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Huinganco, el jardín de Neuquén

Conocé la pintoresca localidad que con una gama de colores sorprendente, se coronó como jardín de la provincia y capital del senderismo

La localidad de Huinganco, ubicada en el noroeste neuquino, cuenta con una paleta de colores única en nuestro país. Tal es así, que en la estación que se la visite, se comprobará por qué es conocida como “el jardín de Neuquén”. Allí podrán encontrarse infinitas tonalidades de rosas, fucsias, rojos, verdes, amarillos, marrones y ¡hasta blancos! Además, entre los varios recorridos que pueden realizarse allí, se encuentra la caminata hacia las nieves eternas del volcán Domuyo.

Historia 

Huinganco fue fundada en 1964 en el departamento de Minas, al oeste del río Neuquén. La ubicación es entre valles fértiles y riscos, a 61 kilómetros del principal centro de distribución de servicios en el norte de la provincia: Chos Malal. Sus zigzagueantes arroyos y su particular vegetación hacen honor al nombre que lleva. En el idioma Pehuenche, “Huingan” corresponde a un arbusto autóctono y “Co” es la palabra que denomina “Agua”; “agua del huingan” sería la traducción más atinada.

La pequeña comunidad, se destaca por su solidaridad y creatividad para salir adelante. El pueblo sufrió aludes, sismos e incendios de casas y siempre se sostuvo. Además, cuando decayó la actividad minera a mediados del siglo XX, se decidió apostar a la explotación forestal. Tan grande fue el éxito, que hoy cuentan con el vivero más grande de la Patagonia.

Tierra de frutales y senderos

Los primeros árboles que modificaron la actividad económica y, sobre todo, el paisaje de Huinganco, fueron los pinos. Sin embargo, de a poco se fueron plantando rosas mosquetas, cerezos, guindas, duraznos y ciruelos. El resultado es una fábrica de dulces de frutas, tan pintoresca como tradicional y la citada imponente paleta de colores del “jardín del Neuquén”.

La asesora técnica en turismo de Huinganco, Marytté Soto, indicaba que “Huinganco está buscando diversificar y consolidar la oferta turística local poniendo en valor más de 18 senderos pedestres en todo su ejido". Es decir, Huinganco se pretendía erigir como capital provincial del senderismo, y vaya que tenía con qué. Al cabo de 8 meses, el ministerio de turismo neuquino elevó a 16 senderos de la localidad, a la categoría de reserva natural. Entre ellos figuran Cerro San Pedro, Cerro La Cruz, Pino Guacho, Las Minas, La Corona y Camino del Criancero

Otros atractivos para los visitantes son caminar o andar a caballo por el cerro Corona, el citado volcán Domuyo, los arroyos Huinganco, Manzano o Rahueco. Además, pueden visitarse el Vivero Forestal, la piscifactoría, el Museo del Árbol y la Madera y el Monumento Natural y Provincial de Cipreses de Cañada Molina

La comunidad, de aproximadamente 1700 personas, es una clara demostración de que los lugares pequeños pueden tener cosas muy importantes para contar y mostrar.

 

 

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