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Tres destinos imperdibles para disfrutar el turismo rural

Tres destinos rurales próximos a las grandes urbes, que prometen tranquilidad y conexión con la naturaleza, son las opciones que te traemos hoy.

Coronel Suárez, sierras y pueblos alemanes

Este municipio localizado a 175 kilómetros de la ciudad de Bahía Blanca posee tres colonias de Alemanes del Volga dignas de conocer Ellas son Santa María, San José y Santa Trinidad.

En la primera se puede visitar un restaurante de comidas típicas germanas, varios emprendimientos locales y andar por la avenida 11 de mayo, la vía más importante, en la que viven las familias de los primeros colonos y que culmina en la iglesia principal.

Por su parte en San Jose la primera recomendación es desayunar en la Panadería Los Trigales. Se encuentra a cinco kilómetros del centro de Suárez. Allí el visitante se encuentra con delicias alemanas con nata, mantequilla y todo lo que pueda hacerlo feliz, como rivel küchen, füllsen y por supuesto el strudel.

Otro lugar característico de Coronel Suarez es la pintoresca localidad de Villa La Arcadia con sus sierras y arroyos. En ella destaca la pulpería La Tranca de Cura Malal. Los días de fiesta estos poblados exhiben danzas alemanas con sus trajes típicos y se dan clases de cocina en la que se explica cómo elaborar füllsen, una comida muy similar al budín de pan.

Caserío colonial

San Antonio de Areco, se ubica a 122 kilómetros de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, ofrece un recorrido por su casco histórico con sus adoquines y las fachadas coloniales de edificios y casas fundacionales.  Otro clásico es el Puente Viejo, que cruza el río Areco y tiene una llamativa estructura con forma de arco.

Saliendo de allí las propuestas son tres: Duggan que se encuentra en el kilómetro 128 de la RN 8. Lo habitan 600 personas y se caracteriza por la tranquilidad y seguridad, habitual de los pueblos rurales. Allí está la más antigua panadería del partido de San Antonio de Areco. Data de 1910 o 1911, su especialidad son las tortitas negras, ideal para saborear entre mate y mate. Conserva también un gran número de piezas y herramientas con las que se hacia el pan en el siglo pasado. Allí se encuentra además el “Archivo Histórico de Pueblo y la Región”.

La otra opción es Vagues a tan solo 6 kilómetros de la ciudad. Sus árboles añejos, su vieja estación de tren y el arroyo que lleva su mismo nombre le permitirán disfrutar de una postal detenida en el tiempo.

Por último, y no por eso menos importante, Villa Lía que posee aproximadamente 1200 habitantes y solo una de sus calles se encuentra asfaltada, el resto, conservan el encanto para regresarlo en el tiempo. Distenderse, descansar, trasladarse a todas partes del pueblo a pie, tomarse un trago en los Almacenes de Ramos Generales, el de Pascual o el de Caunedo es una cita obligada para quien visita el Pueblo de Inmigrantes.

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