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Cumplir la ley es para giles

Caminamos la cornisa de lo ilegal y nos caemos
Editorial
25 marzo, 2019

No se puede culpar de nuestros males siempre a nuestros pobres antepasados. Ya basta. Son dos características (en una) que tenemos que cambiar, urgente. Buscar culpables, señalar con el dedo acusador. No construye nada eso, salvo que se trate de un delito. Ya vuelvo con eso. Y que esos culpables son inexorablemente, los demás. Nunca nosotros. No nos llevaron muy lejos.

Pero de algún lado nos viene el poco respeto que tenemos por la ley y la autoridad.

Cumplir la ley es para giles. Siempre caminamos la cornisa de lo ilegal y miles de veces nos caemos. Andamos por la banquina, superamos los límites de velocidad establecidos. Pensamos que nosotros no tenemos por qué cumplirlos, en lugar de pensar que alguien, luego de pensar mucho y especializándose en tránsito, llegó a la conclusión de que el límite es ese y de ahí en adelante es peligroso para nuestras vidas y la de los demás. Claro, a nosotros no nos va a pasar nada. El que puso el límite es un pelotudo marca cañón que no sabe nada. Así, por ejemplo, somos el país con más muertes en accidentes de tránsito del mundo. Aplica para manejar y usar el celular a la vez.

En todo lo que podemos, quebramos la ley. No se puede así. Y la mayoría de las veces que lo hacemos, para sacar una ventaja miserable, jodemos a otro. Linda sociedad tenemos. Después nos desgarramos las vestiduras cuando pasa algo como la final trunca de la Copa Libertadores en River. Pensamos primero en cómo nos van a ver en el mundo, como si el mundo se preocupara por una republiqueta bananera como nosotros. Ni saben a dónde queda Argentina.

Sería mejor preocuparnos por dejar de ser un país tercermundista.

Para eso, es imprescindible que respetemos. A los demás. A la ley. A lo impuesto necesariamente para vivir en sociedad.

Entiendo que en los últimos años esto se exacerbó. Nos fuimos al extremo imbécil de que la policía no pueda reprimir (represión significa responder a una presión), de que los jueces y fiscales no corruptos tengan miedo de aplicar la ley. Tenemos un Congreso que protege a responsables comprobados de estragos, como Menem. A los barrabravas (hay una ley de Cambiemos cajoneada hace dos años) y a los estafadores y corruptos a través de la falta de sanción de la ley de extensión de dominio (otra ley cajoneada por la oposición).

Hay que respetar la ley y castigar a los delincuentes como corresponde. Las condenas son para cumplirlas en su totalidad. Por algo se imponen.

Nos vendieron el miedo a la represión. Y yo me pregunto si los muertos diariamente a manos de narcotraficantes, delincuentes y ladrones no son muchos más que los que eventualmente podrían morir a manos de un gatillo fácil…

Su larga y exitosa trayectoria como creativo publicitario le dio un conocimiento muy profundo a cerca de las conductas y motivaciones de la gente, base de su tarea como Secretario de Redacción de Ser Argentino.

Sin votos.
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