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Un extraño espíritu medieval invadió Buenos Aires

La provincia de Buenos Aires destaca por un sinnúmero de atractivos naturales, arquitectónicos, religiosos, pero pocos conocen estos, te los mostramos

Entre los extraños y poco conocidos atractivos que posee la provincia de Buenos Aires elegimos algunos que se destacan por ser imponentes construcciones, que poseen diferentes estilos, todas con su encanto, misterio y espíritu particular. La mayoría son edificaciones de la “Belle Epoque” Argentina, momentos en los que el peso argentino era llamado Peso Fuerte. Los grandes ganaderos terratenientes, construían sus palacetes en Europa y llegaban por barco para armarlos, cual Lego, en Buenos Aires.

El Castillo La Candelaria

Se trata de un majestuoso castillo normando que fue construido a fines del siglo XIX en el partido de Lobos. Su nombre homenajea a Candelaria Mármol novia de Orestes Piñeiro, un médico farmacéutico y dueño del lugar. En su interior se consiguen apreciar salas de juego, comedores, bibliotecas y hermosos vitrales que visten los ambientes. Su rimbombante parque lo diseñó el paisajista Carlos Thays, quien colocó más de 200 especies de árboles.

Vení a Castelli Raquel

El Castillo La Raquel tiene una historia cargada de enigmas condensadas en la historia de Felicitas Guerrero, una bella y joven millonaria que terminó sus días de manera trágica.  De paredes color salmón y techo de tejas, su inmensa torre se ve desde el kilómetro 168 de la autovía 2. Construida en 1894 se ubica a la vera del río Salado y cuenta con 80 hectáreas, 40 de ellas parquizadas por el paisajista dinamarqués Federico Forkel. Posee un bosque con más de 180 especies clasificadas que se puede recorrer a pie o en Sulky

El Castillo Obligado de Ramallo

Este palacete es el sueño trasformado en realidad de Rafael Obligado en honor a su cónyuge. El apego de su esposa por las novelas románticas y de estilo gótico inspiró la construcción del palacio. El edificio está compuesto por tres plantas con más de 20 habitaciones en donde son comunes los ventanales ojivales. Sus muros están abrazados por enredaderas que le dan, para algunos, un aspecto espectral. Quien llegue hasta allí tal vez tenga la oportunidad de conocer a “Toto", un fantasma que hace desaparecer objetos y abre las puertas.

Castelforte, un gigante que descansa en Almiranta Brown