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Una joya en la Puna catamarqueña

Antofagasta de la Sierra ofrece una inmensa variedad de paisajes, diversidad de fauna e interesantes circuitos para descubrir de forma única la arqueología catamarqueña.

Situada en el altiplano del noroeste de la provincia de Catamarca, La Puna Catamarqueña constituye uno de los paisajes andinos más imponentes de la Argentina. Con sus salares, volcanes y cerros, este inmenso desierto es un abanico de sorpresas. Ya sea por sus lagunas cristalinas, el campo de Piedra Pómez y flamencos, Antofagasta de la Sierra es un destino que deja a cualquiera sin aliento.

El poblado parece detenido en el tiempo y es propicio para que los visitantes puedan conseguir alojamiento, probar un plato típico, animarse a la carne de llama o degustar un buen vino. Un recorrido por su pequeño casco histórico permite admirar las construcciones que hacen juego con la geografía de la zona. Casas de adobe, la plaza principal y algunas fincas donde la agricultura y la ganadería es el medio de subsistencia de sus habitantes. Cabe destacar que la localidad de Antofagasta de la Sierra sirve como punto de partida para realizar la mayoría de los circuitos.

La región alberga un imponente salar, con dos datos curiosos. Uno que es el más largo del mundo (163 kilómetros) y el otro que su ancho no supera los 12 kilómetros. Se ubica entre Antofagasta y Calalaste. Aunque tiene una altitud media de 3900 metros sobre el nivel del mar, en algunas zonas llega a los 4600 msnm. Lo más atractivo de este salar radica en unas pequeñas lagunas que llamadas “Ojos de Campo”. Son tres y se encuentran interconectadas y cada una posee un color diferente. Una es rojiza, la otra azul y la otra negra.

Llegar a este maravilloso lugar no es tarea sencilla, sólo se accede a través de vehículos 4x4 y con guías autorizados. Esto se debe a que la zona es inhóspita y aislada. Una verdadera aventura para quienes buscan un turismo menos convencional.

Otro de los sitios que valen la pena conocer es el Campo Piedra Pómez, esta área natural se encuentra a 35 kilómetros de la localidad de Peñón. Es un Área Natural protegida única en el mundo, con superficie que supera las 75 hectáreas. Los paisajes que ofrece el Campo de Piedra Pómez parecen sacados de una película de ciencia ficción y regalan a los ojos algunas llamas o flamencos que se pasean por el altiplano. Es recomendable llevar ropa de abrigo, protector solar y calzado adecuado.

En la ciudad vale la pena tomarse un tiempo y visitar el Museo Mineralógico de La Puna, aquí se exponen variedades minerales de Antofagasta de la Sierra y la Puna Argentina, teniendo en cuenta que Catamarca es una provincia minera. El Museo forma parte del patrimonio cultural de la provincia y cuenta con un taller artesanal que se encuentra equipado con maquinaria para poder trabajar las muestras minerales.

Por último, y no menos impactante, se puede recorrer el Volcán Galán, posee un cráter que está dentro de los más grande del planeta. En su interior alberga a la Laguna Diamante, la cual contrasta con sus aguas cristalinas ante la imponente sequedad. Una vez allí se accede al campo geotermal Galán desde donde se vislumbran las aguas hirvientes y termales.

La aventura que propone Antofagasta de la Sierra es inagotable. Su oferta turística es sin duda una de las más atractivas del noroeste argentino, por lo que aquellos que estén dispuestos a embarcarse en este sorprendente viaje no serán decepcionados.

 

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