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Ir a la secciónBuenos Aires - - Miércoles 09 De Septiembre
Apenas unas quintas, algunos hornos de ladrillos y el sonido de las locomotoras del Camino de Fierro. Nada más existía a menos de cuatro kilómetros de la Plaza de Mayo. Buenos Aires casi acababa en esos campos, solamente a cuatro años de la federalización, e inmigrantes trabajadores soñaron en grande un 21 de septiembre en 1884. Y tiraron la casa por la ventana, con la presencia del futuro presidente Carlos Pellegrini, para inaugurar Las Violetas.
Se cumplen 140 años de la confitería tradicional de Almagro que supo cobijar en sus clásicos salones de columnas de mármoles italianos y finas maderas nacionales, ambientados en espectaculares 80 metros de vitrales, personajes e hitos porteños. Carlos Gardel e Irineo Leguisamo pasaban por sus mesas, al gran turfista dedicado un postre imperdible; Roberto Arlt, Leónidas Barletta y Alfonsina Storni tanteaban un mundo mejor, Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares degustaban un rico pan dulce, y en los años de plomo, las Madres de Plaza de Mayo resistían alumbrando el camino a la Democracia. Quien pida un café cortado, nunca macchiatto, y una de las más ricas medialunas de la ciudad, cocida en un horno centenario, sentirá la misma pasión del español José María Rodríguez Acal y el ruso Marcos Feldmann, aquellos nombres que hicieron grande a Las Violetas. Pasión de hacedores.
El cuadro de honor de los sitios gastronómicos ciudadanos no estaría completo sin este espectacular ejemplo de Art Nouveau del cruce las avenidas Rivadavia y Medrano, en el barrio de Almagro, destacado integrante del circuito de Bares Notables de Buenos Aires. Si bien la confitería nace como “Las Violetas” en la gestión de Rodríguez Acal y Feldmann, ya esta esquina suburbana conocía anteriores dueños en Natalio Saettone, M. Diz y R. Gómez, según consta en los registros industriales de 1880. De todos modos fueron ellos que en las primeras dos décadas del Siglo XX registran el nombre del local –en la tipografía más fea del mundo, acotaría un gentil cliente, Borges-, al parecer, porque frente existía un jardín de esas flores. Ellos fueron los que traerían importantes apliques de bronce o impactantes cristales; en una dirección que continuaría Pedro Anzola a fines de la década del veinte con los increíbles vitrales, obra nacional del catalán Antonio Estruch y Bros, quien sería director de la Escuela de Bellas Artes, y el rediseño modernista con la curva principal tan característica. La crisis de los treinta, más antes la rivalidad entre los exsocios, con Feldmann inaugurando un local enfrente, Los Rosales (sic), horadó esta primera brillante primera etapa, en la cual la confitería había sido sede de los festejos del Centenario recibiendo a la española Infanta Isabel en 1910.
Mateo Figallo iniciaría una nueva gestión a mediados de los treinta que su esposa Adela concretaría con nuevas reformas hacia la década siguiente, alcanzando la estructura actual de tres pisos sobre la confitería – que siempre fue alquilada a distintos concesionarios, el último Pablo Montes-. A pesar de las grandes necesidades de mantener un local de esta envergadura, en la actualidad insume mensuales dos toneladas y media de harina y 800 kilos de manteca, sobrevivió a remates, quiebras y crisis de manera ininterrumpida hasta 1998, siendo escenario de varias películas y telenovelas, este pedazo de la Buenos Aires señorial, Testimonio Vivo de la Memoria Ciudadana según el Museo de la Ciudad.
Después de cuatro años, a meses de la hecatombe social de 2001, reabría sus puertas Las Violetas para alegría de los vecinos de Almagro y Caballito, en quienes este verdadero “museo de las masas y las facturas” alimentó sus días y almas durante generaciones. Los florentinos, los merengues, los sándwich, los palos de Jacob y miles de delicias, sin contar las canastas de Navidad, las Roscas de Pascuas y los bombones, son algunas de sus delicias. Muchas que disfrutaron Julio Cortázar, Arturo Frondizi o Félix Luna, sentados escuchando en el corazón las frases de otro inmortal cliente, Carlos Gardel, “Almagro, Almagro de mi vida/tú fuiste el alma de mis sueños”. Entre las flores de ese porvenir, la más linda, las más gaucha, la más rica, Las Violetas.
Imagen: La Violetas
Fecha de Publicación: 21/09/2025
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