Jules Charles Thays quizá sea el paisajista más conocido de la Argentina. Lo identificamos por crear los bosques de Palermo y el Jardín Botánico, principalmente. También las Barrancas de Belgrano y los parques Chacabuco, Patricios y Centenario. Llegó a Buenos Aires en 1889 después de diseñar su primera obra en Argentina: el hoy Parque Sarmiento en Córdoba. Dos años más tarde se convirtió en Director de Paseos de la Ciudad por concurso y obtuvo todas la plazas y espacios verdes a su cargo. A muchos de ellos les puso su impronta de diversidad y colorido. En el interior también tiene diseños excepcionales como el Parque San Martín en Mendoza, el Parque Nacional Iguazú en Misiones y el Boulevard Marítimo de Mar Del Plata por ejemplo.
Luego fue Director de Planeamiento de la Ciudad Buenos Aires y gracias a su gestión la ciudad está llena de tipas, los hermosos Jacarandá de la Avenida Figueroa Alcorta por Palermo Chico.
Pero quizá lo menos difundido de Jules sea su mayor obra para el país: los estudios sobre germinación de la semilla de la planta de yerba mate, que dieron origen a las plantaciones locales (hasta ese momento se importaba la yerba desde Paraguay y Brasil en cantidades ya muy significativas). Sí: esos amargos que tomamos a la mañana desde Misiones hasta Ushuaia se los debemos a Jules.
Hoy en día su familia continúa con su legado de paisajismo lleno de colores y combinaciones de especies diversas tan característicos del gran precursor de la profesión en la Argentina.
El jardín de Buenos Aires
Al Jardín Botánico lo creó como una exposición de vegetación no solo autóctona sino de todas partes del mundo. Como un zoológico de vegetación digamos. Así de enciclopedista; es decir: un poco de todo. Pero además como un lugar de aclimatamiento de nuevas especies que eran traídas desde todas partes de mundo para después plantarlas en la Ciudad. Hoy ocupa ocho manzanas en la zona de Pacífico. El lugar es reconocido y reconocible y pasan miles de personas por día por sus puertas. Pero no entran las miles. Y deberían hacerlo.
Es un lugar con magia. Como abstraído de una gran ciudad a pesar de estar en medio de la misma. Si lo recorrés todo vas a encontrarte con unas dos mil especies entre árboles, palmeras, cactus y crasas. Muchos de ellos son los plantados originalmente en 1892 que aun están con vida. Otros tantos se han ido sumando con el correr de los años. Además de su origen se conservan el Jardín Romano y el Jardín Francés tal cual los diseñó Thays. Hay un área con especies de bosque de todo el país salvo de la Patagonia (por obvias razones climáticas). Otra con árboles de todo el mundo (“Los Cinco Continentes”). Y una tercera en donde las plantas están organizadas por familias. También estanques de agua y esculturas.
Más allá de ser un paseo relajante y maravilloso y una fuente viva para conocer nuestra flora y vegetación, el Jardín es literalmente vida para la Ciudad porque absorbe millones de emisiones de dióxido de carbono.
Un edificio de 1881
El Jardín alberga un edificio imperdible que se proyectó y construyó antes de que el predio fuera bautizado como Jardín Botánico. Lo diseñó el arquitecto polaco Jordan Wysocki por orden del Presidente Domingo F. Sarmiento, quien fue el que tuvo la idea de dotar de un gran parque a la ciudad. Otra más de las grandezas de Sarmiento. En algún momento lo habitaron Thays y su familia, como Director del Jardín y los guardianes permanentes. Hoy “La casona” es el Centro de Visitantes y alberga también a las oficinas de la administración del mismo. Tiene cuatro torreones en las esquinas que le dan un aire de castillo inglés y es de ladrillo a la vista, tan particular en la arquitectura sajona.
Yo creo que es un paseo ineludible si estás de visita por la Ciudad pero también para los porteños. La entrada es gratuita y te podés llevar algo para comer en alguno de sus bancos y pasar tu almuerzo a Nivel Paraíso. Además tiene una nutrida programación artística en Buenosaires.gob.ar
Imágenes: Jardín Botánico Carlos Thays / Buenosaires.gob.ar
Su larga y exitosa trayectoria como creativo publicitario le dio un conocimiento muy profundo acerca de las conductas y motivaciones de la gente, base de su tarea como Secretario de Redacción de Ser Argentino.