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Por los Caminos de Esquiú en Catamarca

Fray Mamerto Esquiú es una de las principales figuras religiosas de la provincia de Catamarca, recientemente declarado Beato por el papa Francisco. Hacemos un recorrido por su vida.

Mamerto de la Ascensión Esquiú (Fray Mamerto Esquiú), nació un 11 de mayo del año 1826, en una casa de adobe, en San José de Piedra Blanca, en Catamarca (Argentina). Lo débil de salud al nacer hizo que lo bautizaran de urgencia en su misma casa.

En su libro sobre la vida del fraile el historiador catamarqueño, Mario Vera, afirma: “Una tradición familiar refiere que ese problema de salud con que el niño vino al mundo impuso a su madre a hacer una promesa a San Francisco de Asís, la de vestirlo con su hábito para que sanara. La piadosa decisión maternal hizo que Mamerto vistiera desde muy niño el sayal franciscano, ropaje que signó su destino hasta el instante de su muerte.”

Te presentamos el primer recorrido turístico dedicado al franciscano

Como todo comienzo debemos dirigirnos a su casa natal, a 15 minutos de la capital provincial. Cubiertas por un templete, que data de 1941, observamos tres habitaciones con muros de adobe, techo a dos aguas de caña y paja, pisos de baldosas de ladrillo y puertas de madera de algarrobo. La principal denota la gran antigüedad de la casa pues no posee bisagras metálicas y funciona con un sistema pivotante de madera dura, conocido como quicio.

En su interior hay objetos que pertenecieron a la familia Esquiú Medina, como la cama, dos sillones, una rueca y dos tornos para hilar. Por los amplios pasillos del templete que la protege, una serie pictórica ilustra las distintas etapas de la vida de Mamerto de la Ascensión.

El 27 de agosto de 1935, por Ley 12.191, el Congreso de la Nación la declaró Monumento Histórico Nacional.

Desde allí hay que dirigirse por la RP 1 hasta el Santuario del Señor de los Milagros, un templo construido en 1793 por los esposos Luis Segura y Francisca María Cuba. Contiene en su interior una imagen de factura peruana del Señor de los Milagros y la pila bautismal donde fuera bautizado Fray Mamerto Esquiú. Allí mismo recibieron también la primera eucaristía otros dos obispos. Luis José Gabriel Segura y Cubas hijo de quienes construyeron la capilla. Gabriel fue Obispo de Paraná. El otro fue Mariano de Jesús Rizo Patrón, obispo de Salta. Esto representa un hecho único en la historia del arzobispado de Latinoamérica.

Construida originariamente sin torre, el atrio está protegido por el avance de la cubierta y de las paredes laterales. Su techumbre que cobija el acceso se prolonga hacia el costado derecho formando una galería exterior sostenida por seis columnas de fuste liso y capiteles dóricos.

Ya de regreso a la San Fernando del Valle de Catamarca nos dirigimos al Convento Franciscano, pero antes nos detenemos en el atrio de la Iglesia de San Francisco. En el atrio del templo una hermosa escultura inmortaliza a Esquiú. La obra fue realizada en bronce por el escultor riojano Hernán Ayerza. Fray Mamerto Esquiú murió siendo obispo de la provincia de Córdoba, y como indicaba la tradición sus restos descansan en la Catedral de esa provincia. En octubre de 2018 llegaron dos reliquias a su ciudad natal. Una se encuentra en el Santuario de Nuestra Señora del Valle y la otra en San Francisco.