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Fragata Sarmiento. Velas llenas de Patria

El 12 de enero de 1899 la Fragata Sarmiento zarpa en el primer viaje de circunvalación. Hoy la aventura de esta verdadera Embajadora Argentina en las aguas se puede revivir en Puerto Madero.

Buenos Aires
Fragata Sarmiento

Miles de porteños se acercaron al puerto de Buenos Aires, muelle uno de Puerto Madero, un caluroso día de verano, en el filo del siglo XX. Más de 300 hombres agitan los pañuelos y el presidente Roca, acompañado de su ministro de guerra Rosendo Fraga y el capitán de navío Manuel Domecq García, alma máter de la marina moderna nacional, saludan a la Fragata ARA Presidente Sarmiento, a punto de realizar el primero de los 39 viajes alrededor del mundo, un millón de millas entre 1899 y 1938, representando en Paz a la Nación Argentina. Aquel primer recorrido de instrucción de las promociones 23, 24 y 25 de la Escuela Naval Militar, el más largo de su historia con 48.500 millas náuticas, 21 meses y 10 días, llegando a amarrar en 71 puertos, estaba al mando del Capitán de Fragata Onofre Betbeder, acompañado de Enrique Thorne, hijo del guerrero patrio de la Guerra contra el Brasil y la Vuelta de Obligado, y Julián Irizar, quien luego sería clave en la presencia argentina en la Antártida con su famosa misión de 1903. Por si fuera poco, la iniciativa de recorrer el planeta estaba inspirada en las acciones bélicas de Hipólito Bouchard, a bordo de La Argentina, que llevó el trueno de los Libres del Sur, amparado en la bandera celeste y blanca, a los confines más alejados. Nombres y hombres, hechos y sucesos, que se respiran en la cubierta que recibió reyes y presidentes pero, en especial, a los hombres de buena voluntad de un país y un continente. La Fragata Sarmiento, amiga de las Américas.

Los antecedentes del primer buque escuela moderno de la República Argentina, que costó en 1897 unas 143 mil libras, se encuentran en los planes de modernización de la fuerza, varios de ellos impulsados por Domecq García. Retomaba así la visión del presidente Sarmiento, fundador en 1872 de la Escuela Naval, que había empezado en el agua con el buque escuela vapor General Brown, luego la corbeta Uruguay y, finalmente, la coberta La Argentina. Éste marino prócer, que moldeó tanto la marina militar como la marina mercante, fundador de astilleros, insistía en la necesidad de contar con una nave que provea “todos los elementos necesarios para dar enseñanza práctica en puerto y en el mar a las diversas clases que forman el personal de cubierta de un buque moderno de guerra”, reiterando las palabras del capitán Martín Rivadavia de 1893 -formado el último en la bravia escuela patagónica del capitán Luis Piedra Buena- Domecq García, ampliando un proyecto original de Rivadavia, eleva al presidente Uriburu la solicitud de un barco con “Eslora: 85,5 m. Manga: 13,32 m. Puntal: 7,55 m. Desplazamiento con combustible completo: 2.733 tn. Líneas del casco tipo Clipper americano.  Aparejo: de fragata de tres palos 21 velas con 24.000 pies cuadrados de superficie, más 12 velas suplementarias ('alas' y 'rastreras') con 6.000 pies cuadrados más.  Máquinas: Una máquina de sistema vertical, triple expansión, 1.800 HP.  Velocidad: 13 nudos. Armamento original: 4 cañones Amstrong, de tiro rápido, de 120 mm, 6 cañones de tiro rápido de 57 mm,  2 cañones de tiro rápido de 76 mm, 2 ametralladoras Maxim-Nordenfeldt de 7,62 mm, 2 cañones de 37 mm Maxim-Nordenfeldt, 3 tubos lanzatorpedos. Tripulación: 320”.

Fragata Sarmiento

Botada con grandes pompas el 31 de agosto de 1897, la fragata fue fabricada por la empresa Laird Brothers, un conocido astillero de Birkenhead, en Liverpool, Inglaterra. El proyecto estuvo a cargo del ingeniero Restal Ratsey Bevis, quien se basó en el diseño que había hecho para el famoso clipper HMS Clive. Casi un año después parte rumbo al puerto de Vigo y de allí a Genova, al mando del Teniente de Navío Thorne. En convoy con los buques de guerra "Pueyrredón" y "Belgrano", y el transporte "Chaco", arribaría a Buenos Aires en agosto de 1898, plena fiebre belicista por el conflicto con Chile. Que el Sarmiento sería un símbolo de paz y amistad ya que presencia en el primer viaje, un 15 de febrero de 1900, el memorable "Abrazo del Estrecho" entre el presidente Roca y su par de Chile, Federico Errázuriz Echaurren. Llevaría luego el Pabellón de Combate, y el cofre para guardarlo, donado por las damas santafesinas, y uno anterior, se luciría en julio de 1900 en el puerto de Annápolis, Estados Unidos de Norteamérica, saludando al vicepresidente norteamericano Theodore Roosevelt, gran amigo del Perito Moreno.

