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La Flor de la Fe de Almagro

La magnífica Basílica de María Auxiliadora y San Carlos Borromeo de la esquina de Hipólito Yrigoyen y Quintino Bocayuva invita a conocer su historia. Nueva serie de turismo arquitectónico por Mariela Marino.

Buenos Aires
Basílica de María Auxiliadora y San Carlos Borromeo

Por Mariela Marino

Allí donde la trama urbana señala el cruce de las calles Hipólito Yrigoyen con Quintino Bocayuva del porteñísimo barrio de Almagro emerge, con una sobria imponencia, la Basílica de María Auxiliadora y San Carlos Borromeo. Esta iglesia de la fe católica fue diseñada y construida por el arquitecto y sacerdote salesiano Ernesto Vespignani entre 1900 y 1910. Forma parte del profuso acervo de la obra de la Orden de los Salesianos, fundada por San Juan Bosco en Turín en 1854 y ocupa la esquina de todo un conjunto  que también incluye al Instituto María Auxiliadora, al Colegio Pío IX y al Colegio y Oratorio San Francisco de Sales.

Se trata de una basílica de peregrinación. En lo personal me es una iglesia muy cara a mi adolescencia: durante el mes de mayo, en las épocas de alumna del Instituto María Auxiliadora de San Isidro, llegaba hasta allí con todo el colegio en procesión para celebrar una misa especial. Felices ingresábamos en marcha calma y emotiva por el pasillo central cantando todas juntas los encantadores versos del “Quiero llegar”.                        

 

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Caracterización estilística

Dadas sus características estilísticas variadas, se trata de un edificio ecléctico con preeminencia de rasgos del románico lombardo y del gótico -ambos estilos provenientes de la Edad Media europea-  en su conformación exterior mientras que, en su acabado interior, ofrece pinceladas de la época bizantina y barroca.

A simple vista se aprecia un juego equilibrado y cromático dado por su materialidad; mientras los elementos estructurales y modulares están terminados con similpiedra color claro, los paños de cierre ostentan el rojizo típico del ladrillo a la vista de su factura. Esta dupla da por resultado un conjunto bello y armónico. Está muy bien administrada también la relación entre los llenos que conforman los muros de cerramiento con los vacíos que organizan los ventanales estilizados  y los rosetones propios del lenguaje heredado del gótico europeo de los siglos XII al XIV.

 

La conformación exterior

Luego de atravesar la pantalla de añosos plátanos que  regalan a su vereda una sombra solemne y fresca, se cruza un portal de rejas labradas y, un puñado de escalones arriba, se yergue el edificio. La iglesia nos muestra, entonces, su fachada principal: un cuerpo tripartito fácilmente distinguible en el cual el módulo central nos fuga la vista en dos direcciones: una horizontal, hacia el interior de la iglesia y la otra vertical, hacia la torre campanario que culmina pinchando el cielo con su cruz de hierro a un altura de sesenta y cuatro metros. En consonancia, cuenta con tres portales de acceso: uno central principal (sobre el cual se ubica una escultura marmórea del Cristo Pantócrator) y dos laterales, todo en obvia correspondencia con la organización interior del edificio.  

En una vista lateral se adivina la existencia de una altura mayor en el cuerpo principal de la iglesia y de edículos poligonales ciegos de baja altura que, en el interior, conforman capillas y altares de las naves laterales.  Un gran portal lateral y un tambor con cúpula sobre la cual se ubica una linterna rematada por una escultura de la Virgen completan el conjunto.

Un interior subyugante

Pero es el interior el lugar en el cual se encuentra la más potente carga estética y simbólica del edificio. Aquellas tres partes de la fachada no hacían otra cosa que prologar las tres naves gracias a las cuales se arma todo el cuerpo de la iglesia. Dos sucesiones de pilares dividen la nave central de las laterales y ascienden en su nervadura polícroma (también en rojos, crudos, grises y dorados) para unirse en arcos de medio punto -o semicirculares- sobre la nave central, logrando una altura de treinta metros aproximadamente. Entre ellos se conforman paños abovedados de cierre en azulinos bizantinos con imágenes alineadas de los apóstoles resaltados en color oro. Son siete los tramos que repiten este esquema a medida que se avanza por la nave central. Las naves laterales son oscuras, con capillas ubicadas entre cada uno de los pilares y contrafuertes del muro exterior. La nave central se ilumina gracias a la presencia de ventanales  muy angostos y muy altos, con vitreaux, ubicados en cada uno de los paños de cierre. Los colores rutilantes, los mosaicos, los cristales, los planos brillantes que reflejan la luz natural y las luminarias especiales dan al espacio un carácter alegre, casi onírico. Asimismo, la profusión de ornamentos de finísima calidad y la presencia de curvas, contracurvas y ciertos motivos dramáticos hacen evocar recursos muy utilizados en el barroco del siglo XVII.

