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Una tradición centenaria

Para tu próxima visita a Puerto Madryn o Trelew, te proponemos una salida de medio día para gozar de un ritual, delicioso, con sabor a historia.

La propuesta para esta escapada de medio día es hacia lo que se conoce como el valle del Rio Chubut, un lugar donde el verde desentona con el paisaje. Tomando la RN 25 hacia el oeste bordeando el cauce la primera localidad es Gaiman, la cuna del Té Gales. Diana, princesa de Gales en su visita a la Argentina llegó hasta allí a disfrutarlo.

 

Entrar en cualquiera de las casas de té que existen en Gaiman, significa hacer una pausa para conectar y vivenciar la cultura galesa, disfrutando de su tradicional gastronomía. Ya la decoración de estos espacios nos traslada en el pasado. Su mobiliario antiguo y los objetos decorativos junto a los retratos de los antepasados son mostrados con orgullo y emoción por parte de los anfitriones de estos espacios, no solo gastronómicos sino también culturales. Todos estos detalles permiten recrear la vista y mientras se espera por el delicioso y completo servicio de té.

Una música celta suave predispone al visitante para lo que viene una interminable cantidad de platos repletos de manjares, que rápidamente comenzaran a deleitare visual y sensorialmente. Acto seguido llega el té, servido en teteras de porcelana con abrigos coloridos tejidos en lana, para que la infusión no se enfríe. Todo es casero y realizado con una pasión que fue transmitida desde 1865 cuando los primeros galeses llegaron a las costas argentinas.

 

El servicio, puede variar en algunos detalles, pero siempre habrá deliciosas rebanadas de pan casero, mermeladas y manteca salada, scons, porciones de tarta de crema, de manzana, de nuez, de chocolate, de limón y la clásica torta galesa, que no se come en Gales. Esta es una versión del “Bara brith” (pan moteado), creada por los colonos ante la falta de recursos. Este manjar se puede conservar, dicen durante 10 años. Por eso en los casamientos se hace una torta y se guarda en una lata y el matrimonio comparte un trozo durante cada aniversario, como un símbolo de que se puede superar cualquier dificultad.

Los galeses llegados a la Patagonia Argentina disfrutaban del té comunitario, después de cada oficio religioso. El salón contiguo a las capillas, llamado “vestry”, eran el núcleo de estas reuniones donde cada familia se acercaba con algo para compartir. De ahí que el Té Galés se sirva con pequeñas porciones de muchas tortas.

Fuente MTyAP de Chubut

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