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Woodstock

Jamás se volverán a juntar los grupos y solistas que se presentaron en ese festival.
Rock
17 febrero, 2019

Woodstock, dios mío ¡Woodstock! Mis dos frustraciones más grandes, musicalmente hablando, fueron no haber podido ver a Pink Floyd (el ruso Grinbank no se jugó) y no haber estado en Woodstock.

A ver gente, jamás, pero JAMÁS se volverán a juntar los grupos y solistas que se presentaron en ese festival. Primero, porque no van a nacer gente como Hendrix, Cocker, The Who, Ten Years After, Santana, Joan Baez, Creedence Clearwater Revival, Richie Havens. Hasta los nombres eran originales e irrepetibles creativamente.

La vi catorce veces y no estoy exagerando, era un ritual ir hasta el Ritz de Cabildo, juntarnos antes a comer unas pizzas y pasar por el baño antes de entrar para que en lo posible ninguna influencia externa nos sacara de la butaca desde el comienzo con Canned Heat tocando “Recorriendo el País” hasta terminar de ver los títulos al final porque estaban acompañados de música hasta la última letra.

Es imposible, aun hoy después de cuarenta años, olvidar a Cocker en “With a Little Help from my Friends”, a Santana en “Soul Sacrifice”, a Ten Years After en “I´m Going home by Helicopter” y ver y escuchar a un animal hijo de setenta mil putas como Alvin Lee cuando dividen la pantalla en cuatro, en un cuadro la cara de Alvin, en otro el diapasón, en otro las pastillas y en el cuarto el público. Nunca pero nunca vi volar los dedos digitando notas con esa justeza, y aclaro que no se podía trucar aumentando la velocidad de la película, porque en este caso, que está acompañada por video para alguien medianamente conocedor, cada nota es acompañada por un sonido que le corresponde, más allá de que los que lo conocían sabían lo que era este tipo.

Pero como diría Soulé “Todo concluye al fin”, nos volvíamos a casa con ganas de más y de que estos tipos fueran inmortales.

Valoración: 3.0/5. De 1 voto.
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