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Goyeneche: el arquetipo de nuestro tango

Polaco Goyeneche es una de las figuras emblemáticas del tango argentino.
Tango
Polaco Goyeneche es una de las figuras emblemáticas del tango argentino.
| 02 marzo, 2020 |

Si tuviéramos que elegir un personaje síntesis de los últimos treinta años del tango, sin ninguna duda surgiría el nombre del Polaco Goyeneche. No solo por tratarse de un cantor extraordinario, sino –y fundamentalmente– por ser el arquetipo de la última camada de nuestra estirpe y bohemia porteña.

La expresividad de su fraseo, el particular modo de colocar la voz, la fuerte personalidad del que conoce la esencia misma del tango, lo distinguen de todos los otros cantores de nuestro tiempo.

El manejo de los acentos y los silencios, el arrastre de alguna palabra de la letra, o el susurro intimista de un verso, lo convierten en un vocalista irrepetible, imposible de ser confundido con otro.

Su dicción era perfecta, aun en los últimos años de su vida cuando la decadencia de su voz, lejos de mellar su popularidad lo elevó a la categoría de mito viviente.

El Polaco inicia su carrera como cantor de la orquesta de Raúl Kaplún en 1944, a los dieciocho años. En 1952 y en esa misma condición, continúa con Horacio Salgán, junto al cantor Ángel Díaz —El Paya—, quien fuera responsable de su apodo.
Pocos años más tarde, en 1956, se convierte en el cantor de la orquesta de Aníbal Troilo, todo un reconocimiento a su incipiente carrera.

Este modo de nacer artísticamente es uno de los motivos por el cual Goyeneche entiende el tango como un músico, como un instrumento vocal tal cual lo hicieran los cantores del cuarenta, afiatando su garganta y su fraseo en total armonía con la orquesta.
Con el tiempo logra tal perfección, que se permitiría el lujo de iniciar una frase a destiempo —cadenciosamente— para luego alcanzar las últimas notas al final del compás.
El repertorio de Goyeneche fue muy extenso y variado, los tangos bien antiguos y los más modernos desfilan desprejuiciados en su trayectoria discográfica. Grabó “El motivo (Pobre paica)”, de Juan Carlos Cobián y Pascual Contursi, y fue el primero en registrar “Balada para un loco”, de Astor Piazzolla y Horacio Ferrer.

Fue grande entre los grandes y, de la mano de Gardel y de sus “hermanos” Ignacio Corsini, Charlo, Francisco Fiorentino y Ángel Vargas, su voz, su “garganta con arena”, nos seguirá deleitando con el sabor del tango y el perfume cotidiano de las noches de Buenos Aires.

Fuente: Todo Tango

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