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El Cairo, historia y presente rosarino

El Cairo puede ser, junto al Tortoni, el bar más emblemático de Argentina, una visita obligada para turista en Rosario.

Quizás para muchos el bar El Cairo traiga inmediatamente a la memoria al genio de Roberto Fontanarrosa. Ciertamente, El Negro era asiduo concurrente e incluso lo inmortalizó en su libro "La mesa de los galanes". En un sentido más amplio, yo me atrevo a afirmar que, más allá del inigualable Tortoni, no hay otro café argentino con mayor carga simbólica que este.

Inaugurado en 1943 en la planta baja de una casona, comenzó como un típico café. Tenía mesas de billar, donde los hombres de la ciudad se juntaban para hablar de fútbol, política y mujeres. En la década del 70, tras ser remodelado, se convierte en un lugar donde un público de jóvenes intelectuales hacía del bar un punto de encuentro fundamental.

Allá por 2002, en tiempo de crisis, los dueños decidieron cerrar. En mayo del 2004, un voraz incendio hizo peligrar el proyecto de reconstrucción. A fines de ese año reabrió, volviendo a ser un emblema de Rosario. Gracias a un intenso trabajo de reconstrucción de la mano de arquitectos, artistas y obreros, posibilitaron la recuperación de los 500 metros cuadrados originales, dándole a su fachada interna un estilo de la arquitectura colonial.

Una de las principales modificaciones que realizaron sus nuevos dueños fue convertir a El Cairo en un restaurant. En la actualidad tiene más de 250 cubiertos, multiespacio, living, barra de encuentros que se extiende hasta un camino que rememora una calle antigua, con llegada a un espacio cultural con biblioteca incluida y hasta un escenario.

Mezcla de bohemio y soñador, hoy el bar cumple con el rol de "Paso Obligado" para quienes visitan Rosario. Es un espacio histórico y fundamental en nuestra ciudad, renovado en su concepto arquitectónico, pero con la vigencia y el espíritu que lo mantuvo y mantiene como "el" bar de Rosario.

Un rincón ilustre de una gran ciudad

Fontanarrosa recordaba a El Cairo como "...un club, donde uno iba encontrarse con gente amiga. Muchos de los motivos de mis cuentos y muchos de los personajes ficticios que aparecen en mis libros están inspirados en las charlas que se daban con los muchachos en la mesa del bar". Una de las visitas más recordadas fue la de Joan Manuel Serrat, quien fuera acompañado una tarde por El Negro. Por aquellos años el bar exhibió en una de sus columnas la foto que recuerda aquel encuentro.

Hoy el bar sigue siendo elegido por artistas reconocidos. Es común ver a actores y músicos cenando luego de sus funciones en Rosario. También a escritores que eligen el lugar para presentar sus libros o a partidos políticos que inauguran sus nuevas campañas.

Se realizan espectáculos de músicos locales y, los fines de semana, siempre hay variadas opciones culturales. El bar es también un emblema porque su fachada es patrimonio urbano. Su valor arquitectónico se conserva igual que en sus inicios.

El Cairo abre de siete de la mañana a una de la madrugada durante la semana, y se extiende hasta las tres los viernes y sábados. Además, posee menú ejecutivo durante el mediodía. En este sentido, hasta antes del 2004 este lugar era solamente un bar. Ahora hay diversas opciones gastronómicas pensadas para los locales y los turistas, pueden llegar a pedir pastas a las 5 de la tarde. Hoy, la zona neurálgica de Rosario está cerca del río, donde cada vez abren más bares, muchos con éxito. Como El Cairo se quedó en pleno centro debió adaptar estas cuestiones para mantenerse como opción, más allá de su valor histórico. Sea como sea, es cierto: El Cairo es un lugar fundamental. No sólo para los rosarinos, sino para cualquiera que llegue a Rosario.

 

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