Este barco que combatió a piratas en el Caribe en 1908, el más rápido de la época a vela, y batalló con tifones y temporales, tuvo una lista impresionante de participaciones en ceremonias cruciales, por citar, la coronación del rey británico Eduardo VII, del español Alfonso XIII, y la apertura  en 1914 del Canal de Panamá. Por sus relucientes pisos de madera se pasearon el káiser Guillermo II, el zar Nicolás II y la Infanta Isabel de Borbón en el Centenario. Asistió a la inauguración de la estatua de San Martín en Boulogne-Sur-Mer y la del General Belgrano en Génova. Y no son las únicas perlas del gigante que reposa en el Dique III de Puerto Madero, en la Ciudad de Buenos Aires.

La muchachada de a bordo: samuráis, gauchos y tangueros

A montones, como sus millas, son los cuentos que cobijan esos palos al viento. Como que uno de los artilleros fue el famoso actor Enrique Muiño. O las travesuras de Lampazo, un perro terranova fiel compañero de mil anécdotas, que recibe embalsamado hoy a los visitantes. El Sarmiento hasta mereció una película en 1940 dirigida por Carlos Borcosque y protagonizada por Ángel Magaña. Una de las más increíbles ocurrió en la travesía inaugural. En Nagasaki, Japón, un joven, enemistado con el padre, entrevista al capitán Betbeder solicitando sea admitido en la tripulación, oficiando pronto de excelente intérprete de inglés. El argentino no sólo admite a Yoshio Shinya sino que, vueltos al país con el sorpresivo pasajero 321, le ofrece que ingrese a la marina; algo que el nipón rehúsa porque significaba renunciar a la nacionalidad y él había jurado ser samurái. En nuestro país Shinya se dedicó al periodismo, el comercio y la cultura, colaboró en importantes diarios y fue miembro fundador de la Asociación Japonesa en Argentina y  la Asociación Cultural Argentino Japonesa, y en los treinta dictó pioneros cursos de la cultura japonesa en la Universidad de Buenos Aires. Y enseñó los secretos del arte de los señores de la guerra del Japón Feudal, los samuráis.

Del trayecto inaugural Teodoro Caillet Bois reflejó en "Los Viajes de la Sarmiento 1899/1931", editado en 1931, “Un núcleo de jóvenes oficiales que entran de lleno en la profesión, fogueados por lo menos en navegación y maniobra, y dotados desde un principio con la valiosa experiencia del contacto con el mundo exterior. Un centenar de aprendices transformados en hombres, marineros de verdad, que durante una generación serán los contramaestres eficaces de nuestras naves. Pero, mucho más importante que todo esto, se ha hecho conocer al país, en forma ventajosa, mostrando el pabellón en todos los mares. No es exageración decir que en todas partes fué ello una sorpresa. Y para demostrarlo, ningún caso más gráfico que el que refiere el contraalmirante Beascochea en su "Novela del Mar": En España — nada menos — nuestro ministro confesó que opuso discretamente todas las resistencias posibles al propósito de recibir a los marinos en Palacio, porque hacía muchos años que faltaba de la Patria, y la marina que entonces dejara no estaba preparada para grandes recepciones cortesanas. Cumple agregar que quedó patrióticamente orgulloso del comportamiento de los marinos”, dejando bien alta la nacionalidad que podía reunir “al paisanito “surero”, que sólo navegó pampas sobre su recado…el taciturno serrano y montañez del norte, que no conocía el mar, hasta el correntino nadador de sangre guaraní, ya un poco marinero a fuerza de entenderse con sus grandes ríos natales, -que- conocieron el mundo, y en ella se fue formando nuestra juventud marina”, tal cual aparece en la valiosa nota del elarcondelahistoria.com

Y no acaban los relatos, en especial con Japón. En 1906 Ángel Villoldo, santo de la Vieja Guardia del Tango, entregó mil partituras de “La morocha” a los marinos de la Fragata Sarmiento para que las compartan en los puertos de Europa, Estados Unidos y el Oriente Lejano. Y parece que causó sensación cuando la banda del barco lo interpretó en el Oriental Hotel de la ciudad de Yokohama, en Japón. Quizá el bing bang del amor nipón por el 2x4, nacido en el arrabal porteño, y soplado en las velas del Sarmiento.

