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¿Comés “sano” y no adelgazás?

Entrá a la nota y enterate por qué la balanza no es la mejor herramienta para medir los progresos que vas haciendo.
22 marzo, 2019

He aquí otro gran dilema muy común. Primero quiero preguntarte, ¿con qué te guiás? ¿Con la balanza? ¿Si hoy te pesás en la farmacia de la esquina a la mañana cuando salís a hacer las compras y tenés 70 kg y en dos días cuando pasás por ahí a las siete de la tarde volviendo del trabajo te dice que pesás 72 kg te ponés mal? ¿Te entristecés? La balanza, amigos, juega con nuestra cabeza y nuestras emociones. La balanza jamás es exacta, no sos 72 kg de pura grasa. Sos agua, huesos, músculos, órganos y sí, también un poco de grasa. Pero, ¿y esos 2 kg de más? ¿Engordaste en 48 horas? ¡NO! Partamos del inicio: pesarte en distintos horarios del día va a influir mucho en el peso. Lo ideal es pesarte ni bien te levantás, en ayunas, posterior a tu primer pis de la mañana. Ese es tu peso sin exceso de líquido ni de comidas. Ahora, si te pesás luego de haber comido 4 o 5 veces en el día (más la ingesta hídrica), vas a pesar más.

El peso va a variar cada día, dependiendo qué hayas consumido. Por ejemplo, saliste a comer afuera y pediste carne con ensalada, pero la carne ¿cuánto de sal y aceite tiene? ¿Le agregaste aderezos? El aderezo es azúcar y sodio saborizado en un envase plastificado. Los embutidos también favorecen mucho a la retención líquida. Si ese día sufriste estreñimiento ¡también pesas más! Si ese día consumiste más carbohidratos de lo normal (vegetales, arroz, pastas, pan, cereales) ¡también pesas más! Cada gramo de carbohidratos retiene 4 gramos de agua, y cada gramo de sodio retiene 5 gramos de agua. En nuestra fase folicular y lútea del ciclo menstrual podemos pesar hasta un kilogramo y medio más y si a eso le sumamos “antojitos” que consumimos en esos días gracias a la revolución hormonal que sufrimos, vas a pesar más.

Entonces, ¿cómo progresar? O mejor dicho, ¿cómo medir los progresos? Primero, motivarte a que no consumas productos “milagrosos” ni hagas caso a planes que te aseguran perder determinada cantidad de kilogramos en un tiempo “X” porque, lamento decirlo, no es cierto. Cada cuerpo es distinto. Armate de paciencia, Roma no se hizo en un día y las grandes cosas llegan con tiempo. Paciencia, constancia y dedicación.

Ponete metas reales. “Este mes bajo 4 kilos” no sirve. Respetá a tu cuerpo, si le diste años de sedentarismo y malos hábitos no pretendas que te dé el cuerpo que buscás en 3 meses. Medí tus progresos con una evaluación antropométrica (se mide tu grasa y músculo), medí tus distintas zonas del cuerpo con una cinta métrica, sacate fotos cada mes. Fijate también cómo va quedándote la ropa. ¿Más holgada? ¿El cierre del pantalón ya no aprieta tanto? ¿Esa remera dejó de apretarte los brazos? ¡Excelente! ¡Vas por muy buen camino!

¿Y la balanza? Utilizá ese método inexacto una vez al mes como guía, pero que no te afecte emocionalmente, los cambios se ven por otros lados.

Entrenadora deportiva, instructora de técnicas de gimnasia, cursó Nutrición deportiva. Influencer en las redes sociales, brinda asesoría online dónde no solo les aporta un plan de entrenamiento personalizado sino también un plan de nutrición adaptada a la actividad física que estén realizando, les realiza un seguimiento diario y los motiva día a día. 

Da clases personalizadas presenciales tanto de manera individual y grupal en BS AS, zona sur.

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