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Roberto “El Polaco” Goyeneche

Al momento de su muerte, era considerado el mayor cantante de tangos en actividad.
18 febrero, 2019

Roberto «El Polaco» Goyeneche (1926-1994) fue un cantante argentino, muy reconocido por su calidad interpretativa y por su particular modo de frasear con rubato las melodías del tango. 

Provenía de una ilustre familia de origen navarro. Apodado “El Polaco” por su cabellera clara; fue precoz habitué de los cafés y de los cabarés que dieron lugar y refugio a artistas y a devotos de la generación de 1940. Cantor sin formación académica, recibió su primer espaldarazo en un certamen de voces nuevas organizado por el Club Federal Argentino en 1944. Se vinculó más tarde a la orquesta de Raúl Kaplún, con la cual no alcanzó el estudio fonográfico, alternando todavía su trabajo profesional de cantante con otros oficios. El Polaco trabajó como chofer de colectivos de la línea 19 (Micro Ómnibus Saavedra S. A., actual 19), taxista y mecánico. Amante del fútbol, fue un apasionado y fiel hincha del Club Atlético Platense.

Su primer éxito fue en 1944 ―a los dieciocho años― en un concurso para voces nuevas. Ese mismo año inició su carrera como cantor en la orquesta de Raúl Kaplún. Formado en la caudalosa corriente gardeliana, alcanzó un estilo personalísimo de dicitore.

En 1952 fue convocado por Horacio Salgán para reemplazar al cantor Horacio Deval y formar rubro con Ángel Díaz, quien fue el que lo bautizó como el «Polaco», por ser delgado, y tener el pelo largo y rubio, similar a los jóvenes inmigrantes de origen polaco. Con Horacio Salgán registró cuatro grabaciones para la empresa discográfica RCA Víctor, Alma de locaYo soy el mismoUn momento y Siga el corso. En 1954 siguió grabando con Salgán en la empresa discográfica TK otras seis grabaciones, dos de ellas a dúo con Díaz.

En 1956, a los treinta años, se convirtió en el cantor de la orquesta de Aníbal Troilo, de quien fue admirador y entrañable amigo. Con él grabó 26 canciones. En 1963, Armando Cupo, Luis Stazo y Mario Monteleone integraron un trío para acompañar a Goyeneche que se acababa de separar de Troilo, a pedido de este que consideraba que debía largarse como solista. Con ellos grabó varios temas, entre los cuales se destacan los tangos Frente al marMi malacara y yoNo nos veremos más y Que falta que me hacés.

Unos años después, ya solista, se volvieron a asociar en dos LP titulados Nuestro Buenos Aires (de obras compuestas especialmente por Armando Pontier y Federico Silva), en 1968 y ¿Te acordás Polaco?, en 1971.

El repertorio de Goyeneche fue muy extenso y variado, los tangos bien antiguos y los más modernos desfilaron en su trayectoria discográfica. 

En Estados Unidos grabó un disco de tangos clásicos (VolverSur, la milonga Los ejes de mi carreta, de Atahualpa Yupanqui) con extrañísimos arreglos jazzísticos de Carlos Franzetti (pianista y compositor argentino de jazz radicado en Estados Unidos).

En 1969 grabó Balada para un loco, de Astor Piazzolla y Horacio Ferrer, en un acto de audacia artística, luego del escándalo que el estreno del tema significara y el debate sobre lo que debía ser aceptado como tango.2

Se consagró como solista después de ser cantor de orquesta y el reconocimiento le llegaría a la madurez de su voz para no abandonarlo hasta su muerte. Fue mítica la colaboración que Goyeneche prestó al quinteto de Astor Piazzolla durante la breve temporada (mayo de 1982, en plena guerra de las Malvinas) en el Teatro Regina de Buenos Aires, y de la cual se conserva registro discográfico.

En 1985 recibió el Premio Konex – Diploma al Mérito como uno de los mejores cantantes de tango de la historia en Argentina.

En el momento de su muerte, era considerado el mayor cantante de tangos en actividad. 

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