A poco más de 170 kilómetros de Santa Rosa, la capital de La Pampa, se ubica Guatraché, cuyos orígenes se remontan a la campaña del desierto, con la expulsión de los últimos pueblos originarios alrededor de 1870.
A 12 kilómetros del ejido urbano está la Laguna Guatraché que, además de su importante valor turístico por su agua termal con propiedades curativas, tiene valor histórico porque allí se encuentra un cementerio indígena y restos arqueológicos. En esa zona vivió el cacique pampa Juan José Catriel.
Orígenes
Si bien la historia indica que tres décadas antes comenzó a poblarse, la fundación oficial fue el 19 de abril de 1908, cuando la Guatraché Land Company compró el territorio a la familia Unzué. Los primeros pobladores llegaron de la mano del ferrocarril, que construyeron las viviendas con una estética británica.
En principio, el pueblo se formó al este de donde está actualmente, frente a la estación de carga, pero los problemas de inundación de algunas casas obligaron a trasladar Guatraché hacia donde se encuentra actualmente.
En 1910, se inauguró la Iglesia San Francisco Javier, que forma parte del circuito turístico de la localidad. Allí, cada 3 de diciembre se festeja al patrono con la celebración de la Santa Misa y una caravana de autos que recorren las calles de Guatraché en honor a San Francisco Javier.
Hasta hoy sigue siendo motivo de discusión el significado de "Guatraché", dado que depende el dialecto indígena que se tenga en cuenta para traducir, puede devenir en una interpretación distinta. Hay quienes traducen “guatra” como “panza” y “che” como "gente", por lo que una posibilidad es que signifique, “panza de gente”, pero los historiadores también difunden otras versiones.
Otra interpretación iguala a “guatra” con “enfermedad”, “guatra” como “forastero” y como “petiso”, Por lo que se deriva en traducciones como "gente enferma", “gente forastera” o “gente petisa”.
La laguna
Con un predio de unas 950 hectáreas, de las cuales 50 son de playa, la Laguna de Guatraché es un importante atractivo turístico de la ciudad. En 1991 fue declarada Área Natural Protegida y es la sede de la Fiesta Provincial del Turismo.
La laguna tiene la afluencia permanente del arroyo Guatraché, que es además uno de los pocos arroyos de la provincia de La Pampa. También cuenta con otros atractivos como el sector denominado “los cerros”, la isla, sitios arqueológicos y los cascos de antiguas estancias.
Por otro lado, el spa se centraliza en dos piscinas -una de ellas cubierta pensando en la temporada invernal-. Las propiedades extraordinarias del complejo son aconsejadas para pacientes con artrosis, artritis, lumbalgias y contracturas. Además, otro atractivo de las termas de Guatraché, lo constituye su característico fango, ideal para tratar diversas afecciones de la piel, pero también utilizado con fines estéticos y de belleza.
Colonia menonita
A tan solo 35 kilómetros de Guatraché también se ubica la colonia menonita "Nueva Esperanza", instalada allí en 1985 -convirtiéndose en la primera de estas características en nuestro país- en un territorio que comprende unas diez mil hectáreas.
Además del desarrollo ganadero, se dedican a la producción de silos, muebles y lácteos.
Como si fuera un viaje en el tiempo, en la colonia no utilizan tecnología más que para realizar sus labores. Las mujeres usan vestidos y delantales, peinadas con trenzas y los hombres llevan overol. Ellos fueron quienes primero aprendieron el español por cuestiones comerciales, dado que ellos se comunican en dialectos alemanes y holandeses.
La colonia puede visitarse todos los días excepto los domingos, dado que es cuando van a misa. Si bien se recomienda realizar las visitas con un guía, se puede acceder allí sin que su presencia sea necesaria, aunque la advertencia es más que nada porque algunos de los miembros de la colonia pueden mostrarse reacios a los turistas.
Licenciado en Comunicación Social. Nacido y criado en Chubut, actualmente alejado del pago. Siempre que puedo, hablo de la Patagonia. Tengo buena memoria –para cosas bastante intrascendentes, pero buena memoria en fin–. Le meto ganas a lo que hago, porque sin pasión no vale la pena.