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Los guanacos pasean por la playa de Península Valdés

Mientras nos quedamos en casa, los guanacos aprovechan para pasear por la playa de Puerto Pirámides en Península Valdés.

La Pandemia del COVID-19 ha causado un aislamiento social y obligatorio que tiene efectos inesperados en la naturaleza. Se habla de bancos de peces en los canales de Venecia y Pavos Reales en las calles de Madrid. Estos efectos comienzan a apreciarse en la región patagónica, donde una pareja de guanacos aprovechó la cuarentena para salir a pasear por la playa de Puerto Pirámides, en Península Valdés.

Los guanacos son una especie autóctona de Patagonia, y se los puede apreciar en diferentes paisajes de la región. Sin embargo, no es frecuente avistarlos tan cerca del mar o caminando por la arena. El principal motivo es porque allí no cuentan con agua dulce ni pastos para alimentarse. Pero tampoco suelen acercarse porque la playa de Puerto Pirámides es frecuentada por lugareños y turistas de múltiples lugares del mundo, en distintos momentos del año.

Se trata de una situación que sorprendió gratamente a los locales. Los vecinos de la zona aprovecharon para fotografiar y filmar desde sus casas. Entre las distintas capturas, un video publicado en Instagram por Romina Bottazzi fue viralizado a las pocas horas del evento. El video permite maravillarse, no sólo por lo atípico de la escena sino por los paisajes costeros que quitan el aliento.

El Parque Natural

Puerto Pirámides, desde donde se avistaron los guanacos, es el único poblado en el área protegida de Península Valdés, que es Patrimonio Natural de la Humanidad. Su población permanente apenas supera los 500 habitantes viven en un sitio consagrado a la conservación y protección de la diversidad biológica. Este cuidado está bien fundamentado: la Península Valdés es uno de los pocos lugares en el mundo donde pueden observarse una formidable cantidad de animales desenvolviéndose en su ámbito natural. Entre ellos, los guanacos, pero también se ven orcas, delfines, toninas, elefantes y lobos marinos; además de 100 especies de aves, entre ellas el pingüino de Magallanes y, por supuesto, la estrella regional, la Ballena Franca Austral.

Un full day es ideal para recorrerla y emocionarse con los distintos puntos para visitar. Se comienza en el centro de visitantes istmo Carlos Ameghino donde se puede descifrar todos los hechizos del lugar. Allí vas a descubrir, por ejemplo, que en el interior de ese "cuadrado" que aparece en el mapa unido al continente por ese delgado trozo de tierra, hay grandes extensiones de salinas para consumo que, entre 1901 y 1920, motivaron el funcionamiento del Ferrocarril de Península Valdés.

Punta Delgada

Punta Delgada, es una playa con acantilados arenosos empinados y típicamente es testigo de una alta concentración de elefantes marinos durante la temporada de apareamiento y muda. Muy cerca de allí se encuentra una antigua oficina de correos y un edificio militar convertido en granja de ovejas, hotel rural y restaurante. El faro de esta estancia se puede ver desde 40 kilómetros en el mar y se pintó de rojo y negro para destacar del paisaje. Esta es una de las tres estancias que puedes visitar en la Península.

Caleta Valdés

Caleta Valdés, es básicamente un cuerpo de agua largo y estrecho que ha sido cerrado naturalmente por una franja de tierra, con sólo una pequeña abertura que lo liga con el mar. En ese lugar se encuentra una pequeña pingüinera. La colonia más grande de esas aves, en la península, está en la Estancia San Lorenzo, que es propiedad privada.

Punta Norte