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Trekking a la Cascada del Ángel

En la montaña mendocina, un sendero pegado a un arroyo conduce a la Cascada del Ángel. Un trekking corto y accesible para todos.

Por los pocos cauces de agua que existen en Mendoza, pocos diques y escasa humedad, el hecho de encontrar un chorro que salta unos 10 metros y forma un arroyo, es digo de ser promocionado turísticamente. Quienes nos visiten desde el Litoral argentino, Córdoba y zonas más húmedas, quizás se decepcionen en cuanto al caudal de agua de la Cascada del Ángel, pero en realidad es un trekking digno de completar, no sólo por la cascada sino también por el paisaje y la aventura que supone hacer un sendero de montaña.

El inicio del trekking a la Cascada del Ángel se ubica sobre la RN 7, a 76 kilómetros hacia el oeste de la Ciudad de Mendoza. Debemos pasar el desvío para ingresar a Potrerillos y, al cabo de 10 kilómetros desde allí, estaremos en un pequeño playón donde se puede estacionar.

Aunque es preciso hacer una salvedad en este tema. En el lugar no hay carteles ni referencias bien marcadas. Por eso se aconseja ir los fines de semana, en horario de mañana, y así tomar como señuelo a los autos estacionados de quienes ya conocen el lugar y lo ubican perfectamente. Es que, de lo contrario, podemos terminar 100 o 200 metros más arriba, donde hay otros senderos o huellas de ríos secos, que no nos llevan a ningún lado. Además, en la zona no hay puestos, comercios ni villas cercana, por lo que no hay nadie para consultar.

El ascenso

Una vez organizados, estacionados y ubicado el lugar, no queda nada más que el inicio del trekking. Para este recorrido, que nos tomará 40 minutos de ascenso y unos 25 de descenso, es necesario llevar protector solar, gorra, calzado adecuado (no hace falta algo especializado) y alguna fruta. Obviamente, el agua es indispensable, pero, para los más “osados”, se puede tomar el agua del arroyo, que baja fresca y pura. O sea, el agua no es un tema importante.

El camino es fácil. Apenas presenta algunas subidas, pero para nada empinadas. En algún momento hay que abrirse paso con las manos, entre algunas cortaderas y típica vegetación de montaña. Pero eso es sólo al principio, porque el resto es, simplemente, caminar por un sendero, al lado del arroyo.

Avistamiento de la cascada

La cascada se ve, por primera vez, a unos 200 metros de distancia. En ese momento parece un salto pequeño y de poco caudal. Sin embargo, cuando nos acercamos, advertimos un salto de agua de unos 10 metros, muy caudaloso y que baja a gran presión. Si asistimos de mañana, habrá que hacer cola para tener un o dos minutos de refresco debajo del agua. Es momento para las fotos y, otra vez, tomar agua de la cascada. Pero hay que desalojar la locación rápidamente, porque van muchas personas en ese horario. Sin embargo, podemos quedarnos a un costado, en algunos de los claros de vegetación que están antes de la cascada y, desde allí, contemplarla, mientras tomamos unos mates.