Ser Argentino. Todo sobre Argentina

Avenida Corrientes, ¿qué tanto la conocés?

La avenida Corrientes es, sin lugar a dudas, el lugar en la ciudad con mayor iconografía del Ser Argentino. Por eso me propuse transmitirte la experiencia de recorrerla.

Bautizada como la avenida que nunca duerme, Corrientes es el escenario donde se despliega una inmensa cantidad de actividades de todo tipo, en cualquier momento del día. Marquesinas de cines y teatros. Tránsito incesante en toda su traza. Puestos de diarios, flores, vendedores ambulantes.  Restaurantes, bares, confiterías y cafés abiertos a toda hora la mantiene activa a toda siempre.

Si es tu primera visita a Buenos Aires, te propongo a recorrerla. Y después de eso su imán te llevará a visitarla cada vez que vuelas. La calle Corrientes, como se la denomina en el argot tanguero, franquea cinco barrios porteños y enlaza numerosos estilos arquitectónicos.

En casi sus 80 esquinas se esconden recuerdos de personajes de nuestro Ser Argentino. El desafío, es encontrarlos mientras la recorremos.

Hace más de 300 años comenzó siendo una senda de escasos 400 metros llamada Del Sol. Al erigirse la Parroquia de San Nicolas, en 1729, paso a llamarse igual. Ese templo hoy no existe. En nombre de la modernidad se tiró abajo la iglesia donde se izó por primera vez nuestra bandera en Buenos Aires.

Corrientes tiene una realidad en sí misma, diferente al resto de las calles de la ciudad. Es símbolo de nocturnidad cultural. Veinticinco salas teatrales encontramos en los 8,6 kilómetros de traza. Salas que se amalgaman con librerías con todo tipo de libros.

En su libro Las Calles de Buenos Aires Alberto Gabriel Piñeiro relata:

“Recién a principios del siglo XX se sumaron a los teatros también cafés y restaurantes que desde entonces mantienen sus puertas abiertas durante la noche. Gracias a esta vocación noctámbula, Corrientes se convirtió a la calle predilecta de músicos de tangos, artistas e intelectuales que se enredaban en largos debates.”

Avenida Corrientes del Bajo a la Chacarita

Nace en la cuna del boxeo argentino. Germina en un Monumento Histórico Nacional, el Luna Park Stadium. Allí el Ser Argentino se hace muy fuerte. Peleas épicas de box, campeonatos mundiales de vóley y básquet, hasta se corrió en bicicleta: Los 6 Días de Buenos Aires. Y algo que pocos saben desde 2013 el dueño es el Arzobispado de Buenos Aires, por decisión de quien fuera una de las propietarias mayoritarias, Ernestina Devecchi Lectoure.

En diagonal hacia el Oeste está el Centro Cultural Kirchner, también Monumento Histórico Nacional. Originalmente fue la sede de la Secretaria de Comunicaciones y del Correo Argentino.

Cruzamos la avenida Leandro N. Alem, conocida como el Bajo porque en el siglo -XIX el rio llegaba hasta allí. Sobre la izquierda sobresale la Torre Club Alemán, también sede del Instituto Goethe.

En el 348 te invito a detenerte. Ese lugar inspiró al Zorzal Criollo, Carlos Gardel, para componer su clásico A Media Luz. El lugar era un burdel adentro cóctel de amor” dice la letra.

A metros de Reconquista está el edificio Safico, es de 1934. Como la ordenanza municipal limitaba la altura de los frentes a 40 metros su constructor, el Arquitecto Walter Moll, decidió darle una forma escalonada burlando la ordenanza y elevándolo hasta los 92 metros.  Una cuadra más adelante, en la intersección con San Martín, se impone el Transaradio. Una mole diseñada por el arquitecto Alejandro Christorphersen. Llama la atención la puerta de la ochava coronada por el gran reloj dorado con los signos zodiacales. Su fachada aún conserva rastros de los proyectiles de un tanque Sherman lanzados durante el golpe cívico militar de 1955.

En la esquina con Florida, la primera peatonal que tuvo la ciudad, se encuentra un palacio de estilo neogótico perteneciente a la familia Alvear-Elortondo. En una de las paredes una placa recuerda que allí, hace mas de 400 años Ana Diaz, tuvo una parcela entregada por Juan de Garay, fundador de la Ciudad. En la década de 1920 funciono el Café de Gerard, conocido como el café de las 4P porque asistían políticos, periodistas, poetas y proxenetas. Al lado, como queriendo juntar la biblia con el calefón se levanta la Primer Iglesia Evangélica Metodista de Argentina. Es un templo de estilo neogótico. En su interior tiene una particularidad, el techo fue construido por marineros daneses que estaban varados en Buenos Aires, por eso tiene forma de una quilla invertida.