La Patria del Marino

Retirada de servicio activo en 1938, escuchando en su arribo a Buenos Aires la marcha "Canto de adiós a la Fragata", con letra del poeta Arturo Capdevila, continuó formando marinos en ríos interiores hasta fines de los cincuenta, siendo buque presidencial del presidente de facto Aramburu en 1956. En 1962 fue declarada Monumento Histórico Nacional y convertida en buque-museo. Su inauguración como tal fue el 22 de mayo de 1964. Con fecha del 18 de junio de 1962 el presidente Guido dicta el decreto  5589, el que dice textualmente: “Visto este expediente 62.261 62 del registro del Ministerio de Educación y Justicia, por el cual la Comisión Nacional de Museos y de Monumentos Históricos, a propuesta de la Secretaría de Marina, solicita se declare monumento histórico a la fragata-escuela "Presidente Sarmiento", y CONSIDERANDO:… Que sirvió de ruda escuela a dos generaciones de marinos que formaron la moderna Marina de Guerra Argentina, que a su bordo vieron las cubiertas barridas por las olas de los clásicos siete mares, sus velas azotadas por los vientos de todos los cuadrantes y su proa cortando las aguas de todos los rumbos de su rosa; Que en su misión de paz jamás desmentida, se constituyó en la mensajera más ilustre del país al que supo representar con gallardía…sirvió de puente entre la marina a vela y la moderna de acero, circunstancia que le confiere un puesto preponderante en la historia de nuestra Marina de Guerra…Que la fragata "Presidente Sarmiento" surgida de las entrañas mismas del pueblo y nutrida con sus hijos constituye un símbolo de la Nación y trozo viviente de la historia y de la tradición de la Patria, alzándose con el mejor y más auténtico monumento de la Armada Argentina…EL PRESIDENTE DE LA NACIÓN ARGENTINA, DECRETA: Artículo 1* — Declárase monumento histórico nacional a la fragata-escuela "Presidente Sarmiento", designándose como primer director a un viejo pasajero, el Capitán de Corbeta (R. S.)  Marco Julio Villalonga. En 1971 se proyecta su puesta en seco junto a la Corbeta Uruguay, para preservarla y mantenerla mejor en su misión de buque museo como ocurre en Inglaterra o Estados Unidos, pero queda en la nada. La última navegación de la Fragata Sarmiento trascendió el 9 de Julio de 1988, con motivo de una visita de la Flota de Mar. Luego quedaría en su sitio definitivo en Puerto Madero, aunque tuvo un momento especial con la celebración de la centenario en 1997. Desde 1998 se instituyó el 31 de agosto como “Día de la Fragata Presidente Sarmiento” y, en 2016, la Convención de la Haya otorgó el Emblema Azul, estableciendo así su protección como patrimonio cultural de la Nación en caso de conflicto bélico o emergencia.

“Sólo se veía una inmensa cadena de montañas elevadísima próxima a la costa; por detrás de ella y sobrepasando una faja de nubes, se destacaba el soberbio pico de la majestuosa cordillera, el Aconcagua, que disputaba con la blancura de sus nieves a la no menos blanca faja que se extendía un poco más abajo de ella – en el diario de Hugo da Silva, Guardiamarina, Promoción N° 25, abril de 1899-; la vista de la montañosa costa nos acompañó por mucho tiempo hasta una distancia de cuarenta millas próximamente; perdida de vista ella, nada ya veíamos que nos recordara suelo chileno; estábamos en nuestra patria, la patria del marino, la mar

 

+ info: Chequear las visitas presenciales en Argentina.gob.ar

Un recorrido virtual por sus cubiertas y cámaras: visita360.de/armada/fragata-sarmiento/

 

Fuentes: Guía de Museos de Buenos Aires. Tercera Edición. Ministerio de Cultura GCBA. 2015; Vigil, C.. Los Monumentos y lugares históricos de la Argentina. Buenos Aires: Editorial Atlántida. 1968; histarmar.com.ar

Imágenes: Argentina.gob / Buenos Aires.gob

Fecha de Publicación: 12/01/2022

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