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Chalet Los Espinillos en Alta Gracia: Manuel de Falla da la nota

Este chalet pintoresquista en Córdoba fue el refugio elegido por el célebre compositor español Manuel de Falla para paliar los efectos de la tuberculosis que lo aquejaba. Allí siguió trabajando en la obra que lo obsesionaba, “Atlántida”.

Córdoba
Chalet Los Espinillos en Alta Gracia

Por Mariela Marino

Luego de haber buceado en la historia que reúne a esta casona con su habitante temporario, Manuel de Falla, lo imaginamos paseando su figura delgada por entre los arbustos copetones y las flores de su jardín en desnivel. El aire serrano, seco y limpio, le hace muy bien en esos días en que se siente con más energía, que no son todos, ni muchos.

Manuel de Falla retrato

Al finalizar la Guerra Civil española en 1939, este meticuloso compositor, el más notable y versátil que diera la España del siglo XX (había nacido en Cádiz en 1876),  había pedido ayuda a la Institución Cultural Española de Buenos Aires para trasladarse a la Argentina. Dicha entidad no solo facilitó las gestiones para su instalación definitiva en la capital porteña sino que logró, además, que diera cuatro presentaciones en el Teatro Colón.

Manuel de Falla

Cuando vino a nuestro país, no lo hizo solo. Lo hizo con su inseparable hermana Carmen, tan soltera  y devota de la fe católica como él, quien lo asistía permanentemente en cuestiones laborales y personales. El enorme amor fraterno y la delicadísima salud del maestro llevaron a esta comunión absoluta.

Dejaba atrás a una España convulsionada, a un Francisco Franco que lo creía, erróneamente, de su lado y que lo tentaba con honores y dinero para que regresara; una formación musical minuciosa, una historia familiar acomodada que lo había catapultado a los círculos culturales más altos; unos años en una Paris que lo acercó a artistas de la talla de Claude Debussy, Maurice Ravel e Igor Stravinski y una feliz temporada en la rica Granada donde había entablado fuerte lazo de amistad con el escritor Federico García Lorca.

Alto aire, Alta Gracia

Valle de Paravachasca era el topónimo quechua para la zona ubicada entre el Valle de Punilla y el Valle de Calamuchita. Como a tantos otros sitios de nuestro país, la llegada del tren a fines del siglo XIX había creado muchas nuevas oportunidades de “uso” de esas tierras tan alejadas de los centros urbanos. Este enclave, hasta el momento, había tenido apropiación local por parte, casi exclusiva, de los pueblos originarios, los españoles colonizadores y los Jesuitas, que merecerían una crónica aparte. Con la accesibilidad se fue gestando el turismo para las clases adineradas que, conjuntamente con Mar del Plata, tenía en la provincia de Córdoba una meta codiciada.

Y como a Manuel la humedad de Buenos Aires le sentó fatal, allá fue, atraído por las bondades vox populi del aire seco serrano. Le alquiló a Ángel Gallardo (sí, el de la avenida porteña), Ministro de Relaciones Exteriores de Marcelo T. de Alvear, el chalet Los Cerrillos. No lo dudó un instante. Todo le cerraba perfecto: la casona dominaba vistas, brisas y soles desde la cima de una colina, el lugar era tranquilo y, por sobre todo, el abundante verde, el aroma a flores, el canto de los pájaros y el relieve lo hacían sentirse en su añorada Granada.

Mientras allí Manuel encontraba la paz para poder seguir respirando y componiendo, a pocas cuadras y en simultáneo, un Ernesto Guevara de la Serna, aún niño y mudado allí por su asma crónica, jugaba a la guerra y a mil aventuras extremas entre los matorrales del monte.

Chalet Los Espinillos en Alta Gracia

Del chalet pintoresquista

Con el tiempo pudimos ir entendiendo los conceptos que nos diera en su momento un docente en la Facultad de Arquitectura: “el pintoresquismo nació porque estaban las condiciones dadas para ello”. La gente con cierto excedente económico en esa era postrevolución industrial empezó a buscar en parajes alejados, rurales, algo del romanticismo perdido en los grandes conglomerados que rugían a ritmo vertiginoso. El contacto con la naturaleza pedía a gritos una arquitectura que estuviera a la altura y por ello se encontró en los estilos pintoresquistas centro y noreuropeos la forma de materializar las residencias de vacaciones.

Los Cerrillos es un fiel exponente de dicha corriente: cuenta con volumetrías claras, techos inclinados de teja francesa, basamento revestido en piedra local, arquerías abiertas a las visuales en un piano nobile elevado, ventanas con postigos, muros claros, carpinterías oscuras y el uso del falso pan de bois (entramado geometrizado de madera aplicada sobre la fachada). La casa, además, tiene un pormenorizado estudio de asoleamiento controlado (tanto para invierno como para verano) y ventilación cruzada. Los ambientes amplios y de techos altos contribuyen al bienestar térmico de sus moradores.

España en Córdoba

Antes de escribir esta crónica miramos muchos retratos de Don Manuel. Su contextura es enjuta, su rostro es adusto pero leemos siempre un esbozo de mueca amable que refleja lo que, quienes lo conocieron decían de él: “Era cordial, humilde y generoso”.

Pero estaba mortalmente enfermo. Por eso dejó inacabada la obra "Atlántida" (que luego concluyó su discípulo Ernesto Halffter). Al partir, en 1946, también dejó obras de ballet, como “El amor brujo” y “El sombrero de tres picos”, además de composiciones de géneros variados como “La vida breve”, “El Retablo de Maese Pedro” y “Noches en los Jardines de España”, entre otras. En todas ellas se basó en giros musicales españoles a los cuales reinterpretó para dar por resultado obras del todo universales.

Su obra quedó viva gracias a otros compositores locales con quienes entabló amistad. Tanto fue así que el compositor argentino Juan José Castro, luego de su fallecimiento, compuso “El llanto de las sierras”, en memoria de Manuel de Falla, muerto en las sierras cordobesas. Sus restos fueron embalsamados y llevados de nuevo a Cádiz, a pesar de que esa no era su voluntad pre mortem.

El Museo Manuel de Falla reúne mucho del espíritu que este hombre del mundo vino a esparcir en nuestras Sierras. Objetos, libros, retratos, vestimenta, mobiliario y hasta un pequeño piano componen una colección valiosísima que se expone en un entorno preservado por las autoridades municipales y por la comunidad toda. Un parte esencial de la historia y la amistad española y argentina para no perderse si vas a la Docta. 

+ info:

Altagracia.gob.ar/museo-manuel-de-falla/

 

Agradecimientos: Arq. Oscar Coulasso, por la información y las fotos tomadas in situ.

Imágenes: Web Manuel de Falla

Fecha de Publicación: 25/01/2024

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