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El arte rupestre en Cerro Colorado

Este pequeño poblado en Cordoba es dueño de la casa de Atahaulpa Yupanki y arte rupestre, y lo comparte para quien quiera visitarlo.

Cerro Colorado es un lugar único en la provincia de Córdoba y en el país. Se encuentra ubicado a 160 km al norte de la ciudad de Córdoba Capital. Es el escenario en el que los pueblos originarios de Córdoba concibieron la trascendencia de su quehacer, donde elaboraron sus mitos y desarrollaron su vida.

 

Los Comechingones y Sanavirones plasmaron la historia de su pueblo a través de dibujos que aún se conservan en las paredes del legendario Cerro Colorado. Además, este pueblo fue elegido por el reconocido cantautor Atahualpa Yupanqui para vivir. La casa en la que vivió actualmente funciona como un Museo.

Además, otro de los importantes atractivos que tiene la comuna Cerro Colorado es su Reserva Natural y Cultural. Este sitio legendario se halla entre los yacimientos arqueológicos más significativos de nuestro país.

Una reliquia arqueológica

Declarada Monumento Histórico Nacional, esta reserva –de unas 3000 hectáreas de extensión– permite conocer la huella de nuestros antepasados a través de incontables senderos de areniscas rojizas y muros de piedra, donde predomina una gran vegetación. A su vez, se pueden visitar las salas del Museo Arqueológico, donde se exhiben puntas de flechas, morteros, conanas y otros tantos objetos de la época prehispánica.

 

Lo más característico de Cerro Colorado, son las figuras de guerreros componiendo escenas que sin duda reflejan hechos reales. Estos guerreros son identificables fácilmente por su complejo tocado, que cae de la cabeza hasta los pies, y por arco y flechas que cargan de la mano. Sus croquis naturalistas están ejecutados de manera sencilla y sintética.

La presencia de figuras en las grutas trascendió a partir de un artículo periodístico, en el diario La Nación, del poeta Leopoldo Lugones. Éste llegó a Cerro Colorado persiguiendo las narraciones de su hermano quien había visitado dos de las grutas ubicadas al pie del cerro.

 

En esa época, 1902, ya se habían descubierto algunas pinturas y grabados en Francia y España, de manera que estos descubrimientos en Córdoba representaban un alto interés científico que Lugones se planteó transmitir a sus lectores. En un segundo viaje, nuestro autor anduvo aleros de La Casa del Sol y del Cerro Colorado. También copió a mano alzada unos dibujos que fueron los primeros publicados, junto con sus descripciones

Museo arqueológico Cerro Colorado