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La idiotez de la obra pública

Idiotez puede resultar un término un poco fuerte, pero hay ciertos planteos que no admiten sino calificativos despectivos.
Editorial
Idiotez puede resultar un término un poco fuerte, pero hay ciertos planteos que no admiten sino calificativos despectivos.
20 septiembre, 2019

“Idiotez” es la palabra. Perdón.

Venimos de una realidad en donde la obra pública se cobraba pero no se hacía. El Estado no reclamaba ni ejecutaba nada, en abierta complicidad con los criminales. Y no me refiero solo al gobierno anterior.

Estamos en un país en donde el 70% de los pobladores no tiene cloacas ni agua potable. En donde las calles de tierra que se convierten en barro con las lluvias, son lo más común que hay.

Y en donde se inundan ciudades y campos por igual, causando muertes y pérdidas millonarias de bienes y cosechas.

Si sumamos el estado de las rutas, los ramales de ferrocarriles y la red energética, una locura. La infraestructura del país está devastada. Son más de 70 años de no hacer obras. El daño al progreso es de una magnitud descomunal.

Es como un adolescente maratonista que tiene que correr siempre con las mismas zapatillas. Es obvio que no va a llegar lejos.

Cómo puede un país crecer así? La respuesta es obvia: es una idiotez que ni da para pensarlo. Eso es, precisamente, lo que nos pasa.

No hay forma de crecer sin energía eléctrica para las industrias. Aunque te la regalen, si no crece la red, no le sirve al país. Y, a la larga, tampoco a nosotros.

Cómo se puede avanzar sin trenes de carga? Puertos modernos. Rutas sin pozos. Tecnología en comunicaciones moderna.

Sin infraestructura no hay progreso. Sin progreso hay hambre

Ahora, este Gobierno, coincidentemente liderado por un Ingeniero, tiene a la obra pública como pilar del desarrollo y salida de la crisis.

Y hay una manga de tarados que dice “Con las cloacas no se come… El asfalto no se come…”. Lo más lindo es que lo postean en redes desde un celular de alta gama… Pero ese es harina de otro costal. También hay mucha gente sensata, que nunca más va a cagar en un pozo gracias a la obra pública, que la está pasando terrible, pero que igual valora el cambio en sus vidas que el progreso le provoca.

Es necesario gastar en obra pública cuando la gente pasa necesidades?

El planteo es una tremenda idiotez. Obvio que es necesario!

El agua potable, las cloacas y las plantas de tratamiento, traen más salud y ahorro en medicina. La energía eléctrica trae más actividad industrial y puestos de trabajo. El transporte de mercaderías eficaz y económico trae más exportaciones, más trabajo y mercaderías más baratas para el mercado local. Las obras hídricas evitan las inundaciones, las muertes en ellas y las pérdidas debienes, generalmente de gente de bajos recursos, que no los puede reponer. Entonces, la obra pública, en realidad, le ahorra plata a la gente.

Pero eso no es lo más importante; aunque sea muy importante.

Y acá es cuando la pregunta de si sirve se vuelve una idiotez mayor. La obra pública genera empleo inmediato a gente que más lo necesita. Genera también empleo a proveedores. De materiales. De maquinaria. De vehículos. Y de ropa de trabajo. Se mueven las industrias. Hasta los almacenes del barrio en donde los obreros y técnicos compran el sandwich y la Coca del almuerzo, se mueven. Entonces, se vende más pan y más Coca. También las casas de lotería y las estaciones de servicio.Y el transporte público en el que se mueven los operarios.

El país se pone en marcha con la obra pública. Desde abajo. De donde sirve. Es una idiotez no verlo. Es, ni más ni menos, el Plan Marshal. El que sacó a los Estados Unidos de una de las depresiones más profundas de la historia económica mundial. Por fin, una vez imitamos algo muy bueno.

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