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Perdidos en el laberinto de Borges

En Borges, no hay universo sin laberinto y hay tantos laberintos como universos. En San Rafael existe un laberinto con su nombre.

El Laberinto de Borges es un homenaje que la familia Aldao hizo en su estancia Los Álamos, en San Rafael,  lugar donde el escritor disfrutó varios de sus días, visitando a su amiga Susana Bombal. En la actualidad, al Laberinto de Borges asisten locales y turistas para recorrerlo y disfrutar la vista en altura de la simbología contenida en el laberinto, desde la torre de observación. Además, se pueden degustar vinos y gastronomía típica en un ambiente perpetuado en el tiempo.

La vieja casona de la estancia

Es una casa que data de 1830, al mejor estilo casona, tiene un amplio patio interno, con aspecto de fortaleza, con paredes altas y reforzadas, y rejas pesadas. Desde 1850, la casa estuvo habitada por la dinastía Bombal, con 5 generaciones. La tercera es la de Susana Bombal, una mujer que se hizo amiga de Jorge Luis Borges porque pasó parte de su vida en Buenos Aires y traducía los libros del escritor al inglés.

A partir de este encuentro, Borges y Bombal pasar veranos enteros en la estancia Los Álamos, donde se ubica la vieja casona. Pero no sólo ellos, sino que también, en estas reuniones, los acompañaba Randoll.

Randoll Coate entra en escena

El secretario de prensa de la embajada británica en Buenos Aires, llamado Randoll Coate, estaba allí mientras Bombal vivía en Buenos Aires. Fanático de Borges y los laberintos le pidió a ella que, por favor, le presentara al escritor. Susana lo hace y, el diplomático, logra así cumplir el sueño de conocerlo. La vida sigue y, años después, Randoll deja su carrera política y se convierte en un gran diseñador de laberintos por todo Europa. Hay 50 castillos regados de laberintos de Randoll. Los hacía a mano y lo contrataban muchísimas personalidades para que arreglara los jardines con laberintos.

La historia es bastante larga, pero, resumidamente, un día Randoll soñó que Borges moría. Al contarle ese sueño a Susana Bombal, el hombre concluye que, cuando esto ocurriera en la realidad, debían hacer un monumento para recordar a Borges y que eso podía ser un laberinto, ya que los unía a ambos y que, además, era un tema recurrente en la literatura borgeana.

Tras consumarse la muerte de Borges en1986 y de Susana Bombal en 1991, el sobrino nieto de ella se contactó con Randoll y cumplieron lo que había imaginado años atrás.

El laberinto de Borges

El laberinto es un libro abierto que está mirando al universo, y que se puede advertir en una vista aérea y panorámica. Ese libro abierto contiene montones de simbología que se refieren a Borges. Relojes de arena que marcan el tiempo. Está reflejado como si fuera un espejo. Tiene el bastón que Borges usaba para caminar. Tiene un símbolo de interrogación. Borges decía que vivía en un estado continuo de curiosidad y perplejidad.

Se encuentra en la calle Bombal s / n cuadro Bombal, Cuadro Nacional, San Rafael.

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