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Catamarca y su culto al sol

En junio, en Catamarca se renueva un ancestral legado cultural del pueblo catamarqueño.

Catamarca
Catamarca y su culto al sol

Las celebraciones siempre fueron de gran importancia para las poblaciones andinas, por su enérgico contenido ritual y simbólico. En la región del Norte Argentino, la provincia de Catamarca particularmente presenta un circuito turístico, histórico y productivo asociado al Inti Raymi, que en lengua quechua significa Fiesta del Sol que se realiza durante el solsticio de invierno del hemisferio sur.

Catamarca y su culto al sol

El Inti Raymi fue instaurado por el Inca Pachacútec, el noveno de los gobernantes del Imperio y hacedor de Machu Pichu, en la década de 1430 de nuestra era. La Fiesta del Sol se celebraba cada año entre el 20 y 24 de junio, que es la fecha en la que el Sol se encuentra más alejado de Nuestro Planeta. Según sus creencias en ese momento el sol recomenzaba si ciclo vital, era su renacer, era la forma de honrarlo para que las cosechas dieran excelentes frutos.

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Por tanto, esta es una fiesta ancestral y, a las claras, la más importante del Tahuantinsuyo, que era el nombre con que los Incas denominaban a sus territorios. A ella acudían de todos los rincones del imperio a las ciudadelas en cada región. Un dato interesante es que esta celebración contó por última vez con la presencia del Inca en 1535 ya que al año siguiente resulto imposible porque los conquistadores españoles la prohibieron por pagana. En aquellos tiempos la celebración en Perú, sede del Imperio, duraban dos semanas, había danzas y ofrendas al astro sol. Las festividades recomenzaron a realizarse en Cuzco recién en 1944, y desde allí con el paso de los años llegó al Norte Argentino.

Catamarca y su culto al sol

Hoy, la tradición se mantiene como una representación teatral cargada de misticismo y espiritualidad. En Catamarca se celebra cada mes de junio en el Sitio Arqueológico Fuerte Quemado, en a escasos kilómetros de Santa María de Yokavil, en el centro oeste de Catamarca. Participar en esta fiesta es una oportunidad única para descubrir, junto a un sublime paisaje, el valioso y antiguo legado cultural del pueblo catamarqueño.

Catamarca y su culto al sol

Fuerte Quemado fue parte del Imperio Inca, funcionó como un lugar de administración y producción (de chicha e hilado). Este sitio es considerado como uno de los más grandes asentamientos poblacionales de Argentina. En lo alto de un cerro se encuentra ubicada La Ventanita o Inti Watana. Su nombre proviene de su construcción en piedra pircada de forma oval, un reloj solar que organizaba el trabajo y marcaba las fechas festivas. Y hoy, cada 21 de junio, cuando los primeros rayos solares del invierno pasan por el centro de esta ventanita, se da inicio, en ese lugar, a la gran fiesta del Inti Raymi. Entre cantos y rituales, los rayos del sol son recibidos repitiendo ceremonias añejas, mientras se purifica y se prueba la chicha de maíz, a modo de ofrenda al dios Sol, a las montañas y a los cuatro puntos cardinales. Así se anuncia y se recibe al nuevo año andino que marca el inicio de un nuevo ciclo productivo. Inmediatamente, entre bailes y cantos ancestrales, se realizan representaciones de las que participan los propios pobladores. Esta Fiesta del Sol de Fuerte Quemado da marco también a exhibiciones de artesanías locales y regionales, y lo mejor de la gastronomía autóctona que se elabora, como antaño, con ingredientes típicos como la quinua, la papa colla, la quiwicha y la carne de llama.

Catamarca y su culto al sol

Con ocasión de esta celebración, se realizan circuitos turísticos a algunos sitios arqueológicos de la zona. Entre ellos, el Circuito Turístico Cerro Pintado, que se halla a metros de la RN 40 en el poblado de Las Mojarras.  Es una lomada perteneciente a las Serranías de Quilmes y tiene una atura de apenas 200 metros. El lugar es un pucará o fortaleza Inca, ya que desde allí se podía controlar todo el valle. Para llegar a ese vestigio arqueológico se demanda una hora y media de recorrido, entre la ida y la vuelta. Aunque la visita amerita mayor tiempo, para recorrer especialmente su parte alta, donde persisten construcciones originales, con muros de contención, plazas, talleres y casas que permiten imaginar cómo era la vida en ese lugar. Lo que permite revelar las raíces de los pueblos originarios junto a toda la belleza del Valle del Yokavil.

Credito de las Fotografías: Turismo Catamarca - Carolina Cabrera

 

Fecha de Publicación: 01/06/2022

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