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La Trochita. Larga vida el Rey del Vapor de la Patagonia

Una de las maravillas argentinas deslumbra al mundo desafiando las adversidades y fogoneado por las manos de los patagónicos. Un libro y una muestra en el Congreso simbolizan una Nación que se pensó sin plazos fijos.

Turismo
Trochita

En el país de los argentinos existen leyendas que transcienden fronteras y océanos. Que poseen la mística de los pioneros y locos soñadores. Muchas de estas epopeyas civiles fueron acunadas en los vientos de la Patagonia. La Trochita es una de las más queridas. Sus 402 kilómetros en Chubut y Río Negro, 600 curvas, sus 81 locomotoras Henschel & Sohn y Baldwin Locomotive Works, y vagones de 75 mm con salamandras que permiten extender los brazos y alcanzar las ventanillas, constituyen en orgullo nacional, patrimonio de todos los argentinos, que admiran, y enloquecer por visitar, hasta en China. En el año del Centenario del arribo del rodante ferroviario a Puerto Madryn y San Antonio, en octubre se realizará un acto oficial en la cabecera de Esquel, Sergio Sepiurka y Jorge Miglioli editan la segunda edición, ampliada y actualizada, de una parada imprescindible en fotos e historias, “La Trochita”. “¡Y menos mal que tenemos el trencito! “, dijo un viajero patagónico en julio de 1967, en el cuento “Allá en Chubut” del periodista y maestro Elías Chucair, “con esto por lo menos nos movemos” La locomotora de La Trochita mueve los sueños de los argentinos de unidad.  

Trochita

“Si no nos une La Trochita, no tenemos destino” remarca el ingeniero Sepiurka, que por amor a los trenes arribados el 3 de agosto de 1922 a la Argentina desde Filadelfia y Kassel, se transformó en un amoroso cronista de la gesta humana de uno de los trenes más australes, sólo superado por el Tren del Fin del Mundo y el Tren de Río Turbio, ambos también argentinos.  En esta segunda edición bilingüe de lujo, la primera se agotó rápidamente en 2003, se sumaron más historias, como la increíble del poco conocido meteorito de Esquel o cómo Tanguito se subió a La Trochita para escribir el seminal “La Balsa”, y nuevas fotografías de Miglioli, otro ingeniero afincado en Esquel, y obras del ilustrador Daniel Mayor y demás artistas. Dividido en tres secciones, a la historia del ambicioso plan ferroviario en la precordillera y estapa patagónica, que iniciaron conservadores y concretaron radicales, y las voces de los pasajeros en Ingeniero Jacobacci, El Maitén o Esquel, pueblos que crecieron al calor de las calderas de La Trochita, suma una necesaria apuesta al futuro con distintos proyectos. Nada ociosa cuando estuvo varias veces a punto de cerrar el ramal y convertirse en chatarra, a fines de los sesenta, en la dictadura o en los noventas, solamente detenido por un las voluntad de defender la memoria de los patagónicos y, luego, el clamor internacional. Hoy La Trochita amenazada con la vandalización y corte de vías por conflictos territoriales. Como remarcó la historiadora Liliana Varela, en la reciente presentación del libro e inauguración de la exposición fotográfica en el Anexo de Diputado del Congreso de la Nación, los primeros días de agosto pasado,  “La Trochita es la representación de tomar las decisiones a largo plazo. Se trata de planificación y estrategia. Aquello fue una decisión política con costos y consecuencias ¿Cuántos –Julio Argentino- Roca necesitamos hoy que piensen el largo plazo?”

 

El beso de un inglés y la pluma de un norteamericano para La Trochita, Mito de Hierro

“Yo estaba en la municipalidad de Esquel en los noventa y viene un equipo de la británica cadena televisiva BBC”, cuenta Sepiurka de la inspiración original del libro, que tomaría forma en una charla con Miglioli degustando té y una torta galesa años después, “El intendente me pide que acompañe a los ingleses a La Trochita, no entendiendo qué querían filmar de un tren y servicio vetusto, a punto de arrojar al desguace. Uno donde no cerraban las puertas y el viaje de catorce horas resultaba un suplicio. Vamos con un fotógrafo de la BBC y cuando llega el hombre a la estación, deja su cámara en el andén, y besa la rejilla de la locomotora. Ante lo cual nos miramos con un productor argentino y pensamos que estaba loco o que algo pasaba. Y lo que pasaba era que La Trochita era un gigantesco mito internacional. Y gracias a eso es que unos meses más tarde, cuando querían cerrar la línea, un artículo en el New York Times de Nathaniel Nash, “Por la suerte del Patogonia Express -La Trochita-”, es que el gobierno argentino da marcha atrás. Así se firma un convenio de administración con Chubut y Río Negro en 1993 –En 1999 sería, al fin, declarado Monumento Histórico Nacional-. Es uno de las pocas cosas que en los últimos 30 años han mejorado”, enfatiza Sepiurka de un servicio que en el presente cubre un servicio turístico entre Esquel y Nahuel Pan, periódicamente el servicio de pasajeros hasta El Maitén, sede de los talleres centrales; y otro en Río Negro, de Ingeniero Jacobacci a Ojo de Agua. En 2021 se trabajaba para unir ambas provincias a través de la estación Ñorquinco. Y que regrese el Rey del Vapor a pincelar la utopía.  

