondo y en el bosque, le dan un toque fantasmagórico a la travesía.

Bucear entre árboles es una experiencia que difícilmente pueda darse en otro lugar del mundo. La sensación de volar en un bosque y flotar en el agua al mismo tiempo es incomparable, un secreto escondido en el Lago Traful. Para disfrutar de esta aventura, si bien no es necesario poseer experiencia de buceo previa, hay que contratar los servicios de algún guía experto de la zona porque las aguas tienen una temperatura media de 10 grados y el nado entre los árboles puede resultar engañoso. Hecho esto solo hay que tener ganas de sumergirse en este mundo de cuento que nos espera en la Patagonia argentina.

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