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Casa Padre Lamy, un encuentro con la tranquilidad y la naturaleza

Rodeada por la flora y la fauna, esta encantadora casa, ubicada en las afueras de la localidad de Paraná, promete toda una experiencia personal.

Como un mapa del tesoro, hay que buscarla para encontrarla. La Casa Padre Lamy se sitúa en el municipio de Oro verde, a 15 kilómetros de la capital entrerriana. A la vera de la RN 11 nos vamos a chocar con un camino de ripió que nos dirige hacia ella. Si seguimos avanzando, va a asomarse una tranquera que nos da la bienvenida y desemboca finalmente en la iglesia principal.

Este espacio, inaugurado en 1994, está enclavado en un pequeño campo que cuenta con algo más de 30 hectáreas. Una vez dentro, no deja otra opción que admirar la vista panorámica que ofrece por los desniveles de la tierra. Rodeado por cercos de madera y prolija vegetación, allí el sol pareciera ser más radiante y las estrellas más espléndidas.

En sus inicios, el lugar sólo tenía tres casas abandonadas. Sin embargo, con el correr de los años se fueron edificando otras instalaciones, como el comedor o el hogar donde viven los monjes. Se trató de un proceso que significó un arduo trabajo y que culminó con la construcción de la capilla. Esta es lo primero que se visualiza al llegar, sobresale por su blancura impecable y su estilo colonial.

Si se quiere realizar una visita, lo recomendable es dar aviso previamente para que los hermanos puedan planificar la jornada. Entre las actividades disponibles, se llevan a cabo retiros individuales, grupales o cursos espirituales dictados ahí mismo. Como complemento, se cuenta con una hospedería de treinta camas, una librería y una santería. Sólo basta con googlear la entidad para leer las decenas de comentarios de asistentes agradecidos por la calma y atención recibida.

Un templo para conectar

El sitio pertenece a la Congregación Francesa Servidores de Jesús y de María, fundada por el Padre Lamy en los años treinta. Con su apertura se pretendía generar una comunidad religiosa cuyo estilo de vida uniera fraternidad, oración y apostolado. El entonces arzobispo de Paraná, Monseñor Karlic, encomendó la misión de ser un lugar privilegiado de oración y recogimiento.

Ya establecido el norte que guiaba el proyecto, la fundación propone un espacio de silencio y paz interior. Según sus autoridades, está destinado a quienes “necesitan rehacer sus fuerzas espirituales y seguir avanzando y esperando más allá de toda esperanza”. No obstante de ser un templo religioso, puede asistir cualquier persona que necesite un descanso de la rutina.

Por otro lado, la decisión de instalarse en Oro Verde no fue un hecho del azar. Se trata de una localidad universitaria con tres facultades a las que concurren miles de estudiantes. De este modo, sus fundadores consideraron, en sus orígenes, que era un sitio especial para desarrollar con carisma la evangelización de jóvenes. Fue así, que la providencia permitió que se pudiera adquirir un terreno lejos del bullicio y de fácil acceso en auto o en bus.

Sin importar si se visita con fines espirituales o simplemente para un rato de relajación, la Casa Padre Lamy es una gema. Amerita ser recorrida en todos sus rincones y reposar sobre sus árboles para oxigenar la mente con su aire especial. En el interior de sus hectáreas se halla la calma necesaria para olvidarse de las obligaciones por un rato o algunos días. Aunque su nombre aún resulte desconocido para muchos, una vez allí no se la va a olvidar más.

 

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