La cultura de la Avenida Corrientes

La primera sala de teatro es el Astros, más adelante el Maipo, el Gran Rex, el Tabaris y el Ópera todos en dos cuadras. Por donde pasaron artistas internacionales como Ava Gardner, Édith Piaf y el Lido de París. El primer hito de Sandro fue haber sido ser el primer artista solista en cantar en el Luna Park frente a 10 mil espectadores. El otro lo protagonizo también en la Avenida Corrientes. Entre el 16 de octubre de 1998 y el 28 de febrero de 1999 realizó 40 funciones en el Gran Rex, récord no superado en la actualidad.

Mención especial hay que hacer en este punto del recorrido al Teatro -El Nacional, ubicado en Corrientes 960. Inaugurado en 1906. Allí canto Carlos Gardel días antes de su trágica muerte en Medellín. En 1982, mientras Susana Giménez realizaba una obra donde se parodiaba a la dictadura militar de la época se produjo un incendio que lo dejo totalmente destruido. Se recuperó 18 años después.

Del otro lado de la 9 de julio y hasta Callao llegaron a existir 25 teatros. Hoy hay muchos menos están el Broadway, el Arteplex Centro, el Lola Membrives, El Multiteatro, el Metropolitan, el Lorca; el cine-teatro Premier, el Picadilly, el Centro Cultural de la Cooperación, el Astral y, el complejo cultural y comercial Paseo La Plaza.

Otro complejo, el teatral San Martin y el teatro presidente Alvear merecen que te detengas a disfrutarlos. Este último abrió sus puertas en 1942, es de estilo racionalista y el foyer posee unas hermosas arañas de estilo clásico. El primero, inaugurado en 1960 se convirtió en el más grande de Sudamérica con sus tres salas teatrales, varios salones de exposición y un cine.

Para completar los ingredientes de esta aleación cultural debemos incorporar a las librerías. Desde el local exclusivo de comics hasta estanterías donde se pueden encontrar títulos antiguos hasta los que están en boca de todos. Te sugerimos bucear entre las mesas de esos locales donde seguramente te sorprenderás con los hallazgos.

Antes o después del espectáculo

Entremezclado con el arte se amalgaman, también, locales gastronómicos. Allí perduran bares notables, pizzerías y confiterías tradicionales.  Si estas a media mañana o media tarde entra en La Giralda. Sentate, mira las paredes y contemplá la historia mientras te deleitas con el mejor chocolate con churros de la ciudad. Ramos, en el que se reunían actores, periodistas y cineastas. La Paz, fortín de bohemios y socialistas. El Estaño, una leyenda urbana asegura que allí trabajó Aristóteles Onassis refugiado en la Argentina. Si el solcito ilumina las veredas te recomendamos detenerte en Cadore que esta, desde hace años, entre las 10 mejores heladerías según la National Geographics.

Y si de pizzerías se trata tenés para elegir cada una especialista en lo suyo. En Güerin te recomendamos la clásica de muzzarela y te invitamos a encontrar la masa que sostiene la montaña de queso. La pizzería Guerrin está entre las más antiguas y tradicionales de la Avenida Corrientes. Fue fundada hacia el año 1932 por Arturo Malvezzi y Guido Grondona, emigrantes Genoveses que habían llegado de Italia en el año 1927.

Los Inmortales para los amantes de la pizza a la piedra. Se funda allá por el año 1952. Abierta por Felipe Fiorellino y Francisco ''Chiche'' Di Ciancia. Allí se colocó el primer cuadro que, pintado por Carlos Leonetti en el año 1955, plasmó la figura de Carlos Gardel erguida sobre la calle Corrientes. Un símbolo que ha identificado a Los Inmortales desde aquellos años hasta nuestros días.

Las Cuartetas otro clásico con historia. La fundan un vasco, Luis Urcola, y un catalán, José Espinach. Una leyenda urbana, dice que 1930 comía allí el poeta Alberto Vacarezza. Él acostumbraba a sentarse en una mesa a escribir sus cuartetas, y luego las colocaba sobre porciones de sopa inglesa. Por esta particularidad, los clientes la empezaron a llamar “La Casa de Las Cuartetas”. La exclusividad es la Salvatore, que combina el queso muzzarella con anchoas y la fugazza (pizza con cebolla). Su nombre surge de un cliente que sugirió la combinación.

Banchero Centro el inventor de la Fugazza con queso, según asegura su marquesina. El local de Corrientes y Talcahuano es una sucursal. Su casa matriz está en el barrio de La Boca desde 1932.

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