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Un lugar para ejercitar la calma interior: Calmayo

Un rinconcito místico, imperdible para quienes se encuentran en una búsqueda interior. Este lugar de las Sierras de Calamuchita es una postal imprescindible para los viajeros del alma.

Córdoba
Un lugar para ejercitar la calma interior: Calmayo

El corazón del país, que tiene como capital a La Docta, es el terreno donde habitan maravillas naturales únicas. En el medio de las Sierras se encuentran parajes y escondites que nos regalan postales inolvidables. En el Valle de Calamuchita se encuentran varios de estos tesoros. Ríos, montañas, senderos y ollas con sus bellezas particulares. Cada maravilla con su toque especial. Uno de los rincones que se esconden en este imponente Valle, es Calmayo.

Su nombre deriva del original Cala-Mayo que significa arroyo del tala. Es una comuna muy pequeña que conserva curiosas tradiciones. Se encuentra a 87 km de Córdoba capital y en la mitad del Antiguo Camino Real que une Santa Rosa de Calamuchita y San Agustín. Este mágico paradero se ubica justo en uno de los tramos por donde se corre el Rally. En sus tierras acoge maravillas históricas y geológicas por descubrir. Sin embargo, a pesar de su riqueza, no es muy reconocido. Es un atractivo oculto, que pareciera pertenecer a otra dimensión. Su silencio y su paz nos trasladan a un viaje interno en el que prevalecen la serenidad y la introspección. El Río Soconcho es uno de los protagonistas del poblado. Atraviesa toda la comunidad, y en sus orillas se construyeron asadores y mesas para poder disfrutar del paisaje. El bosque nativo lo acompaña, y entre pinos y arbustos se llega a un mirador que nos regala una postal única. 

Una siesta particular

Este pequeño pueblito conserva tradiciones como la siesta serrana. En horarios donde el tránsito de pobladores se reduce casi al cien por ciento. Rodeada de árboles nativos y ríos cristalinos, se erigió esta pequeña localidad. Cuenta con una plaza, en cuyo entorno se concentran varios edificios públicos. La escuela, que llena con los colores de la infancia este paisaje paradisíaco. El puesto sanitario, la sede comunal y la iglesia, puntos clave que nos cuentan un poco de la historia del lugar. La dinámica de esta comuna también fue construida con la cosmovisión colonial, por los españoles.

Según historiadores expertos, el origen de este pedacito de tierra, se remonta a 1772. Cuando el Rey de España le otorgó a la familia Gigena Santisteban estas haciendas a cambio de la explotación de oro. Era tal la abundancia que en este rincón existía, que para esos tiempos la zona se conocía como “El Triángulo del Oro”. Pero la codicia y la ambición terminaron por destrozar los recursos naturales del lugar. Fue tanta la actividad minera que no solo se agotó el oro, sino también se inundaron las minas, ya que las excavaciones llegaron a las napas subterráneas. Las marcas de esa historia de enajenación y subordinación todavía se pueden ver en canteras que extraen dolomita, cuarzo y feldespato, entre otros minerales. Según geólogos e investigadores, Calmayo fue formado por un volcán cuyo magma se solidificó. Esto fue lo que generó un paisaje de tonalidades grises y verdes únicas en todas las Sierras de Córdoba.

Paseos de fe

Turismo minero, turismo aventura y hasta turismo religioso se pueden realizar en estas tierras. Las opciones son variadas. Recorridos en mountain bike, cabalgatas, senderismo y paseos con guías turísticas que nos revelan secretos inolvidables. La excursión a la Mina de Cobre, una de las más convocantes. Por supuesto, sus atractivos naturales se ven acompañados de una población servicial y diferentes ofertas gastronómicas y de hospedaje. Lo que genera que muchos hagan de esta posta un lugar para regresar. Algunas opciones para quedarse a vivir la experiencia Calmayo son: la Hostería La Casona de Calmayo, El Albergue, Refugio de Montaña y Cabañas.

Calma e historia

El turismo religioso tiene como punto clave el Monasterio Nuestra Señora de La Paz, que fue el hogar de monjes benedictinos durante mucho tiempo. El Monasterio fue fundado en 1976, pero se terminó de construir en la década de 1990. Este predio cuenta con horarios de visita, ya que se trata de una edificación antigua mantenida por una pareja de correntinos. Ariel y Gabriela llegaron hace cuatro años a este templo, y se encargaron de la manutención y atención del lugar. Este lugar es cuna de mucha historia y energía. Actualmente acoge a todos los peregrinos, sin importar la religión que profesen.

 

 

Fecha de Publicación: 20/08/2020

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