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Archivo Provincial de la Memoria: los cordobeses no olvidamos

Donde funcionaba un centro clandestino de detención durante la última dictadura militar, se inauguró hace algunos años el Archivo Provincial de la Memoria.

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Córdoba
Archivo provincial

En pleno centro histórico de la Ciudad de Córdoba hay un espacio que fue utilizado como Departamento de Informaciones de la Policía de Córdoba (D2) durante los tiempos del terror ejercido por el Estado. Fue en el período de la última dictadura cívico-militar, que se utilizó como Centro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio. Hoy, en este espacio se erige un monumento a la memoria. Un sitio que se resiste al olvido. Y que no perdona. Son estos pequeñas construcciones de cemento, que con sus ladrillos constituyen un poco de nuestra historia. De la más dolorosa. Es este el rincón de Córdoba, en el que torturaron a miles de desaparecidos. Que no volvieron. Fue entre esas paredes, que se robaron miles de identidades. Por eso, los cordobeses elegimos recordar, decidimos no olvidar.

En la ex D2 el Archivo Provincial de la Memoria creó un espacio cultural. Que está conformado por testimonios de personas que estuvieron detenidas allí. Este pedacito de historia se encuentra al costado de la Catedral y pocas cuadras de la Manzana Jesuítica, punto turístico por excelencia. Ubicado en el Pasaje Santa Catalina 66, el Archivo nos sensibiliza para poder reconocernos como argentinos, en la parte que más nos duele.

Historia del lugar que hace historia

Entre 2006 y 2007, se comenzaron investigaciones en torno a todo lo sucedido durante la dictadura en este lugar. Fue para 2008, que se pudo realizar su inauguración como un espacio abierto al público, llamado “Museo de Sitio”. Desde allí fue consolidándose como el museo de la memoria. La arquitectura del lugar fue conservada, y la Comisión Provincial de la Memoria se encargó de señalizar sus espacios. Este proceso llevó tiempo ya que el D2 fue utilizado en diferentes períodos dictatoriales, y con diversas dinámicas. Sin embargo, gracias a testimonios y varios años de investigación, lograron señalizarse correctamente.  Cada espacio del lugar tenía su función en los tiempos del terror. Las dinámicas con las que trabajaban los militares en el lugar, tenían su rincón específico. Salas de tortura, salas de interrogatorios, salas de detención, etc. Por eso hoy, este espacio nos enseña un poco de nuestra historia. Lamentablemente, de la parte más horrorosa.

Este espacio, debe de ser visitado. No sólo porque se encuentra en un punto estratégico, el cual nos habilita a visitar múltiples espacios turísticos. Si no también, porque siempre es un buen momento para dar un recorrido por nuestra historia. Y recordar lo que no queremos repetir.

Una experiencia inolvidable

Las personas que visitan este espacio, se llevan los testimonios de los desaparecidos en el cuerpo. Ya que leer las paredes que figuran estas experiencias, te eriza la piel. Este reencuentro con la parte más temible de la historia es fuerte. Nos trae emociones encontradas y dolores que parecen alejarse, pero que siguen latentes. Por eso, se trata de una visita que te ponen al cuerpo y al alma en una misma sintonía. El recorrido por las narraciones de los desaparecidos se sienten desde la corporalidad, y desde el corazón. Por que la memoria, diría Ernesto Sábato:

“la memoria es lo que resiste al tiempo y a sus poderes de destrucción, y es algo así como la forma que la eternidad puede asumir en ese incesante tránsito. Y aunque nosotros (nuestra conciencia, nuestros sentimientos, nuestra dura experiencia) vamos cambiando con los años. Y también nuestra piel y nuestras arrugas van convirtiéndose en prueba y testimonio de ese tránsito, hay algo en nosotros, allá muy dentro, allá en regiones muy oscuras, aferrado con uñas y dientes a la infancia y al pasado, a la raza y a la tierra, a la tradición y a los sueños, que parece resistir a ese trágico proceso: la memoria, la misteriosa memoria de nosotros mismos, de lo que somos y de lo que fuimos. Sin la cual (¡Y qué terrible ha de ser entonces!) esos hombres que la han perdido como en una formidable y destructiva explosión de aquellas regiones profundas, son tenues, inciertas y livianísimas hojas arrastradas por el furioso y sin sentido viento del tiempo.”

Este recorrido nos lleva allá, a las regiones oscuras de nuestras identidades, nuestras historias y nuestros tiempos. Es un paseo por los recovecos de nuestra memoria, por las grietas de nuestro pasado.

Fecha de Publicación: 19/07/2020

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