La Trochita

Periodista: ¿Cómo nace el libro?

Jorge Miglioli: La primera edición respondió en la necesidad de que la gente conozca a La Trochita. Y empezara a descubrir este patrimonio argentino que nos pone muy orgullosos. Hicimos 5 mil libros que se agotaron enseguida. Luego trabajamos en un libro sobre la vida de los galeses, que también se agotó. Y decidimos hacer otra vuelta a La Trochita, ahora con Daniel Mayor, que es un excelente dibujante y diseñador. Incorporamos nuevas historias y fotos, compartiendo nuevas experiencias de cómo es viajar con los extranjeros, por ejemplo. Cuando nos quisimos dar cuenta eran 100 páginas más que la primera edición de los dos mil.

La Trochita

“La Trochita es historia en movimiento”

P: ¿Qué representa La Trochita?

Sergio Sepiurka: Mucho. Empezó siendo un tren de carga en los treinta, muy querido por los pobladores a partir del transporte de pasajeros en los cincuenta, y en los sesenta se transformó en un ícono de los estudiantes que viajaban a la Patagonia desde Buenos Aires. Tuvo su momento estelar en la película “El Profesor Patagónico” con Luis Sandrini. Y en los setenta, cuando empezaba a decaer y se chatarreaban las máquinas, la pluma de los viajeros famosos como Paul Theroux, hizo que alcanzara una consideración fenomenal.  El libro del norteamericano “The old Patagonian Express”, un capítulo de “Train through the Americas”, fue sexto en ventas en el mundo. Eso alcanzó para influir en los noventa para que hubiera un reclamo nacional y mundial para que sobreviva el Viejo Expreso Patagónico. Como decía Félix Luna, La Trochita es uno de los bienes más queridos de la Patagonia,  y yo creo de la Argentina. Y es una experiencia conmovedora con gente que llora cuando marcha en la soledad y la nieve; y suben a locomotoras que en otros países hace medio siglo están en museos. Y La Trochita, sigue rodando. Verla atravesar la inmensidad de la Patagonia es un sentimiento y orgullo indescriptible.

Sergio Sepiurka La Trochita

P: ¿Qué se pudo apreciar en la muestra de Buenos Aires?

JM: Fue una selección que nos costó mucho, ya que había cientos de fotos e historias en el libro. Tiene fotos mías y de Mayor, que hizo unas fotos aéreas espectaculares. Tratamos de transmitir la potencia de nuestro pequeño gigante. Quien observó la exposición, o tenga el libro, se lleva una historia profundamente argentina. Y nos alegra que la presentación de la nueva edición de “La Trochita”,  y la muestra que se realizó durante tres semanas, promovida por el legislador Hernán Lombardi, haya sido en Diputados, ya que ellos son los representantes de todo el pueblo. Y eso simboliza nuestro Rey del Vapor.

Sergio Sepiurka y Jorge Miglioli

P: ¿Cuáles son las sensaciones de ustedes con La Trochita?

JM: Mi primera vez fue de mochilero a Esquel. Tenía 21 años. En 1969. Siempre fue la vía de entrada para los universitarios que entraban al Parque Nacional Los Alerces. Y está lleno de anécdotas La Trochita. De las últimas, ahora que pudimos subir a la cabina con el foguista, descubrimos allí que  todo lo que no mancha, quema (risas) O nos contaron los viejos maquinistas que cuando los muchachos llenaban el tren en los sesenta, y debían escalar una pendiente extrema, el pasaje a veces bajaba para aligerar el peso. Caminando, o empujando, al lado de los pequeños vagones. De esas, miles de historias de sacrificados vecinos y alegres mochileros. Alguno de ellos se animaba a subir en el techo, y el maquinista que tiene arena para arrojar a los tubos y enfriarlos, echaba un par de más, y salía por la chimenea arena hirviendo. Y a los tres minutos, cuidando el maquinista que nadie se accidentara, no quedaba nadie (risas)

SS: Mi primera vez en La Trochita fue partir de Buenos Aires. Un viaje interminable. Y lleno de calor, en el viaje de día hasta Ingeniero Jacobacci, y después mucho frío, en el viaje de noche a Esquel. Por suerte,  las salamandras ayudaban a apaciguarlo. No hay dos viajes iguales en La Trochita. Cada uno es distinto, cada luz es diferente, por eso es un objeto de culto para los fotógrafos del mundo. Y también cada historia.

Nosotros decimos que La Trochita es historia en movimiento. Todos los trenes transportan historias, pero este es muy particular por su profundo impacto social y cultural en la Patagonia, y reconocido por los viajeros más exigentes. Son increíbles las reacciones de este trencito que guapea los imposibles, y quisimos reflejarlas en nuestro libro en textos y fotos. Muchos turistas nos dicen que el viaje soñado de su vida era subirse a La Trochita y recorrer el país de los argentinos.

La Trochita Esquel

 + Info

Libro “La Trochita. Un viaje en tiempo y la distancia en el Viejo Expreso Patagónico” de Sergio Sepiurka y Jorge Miglioli

Segunda edición bilingüe ampliada y actualizada

Latrochita.com

La Trochita

Fecha de Publicación: 21/08/2022

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