Ser Argentino. Todo sobre Argentina

Conocé la provincia de Buenos Aires a través de sus reservas naturales

Disfrutar del sol en el cuerpo, del viento en la cara o de una caminata por la playa es, sin dudas, sensaciones maravillosas. Te contamos sobre tres lugares donde poder vivirlas.

Las reservas naturales de la provincia de Buenos Aires son el lugar ideal para generar conciencia sobre la importancia de proteger los recursos autóctonos y ofrecer, a quien las visite, lo más maravilloso de la naturaleza.

El territorio bonaerense ofrece una gran variedad de ecosistemas que se corresponden a sus diferentes regiones, con áreas protegidas que conservan su estado natural, en esta nota hablamos de tres de ellas para hacer turismo por la Argentina.

Faro Querandí

La Reserva Natural Municipal Faro Querandí se ubica en la zona sur del partido de Villa Gesell, a 5 kilómetros de la localidad de Mar Azul. Tiene una superficie de más de 5700 hectáreas y una franja de 21 kilómetros de dunas con un ancho variable de 3 kilómetros. La amplitud de las playas es uno de sus rasgos más destacados.

Las dunas son fundamentales porque funcionan como esponjas que absorben el agua de la lluvia, la mineralizan, es decir, la filtran y pasan a las napas, generando agua potable. También protegen la línea de la costa disminuyendo el impacto de la erosión y son el hábitat de especies en peligro, entre ellas la Lagartija de las Dunas declarada Monumento Provincial Natural.

En este ecosistema costero conviven aves, reptiles, zorros grises, gatos monteses, ñandúes y más de cien tipos de plantas, muchas de las cuales poseen propiedades medicinales. El visitante se sorprende de la biodiversidad cuando recorre los senderos ecoturísticos.

Laguna de los padres

En el municipio de General Pueyrredón se encuentra la Reserva Natural Laguna de los Padres que, por estar ubicada a 10 kilómetros de una ciudad como Mar del Plata, asombró a naturalistas de otros países. El lugar fue, en el siglo XVIII, una de las pocas reducciones jesuíticas de la provincia de Buenos Aires, donde llegaron a vivir cerca de 1200 Puelches.

Este sitio siempre es visitado por gran número de turistas, por eso sus 687 hectáreas fueron divididas en tres zonas: la de uso intensivo, conservación, solo se puede recorrer a pie, y el sector intangible con acceso vedado al público.

La reserva fue declarada Área Natural Protegida de carácter educativo y cuenta con un Centro de Interpretación donde se realizan charlas y visitas guiadas. Cuando, en ese espacio, relatan todo lo que hay en el lugar no podrás menos que sorprenderte.

La zona de la laguna alberga más de ciento veinte especies de aves como macaes, gallaretas, garzas, cuervillos de cañada, cisnes de cuello negro, patos, gaviotas, siete colores de laguna, entre otras. También podés encontrar carpinchos y coipos, cuyo aspecto es muy similar a las nutrias, sin olvidar los anfibios, como sapos y las ranas criollas.

Tornquist

En el sudoeste de la provincia, sobre el kilómetro 222 de la ruta 76, se localiza el Parque Provincial Ernesto Tornquist ubicado en la zona central de la Serranía de Ventania con más de seiscientas especies de árboles, reptiles, aves migratorias, anfibios, pumas y ciervos. Está abierto de 8:00 a 17:00 en verano y semana santa, o de 9:00 a 17:00 el resto del año.

Existe en el lugar un servicio de guías habilitados que ofrecen las siguientes salidas:

Huella Ancha: Caminata para disfrutar el corazón de la reserva y es de tres horas de duración. Se visita un sitio arqueológico con muy buenas panorámicas.

Arte Rupestre: Un recorrido de cuatro horas ida y vuelta, es una caminata de moderada dificultad. Tras recorrer ocho kilómetros en vehículo por un camino interno, se llega a pie hasta la Cueva del Toro y a un alero que alberga pinturas rupestres. Otra opción es hacer toda la travesía a caballo.

Cinco Desafíos: Una hora y media en total, con un mínimo esfuerzo físico. Se pasea por un bosque para descubrir, a través de desafíos no convencionales cómo relacionarnos con el ambiente natural.

Jardín Botánico Pillahuincó:  De una hora de duración. Esta caminata relajada introduce al visitante en el conocimiento de nuestras plantas nativas.

La naturaleza siempre propone vivencias asombrosas. Concientizar, cuidar y respetar, para construir una relación más amigable con el medio ambiente, porque de ello, en definitiva, depende nuestra supervivencia.