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Semana Santa en Córdoba

Esta provincia posee una incontable cantidad de opciones turísticas, pero para disfrutar en Semana Santa elegimos una de turismo religioso.

Ningún otro paseo por las sierras cordobesas resume la belleza del paisaje, el valor patrimonial y el espíritu religioso que el Camino de las Estancias Jesuíticas. Tours que pueden abordarse en cualquier lugar de la Sierra de Córdoba en el corazón de nuestro país. Todos ocultan tesoros arquitectónicos e históricos y refrendan la Declaración como Patrimonio Cultural a la Humanidad.

 

La Manzana Jesuítica de la capital provincial junto a las cinco estancias tiene una historia de más de 400 años. Sus paredes, las rancherías (habitaciones de los esclavos), las casas de los sacerdotes junto a los molinos harineros y los hornos de ladrillos caracterizan estas instalaciones y transporta al visitante a la Córdoba de la colonia.

Las primeras estancias

 

De todas las estancias esparcidas en territorio cordobés, la de Alta Gracia, a 36 kilómetros de la capital, es la que brinda más actividad cultural. En este templo, de 1643, funciona el Museo Nacional Casa del Virrey Liniers. Además de las visitas guiadas por sus patios y galerías, conocer la iglesia es extraordinario. Los detalles de terminación puestos de manifiesto en el retablo y la imaginería emocionan.

 

Si tuviéramos que elegir una estancia por su belleza arquitectónica es, sin dudas, la de Santa Catalina. Tal vez sea porque está restaurada con tanto detalle que se encuentra como cuando los jesuitas la inauguraron Sus paredes blancas resaltan con la iluminación que se le incorporó.

Datada en 1622, es el mayor conjunto arquitectónico erigido por la Compañía fuera de la ciudad de Córdoba. Otra particularidad es que esta en propiedad privada entonces el recorrido solo es con un guia del lugar. Su Iglesia posee una fachada con dos torres es claramente un exponente del barroco alemán. Junto al templo hay un cementerio que tiene un portal igual al de la iglesia, junto a él se encuentra lo que fue residencia de los sacerdotes con sus tres patios y la huerta.

 

Santa Catalina, en Ascochinga, está cerca a otras dos estancias la de Colonia Caroya, de 1616 y la de Jesús María de 1618. Ellas fueron el primer y el segundo establecimiento rural respectivamente. En la última se elaboró el primer vino que llegó al rey de España.

La Candelaria

La estancia de La Candelaria se encuentra a 150 kilómetros de la Ciudad de Córdoba, es la más agreste y menos visitada. La dificultad es lo sinuoso del camino para llegar a ella. Data del año 1683 y también fue un destacado establecimiento rural ganadero en una superficie de 300 mil hectáreas, allí se criaban, principalmente mulas que se vendía y utilizaban en el comercio con el Alto Peru.

 

A la vista da la sensación de toparse con un Fuerte con residencia y capilla hoy en pie. La ranchería, el obrador, los corrales están en ruinas. También hay vestigios de la tajamar, las acequias y el molino. Todo el lugar tuvo un excelente trabajo por parte de Patrimonio Cultural de la provincia. Ellos rescataron el altar, con los colores de la época. También un mueble de cedro y algarrobo del siglo XVII, de la sacristía de la capilla.

 

La Manzana Jesuítica de la capital cordobesa, se comenzó a edificar en 1608, y pasee una riqueza patrimonial excepcional. Luego se fueron agregando los edificios destinados al Colegio Máximo, la Universidad, el Colegio Convictorio de Nuestra Señora de Monserrat y el Noviciado.

 

La Iglesia y la Capilla Domestica se construyeron entre 1644 y 1671. Luego de la expulsión de los jesuitas en 1767, la Manzana se le entregó a la Orden Franciscana, más tarde al clero regular y a partir de 1820 paso a depender del gobierno provincial. La Compañía de Jesús regreso a la provincia en 1853 y solo se les devolvió la Iglesia, la Capilla Doméstica y la Residencia.

Fotografias: Agencia Córdoba Turismo

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