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En el Parque Nacional Bosques Petrificados de Jaramillo se vive la prehistoria

El bosque petrificado tiene la fuerza de relatar la historia del planeta.
Santa Cruz
El bosque petrificado tiene la fuerza de relatar la historia del planeta.
22 octubre, 2019

La experiencia de caminar entre troncos gigantescos de especies de la época del Jurásico y sitios arqueológicos que delatan la presencia de humanos en el Holoceno es posible en un lugar único que se encuentra en la provincia de Santa Cruz: el Parque Nacional Bosques Petrificados de Jaramillo, candidato a ser elegido una de las 7 Maravillas Naturales Argentinas por el voto de la gente, en el concurso cuyo resultado final se conocerá el próximo 7 de mayo próximo.

La secretaria de Turismo de Santa Cruz, Valeria Pellizza, destacó que “el bosque petrificado tiene la fuerza de relatar la historia del planeta. Santa Cruz tiene estos lugares de paisajes magníficos. Siempre son una maravilla”.
Con una superficie de 78.543 hectáreas, el área protegida está comprendida por el Monumento Natural Bosques Petrificados (15.000 hectáreas), que data de 1954, y el Parque Nacional de Jaramillo (63.543 hectáreas), creado por ley el 27 de diciembre de 2012, ubicados a unos 152 kilómetros de Jaramillo, en el noreste de Santa Cruz, sobre la meseta central en el Macizo del Deseado.

El intendente del área protegida, Arnaldo Dalmasso, dijo a Télam que Bosques Petrificados de Jaramillo “tiene un ingreso de aproximadamente 4000 personas al año, de los cuales más del 30% son extranjeros dado que el sitio figura en una de las Guías del viajero y lo recomiendan también por la calidad atención de su personal”.

El parque preserva la integridad y permanencia de yacimientos fosilíferos, en especial de coníferas del Jurásico y sitios arqueológicos e históricos que evidencian la ocupación humana durante el Holoceno, cuando poblaciones de cazadores y recolectores habitaban el área.

El administrador del área protegida detalló que “las formaciones más representativas son Bajo Pobre, La Matilde, donde se encuentra el Bosque, Baqueró y Madre e Hija, un volcán que perdió sus características y ahora es un cerro”.

En el lugar, un Centro de Visitantes cuenta con un museo, sanitarios y el comienzo del sendero peatonal autoguiado de 2000 metros de extensión total, con una opción corta de 600 metros.
“Presenta una zona de miradores para apreciar unas hermosas vistas panorámicas y al imponente volcán Madre e Hija, de 405 metros de altura, el punto más alto de la zona de mesetas”, dijo.
El tamaño de los troncos llama la atención por sobrepasar en su mayoría el metro de diámetro, destacándose uno que supera los 2,80 metros, como así también, como así también que “algunos conservan su integridad sin haberse expandido, pudiendo encontrar de gran longitud, uno de ellos 35 metros”, dijo.

Al sitio se llega por la ruta nacional 3 y ruta provincial 49, con la que el empalme se encuentra a la altura del kilómetro 2.074, a 234 kilómetros hacia el sur desde Caleta Olivia, o 600 kilómetros hacia el norte desde Río Gallegos.

Hace unos 150 millones de años, durante el Período Jurásico Medio Superior, el área que ocupa este parque presentaba un clima estable de gran humedad que permitía el desarrollo de árboles de porte gigantesco, entre los que se destacaban antiguos parientes de los pehuenes o araucarias.

Con las erupciones volcánicas, en los inicios del Cretácico, y el inicio del levantamiento de la Cordillera, el territorio patagónico fue sepultado con cenizas y lavas y los bosques se petrificaron.

Entre los meses de octubre y marzo el horario de visitas es de 9.00 a 19.00 y entre los meses de abril a septiembre, de 10 a 15, y no se cobra ingreso.

Fuente: Télam

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