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Espíritu retro

Todo vuelve y aquello que pasó de moda se impone nuevamente. El estilo retro permite crear ambientes que conjugan la practicidad con la extravagancia y el dinamismo.
Tendencias
| 15 abril, 2019 |

El término “retro” define una tendencia en decoración que se inspira en diseños de los años 50, 60 y 70 para crear un entorno exclusivo y personal. Combina lo nuevo con lo viejo. De esta manera, objetos y muebles que hasta hace poco terminaban en mercados de pulgas, ahora se convierten en piezas de gran valor.
En este estilo no hay nada relajado, por el contrario, es ruidoso, audaz y divertido. Lo importante es deshacerse de inhibiciones acerca de la mezcla de colores y formas y, sobre todo, prestar atención a cada detalle.
Para lograr una decoración retro es preciso buscar colores característicos de las épocas que abarca. Podemos elegir entre una variedad cromática muy amplia. En los años 50 y 60 se empleaban los verdes y azules, seguidos de cerca por el amarillo mostaza y combinaciones de negro, blanco y rojo. Sin embargo, en los años 70, conquistaron los tonos chillones y brillantes como el fucsia, naranja y verde lima.
También son representativos de este período los estampados con patrones geométricos, tanto en alfombras, tapizados o papeles tapiz. Estas líneas generan luminosidad y movimiento espacial y están siendo incorporadas cada vez más a las casas, sin tener en cuenta el estilo constructivo. No se debe tener miedo a las texturas. Cuanto más, mejor.
Las formas curvilíneas y circulares son típicas del mobiliario a emplear. Se destacan las mesas y sillas tulip, que en su momento causaron sensación por ser innovadoras y hoy en día son todo un clásico.
El sillón más buscado es el de diseño alemán de los años 60 o escandinavo, de líneas muy definidas y construido en madera de roble. Para darle un toque de distinción al ambiente, basta incluir un puff de vinilo, cuero o terciopelo de color brillante. Estampados multicolor, taburetes cromados o de polipropileno de tonos llamativos y sillas de plástico con diseño futurista son otras opciones a considerar.
No hay límites cuando se habla de acentos y accesorios. Se destacan los elementos metálicos como el aluminio y los plásticos, el acrílico y el polipropileno, propios de los años 50. El protagonismo se lo llevan los cristales de murano y las luminarias de opalina coloreada, típicas de los años 70.
El terciopelo y el peluche adquieren gran preponderancia en estos espacios. Las alfombras de pelo largo resultan ideales para vestir el suelo. El vinilo y el cuero también son un recurso distintivo. Es característico en este etilo la combinación de los materiales en un elemento, por ejemplo: las sillas de cuero con patas de aluminio.
Aunque la decoración retro se basa en una mezcla de colores, formas y materiales, es importante seguir un patrón para conseguir que todos los elementos encajen dentro del ambiente.

Fuente: Revista Deck

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