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El deseo de derechos o el derecho al deseo. El debate alrededor del movimiento «yo también»

Las mujeres no podemos abdicar a nuestros derechos plenos e irrestrictos a una vida libre de violencia, pero en el proceso debemos cuidar no auto victimizarnos
Sexualidad
26 enero, 2020

Una variedad de profesionales que trabajan en ciencias relacionadas con la sexualidad ha intentado durante los últimos años el entrecruzamiento de diferentes disciplinas como la biología, la antropología, la psicología y, específicamente, los estudios de género, con el afán de la construcción de un campo integrado que permita ver a la sexualidad desde sus diferentes ángulos.

Poniendo el foco sobre un aspecto, pero sin perder la mirada de los demás, la Asociación Mundial para la Salud Sexual (WAS) ha reafirmado su compromiso con el avance de todas las acciones en pro de la igualdad de hombres y mujeres a través de su Declaración de Derechos Sexuales. Su última versión fue aprobada en 2014.

#metoo

El tema de la igualdad de géneros ha vuelto a surgir en épocas recientes, a través de la emergencia del movimiento #metoo, en el que se ha visibilizado la naturalización que la violencia contra las mujeres que ha estado presente secularmente, al develar como la asociación del poder y sus desequilibrios en la categoría de género, son una realidad.

Sin embargo, han surgido críticas hacia esta nueva construcción del feminismo, argumentando que las mismas barreras entre los sexos que el feminismo pretendía derribar, están siendo alzadas en nombre de éste, para crear un ambiente restrictivo hacía muchos elementos de la sexualidad.

Particularmente, desde el punto de vista de la sexología, son las barreras al deseo y su expresión y aquellas formas que pueden interpretarse como los prolegómenos, que pueden conducir a la actividad coital y a la construcción de un potencial vínculo amoroso.

Las mujeres no podemos abdicar a nuestros derechos plenos e irrestrictos a una vida libre de violencia, pero en el proceso debemos cuidar no auto victimizarnos y mucho menos dar lugar a un nuevo puritanismo que nos relegue a objetos de cuidado y que nos coloque nuevamente en la supuesta seguridad del hogar. Separando también a los hombres en guetos cerrados de su mismo sexo.

Como tantas otras veces, necesitamos explorar, a través de nuestros ejercicios profesionales, desde las trincheras del trabajo en sexualidad, la manera de tender puentes, reconociendo las diferencias entre los géneros, pero sosteniendo siempre, que éstas no deben representar desigualdades.

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2 Comentarios to “El deseo de derechos o el derecho al deseo. El debate alrededor del movimiento «yo también»”

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