Ser Argentino. Todo sobre Argentina

Un poblado pampeano que no cree en el tango ni el fútbol

Es Argentina, pero si vas no escucharás mucha música española tampoco la última versión de un vehículo. Te contamos qué es y dónde queda.

No se parece en nada al resto de lo que podés ver cuando haces vacaciones en Argentina. Pero, los menonitas ortodoxos de la colonia "Nueva Esperanza" lo prefieren así.

Durante 1985 y 1986 más de mil menonitas de México y Bolivia emigraron a La Pampa. Los motivos que los llevaron a mudarse fueron religiosos y económicos. Los religiosos se asientan en la necesidad que sus sucesores mantengan la línea sanguínea que los diferencia. Esto resulta muy difícil de salvaguardar, principalmente en México, donde el crecimiento demográfico produjo un número, cada vez mayor, de ciudades en las inmediaciones de sus poblados. Esta situación imposibilitaba mantener alejados a los jóvenes de las tentaciones que brinda una sociedad globalizada y consumista. Por su parte, los económicos, derivan de la usanza que impone al padre regalar, a cada hijo cuando se casa, una terreno y ganado. Este parcelamiento descomunal se agravaba por el problema que existía en México de conseguir nuevas tierras.

En la actualidad son alrededor de 1500 habitantes que viven en un área de aproximadamente 10 mil hectáreas en las afueras de Guatraché, a 700 kilómetros al oeste de Buenos Aires, a medio camino entre Santa Rosa y Bahía Blanca.

Es maravilloso ver como se aferran a las tradiciones ya que en el lugar no hay tendido eléctrico (utilizan generadores en los comercios), no hay vehículos, ni siquiera deportes, así como una lista de otras estrictas costumbres anabaptistas cristianas. Rara vez se casan con forasteros. Prácticamente todos los hombres usan la misma vestimenta y sombrero. Las mujeres visten vestidos largos y anticuados y se cubren la cabeza. La colonia habla principalmente en plautdietsch, un dialecto que mezcla el alemán con el holandés.

La comunidad es gobernada por un Consejo integrado por Obispo, Ministro, Mandatario y Jefe, elegidos cada año por todos los integrantes de la colonia, que se encargan de resolver distintas situaciones y conflictos externos e internos.

De acuerdo con los preceptos bíblicos “ganarás el pan con el sudor de tu frente hasta que vuelvas a la tierra de donde fuiste sacado porque eres polvo y al polvo volverás” (Génesis 3: 19), “con fatiga sacarás de la tierra tu alimento todos los días de tu vida” (Génesis 4: 17) y “mandamos y exhortamos por nuestro Señor Jesucristo, que, trabajando sosegadamente, coman su propio pan.” (tesalonicenses 3: 2) todos trabajan desde la salida hasta la puesta del sol, con excepción del domingo que se encuentran con sus amigos después de concurrir a la iglesia, lugar convocante, donde leen la Biblia y cantan himnos religiosos. El templo es sencillo, sin imágenes sagradas ni cruces, con dos sectores a ambos lados del púlpito, uno donde se ubican los hombres y en el otro las mujeres.

Su creencia en la esencia del ser y no del tener, cuyo fundamento bíblico es “vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos”, sino” el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios.” (Pedro 3: 3, 4), define el modo de vida que se refleja en la austeridad de sus viviendas y el mobiliario. Si bien se destacan la limpieza y la blancura de paredes y cortinas no existen cuadros ni otro tipo de adornos.

Cada vivienda está rodeada por cercos de vegetación arbustiva y grupos de árboles en especial eucaliptos, acacias y pinos. Además, tiene anexado el lugar donde ordeñan y están las aves de corral, una huerta con producción de diversas hortalizas y plantas frutales, a cargo de las mujeres, y cultivos de cereales y pasturas completan la estructura de propiedad familiar.

Los niños concurren a la escuela hasta los trece años, estudian lengua, matemática en especial medidas métricas y religión; leen la Biblia en alemán antiguo. Otras de las actividades escolares es el canto de salmos religiosos y cada escuela tiene su coro.

En el interior de la colonia múltiples calles de tierra facilitan la intercomunicación entre los distintos sectores. Utilizan carruajes singulares llamados calesas tirados por caballos cuya circulación permanente llama la atención al visitante tanto como algunos tractores desprovistos de cubiertas de caucho.

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