Apenas antes del ábside, un transepto -o cuerpo transversal- se intersecta perpendicularmente con el cuerpo de las naves dando como fruto de esa unión un magnífico tambor octogonal que gana en altura y luminosidad respecto del resto de la iglesia. Corona ese tambor una cúpula que cierra la composición con rotunda personalidad. Debajo de ella se ubica el Altar Mayor dedicado al Sagrado Corazón de Jesús.

Ya en el ábside -parte posterior del altar mayor de una iglesia, saliente por el exterior, que tiene planta semicircular, poligonal o lobular y cubierta generalmente abovedada- y en un nivel más alto se ubica el Camarín de la Virgen: un altar especial dedicado a la Virgen María Auxiliadora vestida con su típico atuendo rosado, su mantilla azul cielo y su corona. El Niño Jesús, sonríe en expresión de paz y cobijo, extendiendo amorosamente sus brazos. Esta imagen, bendecida por el propio Juan Bosco en 1880, fue traída desde París en 1904. Se llega a este nivel a través de dos importantes escaleras de mármol dispuestas en forma simétrica. Esta resolución proyectual convierte a esta parte de la iglesia en una especie de retablo en tres dimensiones con fines funcionales litúrgicos. Dicho entrepiso se prolonga por sobre las naves laterales formando una galería.

Imperdible

Diversos rankings turísticos y arquitectónicos ubican a esta basílica en el Top Ten de  las iglesias más lindas no solo de Buenos Aires sino de toda la Argentina. Ciertamente, recorrer el barrio de Almagro con su perfume tanguero, detenerse en las inmediaciones de la basílica y adentrarse en su atmósfera espiritual y sobrecogedora conforma una experiencia fuerte, bonita y del todo inolvidable.

Datos curiosos

- Don Bosco era devoto de la Virgen. A los nueve años soñó que ella le indicaba su vocación sacerdotal. Luego, en 1860, la Virgen vuelve a aparecérsele en un sueño pidiéndole ser honrada con el título de “Auxiliadora”.

- El 24 de mayo se celebra el Día de María Auxiliadora. Es costumbre que los alumnos de los colegios salesianos del AMBA acudan en peregrinación a misas comunitarias en algún momento del mes de mayo.

- La advocación a San Carlos Borromeo se debe a que, a principios del siglo XIX, en el lugar se ubicaba una pequeña capilla dedicada a este santo.

- Está considerada con la categoría pontificia de “basílica menor”. Las únicas cuatro “basílicas mayores” están ubicadas en Roma y son las de San Juan de Letrán, San Pedro del Vaticano, Santa María la Mayor y San Pablo Extramuros.

- En 1900, en la bendición de la piedra fundamental, el propio presidente Julio Argentino Roca, actuó de padrino.

- A principios del siglo XX, Carlos Gardel, quien deviniera en célebre cantante de tango, era alumno de la casa y cantaba en el coro de esta basílica junto a Ceferino Namuncurá.

- En esta iglesia, Jorge Mario Bergoglio, hoy Papa Francisco, fue bautizado en la navidad de 1936. Además, solía asistir todos los 24 de cada mes para orar.

- El edificio consta de tres niveles: la cripta subterránea (Iglesia Purgante), el templo medio (Iglesia Peregrinante) y el templo alto, donde se ubica el Camarín de la Virgen (Iglesia Triunfal)

- El conjunto es la mayor obra de los salesianos en la Argentina.  E inspiró al mausoleo de la orden en Chacarita.

- El órgano, de origen italiano, data de 1910, consta de 2500 tubos y es considerado uno de los más importantes del mundo.

- Se filmaron varias películas y series, entre las últimas "Esperanza Mía" con Lali Espósito. 

- Esta iglesia figura entre las más lindas de Buenos Aires. Se realizan visitas guiadas.

 

ImágenesBasílica de María Auxiliadora y San Carlos

Fecha de Publicación: 08/11/2023

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