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Resultados de la Conquista del Desierto I

Existen dos modelos para entender la labor de Julio Argentino Roca. Uno, el aportado por la historiografía tradicional. El otro, por el revisionismo.
Historia
Existen dos modelos para entender la labor de Julio Argentino Roca.
14 octubre, 2019

De lo que se puede decir acerca de Julio Argentino Roca y la “modernización del país”, resulta importante destacar que su tan mentada Conquista del Desierto, estaría claramente resumida por sus contemporáneos: los creadores de la historiografía argentina. Bartolomé Mitre, Barros García y Vicente López darían cuenta de ello.

La verdad es que en ese entonces, había una gran ignorancia respecto a la existencia de los habitantes de la Patagonia. Paradójicamente, Buenos Aires se hacía cada vez más permeable a una intensa ola de etnocentrismo europeo.

El nuevo pensamiento, posiblemente asociado a la caída del Segundo Imperio Francés, se instaló con facilidad en todos los ámbitos. Los intelectuales que huían de las revueltas en el Viejo Continente, comenzaron a integrarse a las discusiones  locales hacia 1870. Al menos es lo que soslaya el propio Vicente López en su “Historia de la República Argentina (Sopena – Buenos Aires, según la edición anotada de 1960). De manera indirecta el grupo de autores integrado por López y Barros García, entre tantos otros, explicaría cómo la necesidad de ver en Argentina una extensión de ciertas naciones europeas, modificó profundamente las características heredadas del colonialismo español. En este punto es preciso resaltar que, así como las ideas socialistas bullían, las liberales también.

Vicente López veía con admiración a los grandes políticos ingleses y de ellos surgía su intensa intelectualidad. Es autor de cita obligada a la hora de analizar la influencia europea en el Río de la Plata y resulta ser también quien revela por qué la idea de la modernidad, terminó por identificarse con Roca.

La presencia de culturas muy antiguas en el desierto, creó un dilema que ya había atravesado Estados Unidos en su Conquista del Lejano Oeste. ¿Era preciso exterminar a los indios o había que integrarlos a los nuevos estándares nacionales?

Argentina no sería como la vemos, si Roca no hubiera existido, pensaría López. Consecuentemente, la posibilidad de entender la conquista de la Patagonia como un avance respecto a lo ocurrido en América del Norte, es un argumento factible. Esto último, entiéndaselo como explicación a la existencia de un proyecto de país capaz de incluir a todas las personas más allá de su origen.

Comprendiendo que en el Lejano Oeste se exterminó casi en su totalidad a las poblaciones preexistentes, en Argentina, hombres foráneos y autóctonos, terminarían hablando un único idioma. Serían entonces, capaces de desarrollarse culturalmente en un marco de homogeneidad.

Desde el punto de vista de la historiografía tradicional, hay que concluir que Roca, actuando con rapidez, optó por el “mal menor”. El “indio conquistado”, integrándose, sería enviado a trabajar a fin de “domesticarse” y pagar el precio por sentirse parte de la civilización. Los pensadores posteriores imaginaron que fue ahí cuando se convirtió en mano de obra para construir el nuevo formato de la Argentina. Comenzó de cero en la rueda del progreso, para establecerse como una viable y muy numerosa fuerza laboral.

Esta especie de reacondicionamiento de los aborígenes a la cultura europea, obedeció, en definitiva, a ideas que tampoco eran ajenas a la movilidad social propuesta por el modelo educativo de Domingo Faustino Sarmiento. La Argentina, para crecer, debía tirar toda para un único lado. En una dirección, hacia un camino, con una única cultura.  

El pensamiento de Roca terminaría dominando la política hasta el siglo XX. Tendría que ver, sin duda, con la posibilidad de hacer de Argentina una voz entre las naciones del mundo. Probablemente, al final, se impuso, al menos desde lo conceptual. El tránsito de las culturas precedentes al nuevo carácter europeo, de un modo u otro, se llevó a cabo. Buenos Aires trasladaría sus progresos a la Patagonia, haciendo posible así, una difícil pero factible nueva realidad. El futuro había comenzado.

La nueva Buenos Aires. Vicente Fidel López veía con admiración a los grandes políticos ingleses. Esto explica la influencia europea en el Río de la Plata. López resulta ser también quien revela por qué la idea de la modernidad, terminó por depositarse en la figura de Roca.

Después de la Conquista del Desierto comenzó un auge arquitectónico en Buenos Aires que la llevó a convertirse en la capital más vanguardista de la región.

Los palacios de estilo europeo comenzaron a sustituir a las construcciones coloniales.
Félix Luna pone a Roca en primera persona, mostrando las urgencias de la modernidad. Aclarando que nació en San Miguel de Tucumán un 17 de julio de 1843, dice: “Nací en la época de Rosas y ahora transcurro entre ingenios como el teléfono, el aeroplano, el automóvil, el fonógrafo; maravillas que mi naturaleza, anticuada y un tanto rural, se resiste a aceptar aunque las disfrute” (“Soy Roca”, Ed. Sudamericana – Buenos Aires, 1989). 
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4 Comentarios to “Resultados de la Conquista del Desierto I”

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