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Entre cordillera y mar, por la ruta 25

La Ruta Nacional 25 recorre Chubut desde el mar a la cordillera.

"Chubut esconde en su nombre infinidad de paisajes entre valles y cerros blancos habitados por el aonikenk", reza el artista chubutense Daniel "Chupilca" Ledesma en Entre cordillera y mar, una canción que describe las bellezas de la provincia patagónica.

Para viajar desde la cordillera al mar -o viceversa- en Chubut, hay que tomar la RN 25, pero además de unir el oeste y el este de la provincia, se pueden conocer los pequeños pero coloridos pueblos que hacen ameno el trayecto. El kilómetro 0 de la ruta es en Rawson, la capital chubutense y culmina en Tecka, un pueblo precordillerano ubicado a apenas 100 kilómetros de Esquel.

El recorrido inicia, como dijimos, en el centro administrativo de la provincia, y desde allí se parte hacia Trelew, una ciudad que, al igual que el resto de las localidades del Valle Inferior del Río Chubut, nació y creció con la fuerza de la colonización galesa. Uno de los puntos de interés para visitar en el Pueblo de Luis (en galés “Tre” significa pueblo y “Lew” es la abreviación de Luis) es el Museo Paleontológico Egidio Feruglio, que ofrece un recorrido histórico con las especies que habitaron la tierra hasta el nacimiento de la raza humana.

A apenas 17 kilómetros se encuentra Gaiman, el primer municipio del Chubut. Conocido por sus tradiciones galesas -a pesar de que su nombre significa piedra de afilar en mapuche-, las casas de té galés son una de las principales atracciones. Un recorrido por la bella costanera a orillas del río Chubut y una visita al circuito de capillas construidas a principios de siglo por los colonos son una gran oferta para disfrutar del paisaje valletano.

Durante todo el año, propuestas como la Feria Provincial y Patagónica del Libro, la edición juvenil del Eisteddfod -la principal se hace en Trelew- y la Muestra Agropecuaria reciben a distintos públicos que llegan hasta la localidad. A unos diez kilómetros del casco urbano, la recorrida del Museo Paleontológico de Trelew puede complementarse con la visita al parque ubicado en la zona rural de Bryn Gwyn, en el que durante unas tres horas de caminata observando fósiles hallados en el lugar

Siguiendo camino hacia la cordillera, Dolavon es otro pintoresco pueblo del Valle Inferior del Río Chubut que con los años se convirtió en una centro de visita de la región por su verde espacio a la vera del canal de riego que atraviesa la localidad y la plaza del pueblo que replica cada uno de los puntos de interés del resto de las localidades valletanas, como el túnel del ferrocarril curvo que se encuentra en Gaiman.

Durante el año Dolavon ofrece varias celebraciones. Entre ellas destacan sus tradicionales carnavales, que por su constancia y organización se transformaron en los más importantes de la región, y en los últimos años surgieron otras dos fiestas populares: el Chorilavon, la fiesta del chorizo, por la importancia de la producción para la economía dolavense, y la Keipon Fest, que celebra la producción de capón, el cordero macho mayor. A pocos kilómetros de Dolavon, aunque no por la ruta 25, se encuentra 28 de Julio, un pequeño poblado que ofrece cada fin de semana una interesante feria de artesanos y productores.

Ahora sí, de nuevo por la RN 25, al recorrer unos 100 kilómetros tras salir de Dolavon, nos encontramos con Las Chapas, un pequeño paraje que sirve como punto de referencia para desviar camino hacia la Villa Dique Florentino Ameghino o continuar hasta Las Plumas, un pueblo que supo ser cabecera del Ferrocarril del Chubut hasta que dejó de circular en 1961.

Este poblado de 500 habitantes, sin embargo, no deja de ser un encantador lugar enclavado en la meseta patagónica que nos invita a pasar una jornada a orillas del río Chubut y visitar el cañón por el que transcurre el cauce a dos kilómetros del pueblo, que cuenta con pinturas rupestres. a Pocos kilómetros de Las Plumas, se encuentra el Valle de los Mártires, aquel donde un grupo de colonos galeses fue asesinado a manos de indios que respondían al cacique Foyel tras una persecución. Solo uno, John Daniel Evans pudo escapar con vida tras el heroico salto de su caballo malacara. Además, la localidad es la cuna de la Fiesta Provincial del Ganadero.

A poco más de cien kilómetros se encuentra Los Altares, un hermoso lugar que queda a mitad de camino entre Rawson y Esquel que siempre sirve de parada técnica para cargar combustible. En ella, se encuentran los famosos sándwiches de jamón crudo, manteca y queso que se ganaron su merecida fama por lo exquisitos que son.